lunes, 23 de diciembre de 2013

PAC PARA PRINCIPIANTES


Preciosa foto de la rosa del azafrán, tomada por mi amigo Francisco Martínez,
que tiene un blog en el que se explica también muy bien la PAC; entre otras. cosas.

Se ha aprobado la reforma de la PAC (Política Agraria Común), justo en su 50 cumpleaños, y desde la Editorial Agrícola me piden que haga una entrada divulgativa para que explique en qué significa este palabro y qué supone para los ciudadanos.

Seguro que preferís una entrada sobre alimentos a que os hable de esa cosa lejana que discuten en Europa, que suena a chino, pero chino cerrado, y tiene pinta de ser algo aburridísimo y complicadísimo. No os quito la razón, pero por ese mismo motivo para mí es un reto, así que voy a intentarlo. De todas maneras os pido que no os toméis al pie de la letra todo lo que os digo, a) porque no soy experta en el tema y b) porque ahora falta negociar cómo se va a aplicar esta política a nivel español.

Para empezar, nada mejor que un buen argumento: la actual PAC cuesta a cada ciudadano europeo 30 céntimos de euro al día, ¿de veras no te interesa saber cómo se utiliza ese dinerito?.

¿Sabías que la política agrícola ha sido durante muchos años la única política común a todos los Estados europeos?

Antes que nada tengo que explicar, aunque sea un poquito su historia, imprescindible para comprender cómo hemos llegado hasta aquí. La PAC surgió en una Europa marcada por la posguerra, en 1962, para asegurar el suministro de alimentos a precios asequibles a la población y para garantizar un nivel de vida digno a los agricultores. Tuvo tanto éxito que en la década de los 70 y 80 se produjo mucha más cantidad de alimentos de lo necesario. Así, además de pagar por producir hubo que gastar más dinero en almacenar los excedentes y así evitar alteraciones de los precios (ya se sabe, la ley de la oferta y la demanda).

Como lo de pagar dos veces, no era económicamente muy sensato y resultaba “políticamente incómodo”; se establecieron dos nuevas medidas. Por una parte, un sistema de cuotas para determinados productos; la famosa cuota láctea, por ejemplo, por la que un ganadero no podía producir más de x litros al año de leche. Por otra, pagar una cantidad determinada al agricultor, independientemente de si producía mucho, poco o nada.

La Cumbre de la Tierra, celebrada en 1992 en Río de Janeiro supuso el apoyo perfecto para esa nueva orientación de la PAC, más coherente con el concepto de “Desarrollo Sostenible”. La nueva filosofía era apoyar al agricultor, no solo como productor sino como guardián de espacios verdes, que además debería utilizar prudentemente los recursos naturales. A partir de entonces, ya no se trataba de producir más sino mejor, y cuidando del medio ambiente. Por otra parte la Organización Mundial de Comercio le “dio un toque” a Europa, eso de distorsionar los mercados mundiales con su política de protección de precios de los alimentos ya no estaba bien visto.

La gran reforma de 1992 fue seguida de otras tantas que continuaron en la línea de separar pagos de producción (lo que denominan “desacoplamiento”), ir eliminando la protección de precios y desarrollar más el segundo pilar de la PAC, los proyectos de desarrollo rural.

Precisamente, el proyecto de recuperación de los olivos centenarios de la comarca del Senia, (os hablé de ellos hace mucho tiempo), es un ejemplo de proyecto de desarrollo rural.

