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martes, 26 de abril de 2016

EL CACAO, LA HISTORIA DE UN ALIMENTO VIAJERO



¿Te has parado a pensar que la palabra que designa a la golosina favorita de medio mundo procede del castellano? que viene a su vez de las lenguas mesoamericanas. Sin embargo, el chocolate que conocemos hoy en día, en sus múltiples y atractivas presentaciones, sólo ha existido durante una mínima porción de la historia de este alimento. Historia llena de curiosidades a la que dedico esta segunda entrada dedicada al cacao.



El chocolate es uno de los pocos ejemplos de alimentos cuyo pleno potencial se desarrolló cuando comenzó su producción industrial. Resulta asombroso que de esas semillas, astringentes, amargas e insípidas, la naturaleza, la química y el ingenio humano sean capaces de transformarla en ese oscuro objeto de deseo que es el chocolate.




La cuna del cacao


Se origina en la cuenca del Amazonas, y llega hasta América central transportado por los indígenas, que lo utilizaban como reserva portátil de energía y agua. Los olmecas fueron los primeros en cultivar los primitivos arbustos de cacaotal, se lo enseñaron a los mayas y se lo vendían a los aztecas. Estos tostaban y molían las semillas, haciendo con ellas una bebida amarga que se servía en las ceremonias religiosas.


Posiblemente de ahí surge el nombre científico que puso Linneo al cacaotero o árbol del cacao; Theobroma cacao está compuesto por "Theos" que es Dios y "broma" alimento. Muchísimo tiempo antes, los pueblos mesoamericanos que lo consumían bautizaron al cacao como kakawa y a la bebida que se elaboraba a partir del el cacahuaquchtl, palabro que los conquistadores españoles transformaron en chocolate. La palabra Nauatl xocoatl (literalmente 'agua amarga') se incorpora al castellano como "chocolate".


Cuando llegaron los conquistadores a América, sus habitantes llevaban cultivando y consumiendo el cacao desde hacía más de 3.000 años. Tan importante era para ellos que utilizaban las semillas de cacao como moneda; incluso el mismo Hernán Cortes la utilizó para pagar a los suyos. Este lienzo de Tlaxcala, del siglo XVI muestra a la india Malinche traduciendo la lengua de los mexicas a Cortés. Fuente: Wikimedia/DP.

Los mayas consumían el cacao triturado, con agua fría y aderezado con especias - vainilla, chile, achiote - y miel silvestre - quedando una bebida amarga y picante. Los españoles cambiaron la receta, sirviéndolo caliente, más dulce y con otras especias: canela, clavo, anís y pimienta negra molida. Y así fue como viajó a España y al resto de Europa.


Escultura azteca de un hombre con un fruto de cacao.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

ABECEAGRARIO: JUDÍAS



Diversidad de legumbres.
Fuente: International Centre for Tropical Agriculture (CIAT)


Con la J de judías parece que me va a salir esta vez una entrada muy enciclopédica.  Historia, geografía y etimología para hablar de unas semillas viajeras, bautizadas con multitud de nombres allá donde se han instalado.




Hay judías del nuevo mundo y judías mediterráneas.


Las judías europeas, aunque mucho menos variadas, dieron nombre al resto.  Las judías que tomaban griegos, romanos, árabes y demás pueblos mediterráneos procedían de África y pertenecían a  la familia de las Vigna: seguro que conocéis a las judías carillas, también llamadas caupíes o arveja de vaca.


En aquellos tiempos, a las legumbres alargadas los romanos las llamaban "phaseolus", de donde derivan “faba” (y de ahí las fabes de la fabada),  los “fesolets” catalanes e incluso los frijoles hispanoamericanos . 

Según cuenta el latinista – twitero Emilio del Rio en la radio, en España durante mucho tiempo se les llamó alubias judías; alubias viene del árabe (al-lūbiyā) y judías viene del latín (iudaeus, que a su vez lo tomó del hebreo - yəhūdī - judío). Sin embargo y a diferencia de lentejas y garbanzos,  las judías secas no eran especialmente populares.


Las judías carillas son pequeñas, de color blanco cremoso y un círculo oscuro característico. También su sabor, que  me recuerda a frutos secos, es peculiar.  Su nombre científico es Vigna unguiculata, y en ingles Cowpea o Black eyed pea. Fuente: Croptrust/International Institute of Tropical Agriculture (IITA)



Las judías procedentes de América forman un grupo mucho más numeroso, posiblemente debido a su gran importancia para los indígenas, ya que eran su principal fuente de proteínas. Los científicos, que tienen la sana costumbre de inspirarse o tomar palabras directamente del latín o el griego a la hora de bautizar a las distintas especies de seres vivos, decidieron llamar "Phaseolus" a la familia de las judías americanas, a pesar de que griegos o romanos jamás tuvieran ocasión de probarlas.  Así, dentro de este gran grupo de las Phaseolus (Beans en inglés) tenemos varios tipos:


La judía común (Phaseolus vulgaris) donde estaría la “judía de toda la vida” de las que en España tenemos una gran variedad: blancas, canelas, pintas o casi negras, grandes,  pequeñas, redondas, alargadas… aquí están las fabes asturianas, las judías de la Bañeza, los caparrones riojanos, las mongetas del Ganxet catalanas, etc.

 
Ya solo en la DGP Barco de Ávila se producen varios tipos distintos. fuewnte: página web perdida.


A la judía de lima (Phaseolus lunatus) los valencianos la conocen como garrofón, ya que la utilizan en fresco o seca en las paellas. En Suramérica, es conocido como Bajoca o Alubia de Lima. 



Otra judía de este grupo menos conocida es la judía escarlata (Phaseolus multiflorus).


Estas judías llegan a España en el siglo XVI y de aquí pasarán a Italia y Francia. Mientras que al grano seco, los españoles le llamamos judía o alubia, en los distintos países centro y suramericanos son fríjoles, porotos o habichuelas.




Judías: la vaina, el grano o ambas cosas.


El fruto inmaduro de la judía común, es decir la vaina con sus semillas todavía blandas, es lo que llamamos judía verde; ejotes, porotos o frijoles verdes en diversos países americanos. Sin embargo y posiblemente como testigo de antiguas relaciones comerciales, tanto en las Islas Canarias y Andalucía como en Colombia, Cuba y Panamá, a las judías verdes se les llama habichuelas


Otra manera de tomarse las judías es cuando la vaina se está secando pero el grano todavía está tierno: son las famosas pochas navarras. Fuente: página web perdida. 


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