Desde luego, no se puede decir que la PAC no se haya ido adaptando a las circunstancias. Y, la realidad a día de hoy es la siguiente:

  • Al igual que el resto del mundo, estamos sometidos a una economía de mercado a nivel global, en la que otros países pueden producir alimentos mucho más baratos y Europa no puede negarse a aceptarlos, si quiere vender fuera otras mercancías.
  • Los ciudadanos europeos nos hemos vuelto muy exigentes y lo queremos todo: productos de calidad, respetuosos con el medio ambiente y el bienestar animal, y por si fuera poco, baratos. Implícitamente o por desconocimiento, apoyamos la abundante normativa europea a ese respecto: anti – ogm, anti – nicotinoides, pro – bienestar animal, etc.
Las normas de bienestar animal de la UE pretenden evitar causar dolor y sufrimiento a los animales de granja, tanto durante la cría como en el transporte al matadero.
  • El agricultor europeo tiene que producir con criterio europeo (el “Modelo Europeo de Producción”) pero tiene que competir en el mercado con productos importados de otros países que no tienen, ni de lejos tantas exigencias de calidad, medioambientales, laborales, etc. Si le añadimos que es una profesión esclava y poco valorada, la consecuencia lógica es el éxodo rural, una realidad en toda Europa.
  • El éxodo rural supone una pérdida de tejido productivo agrario que sería imposible de improvisar en caso de tener problemas con terceros países que a día de hoy nos surten de alimentos básicos (por intereses geoestratégicos, por cambio climático, problemas sanitarios, o vete tú a saber). Una de las primeras motivaciones de la PAC, el suministro de alimentos a la población, volvería de nuevo a ser un problema.
  • En la UE ahora tampoco es que se aten los perros con longanizas.

Agricultor pensando cómo demonios se las va a apañar.
  
Para hacer frente a estas realidades la nueva reforma incluye medidas nuevas y no tan nuevas, de las que destaco algunas:

1. Ayudas a la renta enfocadas al agricultor (“pago básico”) que realmente las necesita: esto ha dado lugar a uno de los debates más encendidos, la definición de “agricultor activo”; o en otras palabras, ¿Quién tiene que recibir dinero?: ¿el que tiene tierras/animales?, ¿el que produce alimentos?, ¿el que factura los alimentos que produce?, ¿el que genera empleo agrario?....

2. Los requisitos medioambientales adquieren más protagonismo. A este cambio le han bautizado como “greening” (enverdecimiento) y consiste en destinar una porción importante de la tarta de los dineritos PAC (un 30 %) a pagos directos para agricultores que utilicen prácticas que permitan el uso óptimo de los recursos naturales: diversificación de cultivos, mantenimiento de los pastos permanentes y conservación de reservas ecológicas y paisajes.

3. Ayudas a jóvenes agricultores, para frenar la sangría de gente del campo hacia las ciudades.

4. Apoyo a los circuitos cortos de comercialización de alimentos. En mi opinión, una de las pocas salidas factibles para muchos profesionales agrarios.

Iniciativa de Arco-Coag para promover los circuitos cortos de comercialización de productos agrarios. Fuente.

Por si os habéis aburrido de leer, esta es vuestra última oportunidad de enteraros de que va la historia. Un vídeo hecho por Agricola TV donde lo explican todo muy clarito. 



Y daré por conseguido mi reto si, a partir de ahora, cuando escuchéis hablar de la PAC sepáis que es sobre ese dinerito que ayuda a agricultores y ganaderos a seguir con su negocio: comprar gasoil para el tractor, semillas y abonos, contratar seguros, comprar pienso, pagar al veterinario…. Y que también hace posible que, cuando nos vamos de turismo rural podamos disfrutar de paisajes que milagrosamente se han mantenido igual desde hace siglos.



El paisaje y el medio rural también se benefician de la PAC. Foto: tomada de la web La Borda de Pastores, un parque de divulgación sobre la ganadería ovina tradicional y su rico patrimonio cultural, que tiene una pinta prometedora.






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Oleh

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2 comentarios

Tulis comentarios
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30 de diciembre de 2013, 19:35

Gracias por hacer de la PAC, ese gran trozo de arcilla inmasticable, una entrada breve, amena y sobre todo muy intuitiva.

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2 de enero de 2014, 15:52

Me alegro que te haya gustado y haber conseguido el reto de hacer la PAC algo entendible.

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