Mostrando entradas con la etiqueta características organolépticas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta características organolépticas. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de julio de 2019

DE MELOCOTONES, NECTARINAS Y PARAGUAYAS

En una entrada anterior hablamos del origen del melocotón, dejamos claro que las paraguayas y las nectarinas no son más que melocotones mutados hace miles de años, y nos entretuvimos en investigar el porqué de sus nombres. Pero a lo mejor os quedasteis con ganas de más, por ejemplo de saber cuál es el mejor momento para comprar melocotones, y por qué a veces no saben a gran cosa. Así que vamos a ello.

La genética del melocotón es muy agradecida y ha permitido desarrollar muchas variedades distintas, para satisfacer a más gente durante más tiempo. Aprovecho para felicitar a la cadena Ahorra Más, donde tomé la foto, por su esfuerzo en informar bien sobre la fruta y la verdura que venden, ya que la etiqueta original suele estar a la vista y la información de los carteles suele estar completa y correcta.


 

Melocotones para todos los gustos y lugares
 

El melocotonero es una de las especies frutales con mayor difusión del mundo y con la gama más amplia de variedades. Como comenté en la entrada anterior, la mayoría proceden de EEUU, donde se desarrollaron para responder a las necesidades de su mercado (muy productivas, frutos grandes, carne amarilla y blanda para consumir en fresco y dura para conservas). Pero, además de intentar satisfacer la demanda, también se tienen en cuenta otros aspectos agronómicos (necesidad de horas-frio, floración y maduración temprana o tardía). Actualmente aparecen nuevas variedades todos los años, que permiten a los agricultores disponer de árboles capaces de adaptarse a nuevos ambientes (que esto del cambio climático no es ninguna tontería) y alargar la temporada.
 

¿Sabías que existen más de 2.000 variedades de melocotón?

Pero no os asustéis, que se puede hacer un resumen rápido. Para que os hagáis una idea, las variedades modernas de melocotón se clasifican en tres grupos en función del color y la firmeza de su carne, de si esta se encuentra unida o no al hueso central, de la textura de su piel y de la forma del fruto. 
 

En primer lugar tenemos a los melocotones de carne dura, a los que muchos llaman duraznos, o "tipo pavía". Es el grupo más importante en nuestro país, aunque va perdiendo peso frente a otros tipos, y se caracterizan por tener la pulpa amarilla, dura y pegada al hueso central. Según van madurando la carne se ablanda un poco, pero mantiene una textura firme que permite su transporte y manejo sin que pierda calidad. Además, la mayoría de estas variedades tienen doble aptitud, es decir, valen para consumir en fresco o como conserva. Los he citado primero, pero son los últimos que llegan al mercado ya que suelen ser de maduración tardía.
 

Los melocotones pertenecientes a la DOP «Melocotón de Calanda» proceden exclusivamente de la variedad autóctona de la zona, conocida popularmente como "Amarillo tardío". Para evitar que el fruto sea dañado por la mosca de la fruta y que se caiga antes de tiempo, se introducen uno a uno en bolsas durante junio y agosto, cuando aún están en el árbol. Los verdaderos melocotones de Calanda se comercializan desde mediados de Septiembre hasta finales del mes de Octubre, si alguien pretende vendértelos antes de esa fecha, desconfía. Fuente
 
En segundo lugar tenemos a los melocotones de carne blanda, normalmente separada del hueso, y en los que predomina la carne amarilla aunque también los hay de carne blanquecina. En este grupo hay muchas variedades que necesitan pocas horas-frio y normalmente son de maduración precoz o muy precoz. La mayoría de estas variedades se han desarrollado en EEUU (California y Florida), y están sujetas a "royalties", es decir que el agricultor que quiera cultivarlas tiene que pagar un buen dinero por adquirir la licencia para ello. Afortunadamente hay centros de investigación y empresas de viveros que están desarrollando variedades mejor adaptadas a las necesidades del agricultor español.
 

La mayoría de las nectarinas son de carne blanda, al igual que los paraguayos. La variedad "Big Top", muy apreciada para consumo en fresco, es una de las variedades de media estación más cultivadas en España.Fuente: Pixabay.
 
Las nectarinas y los paraguayos son variantes del melocotón originadas por mutaciones en melocotoneros cultivados hace miles de años en China, su país de origen. También se han mejorado genéticamente y hoy en día están comiendo terreno a los melocotones por motivos agronómicos (se pueden cultivar en zonas con pocas horas -frio y aguantan mejor la manipulación), económicos (ser los primeros de la temporada supone una ventaja competitiva) y de cara al consumidor (es algo distinto, igual de sabroso o más que el melocotón y más fácil de consumir).

 

Comprar melocotones en España
 

Nuestro país es un gran productor de melocotones, nectarinas y paraguayos. No en vano el melocotón y la nectarina suponen más de 75% de la producción de fruta dulce en España y somos el cuarto productor mundial de melocotones. El primero es China, para variar, seguido a gran distancia por el trío Italia - EEUU - España.  

Precisamente el melocotón está desplazando a frutales como la manzana, ya que se apaña mejor en las condiciones de luz y calor que reinan en nuestras latitudes. El problema es que, de un tiempo a esta parte, en España nos sobran los melocotones. En parte por las barreras a la exportación (el famoso veto ruso), por el exceso de producción y por la caída del consumo doméstico, el caso es que los agricultores se las ven y las desean para poder vender sus cosechas a precios razonables.

¿Sabías que el municipio murciano de Cieza es el mayor productor de melocotones de Europa?

Las flores nacen sobre las ramas antes de que aparezcan las hojas. Son además muy distintas en cuanto a tamaño y color según la variedad. Así, la combinación de variedades en una zona da lugar a paisajes de gran belleza durante la época de la floración. De esta manera el melocotonero es una importante fuente de ingresos en el medio rural...y no solo por la fruta que produce. Fuente.
 
A pesar de que no nos faltan melocotones tanto en cantidad como variedad, el caso es que cada vez consumimos menos. En parte es porque cada vez consumimos menos fruta en general, y aunque suene a excusa, yo personalmente creo que cada vez es más difícil encontrar fruta realmente sabrosa en el mercado. Vale que nos estamos acostumbrando a sabores artificialmente dulces pero yo creo que determinadas prácticas agrícolas y de la distribución tienen también algo que ver en este asunto. Muchos estudios señalan que este descenso en el consumo se debe a que los frutos no acaban de mantener un nivel de calidad constante: generalmente su carne es demasiado firme y no alcanzan la madurez óptima. La mejora de variedades realizada en las últimas dos décadas, que buscaba frutos de mayor color y calibre ha favorecido que estos se recojan antes de tiempo, con un punto de madurez que no satisface a los consumidores, pero que evita pérdidas por sobremadurez en toda la cadena de valor. 

El melocotón tiene además otro problema, y es que las cámaras no le van bien del todo y por tanto no se puede almacenar para controlar la oferta. Tras la recolección pueden mantenerse en cámaras de atmósfera controlada hasta que llegan al punto de venta. Pero si pasan demasiados días en las cámaras a temperaturas inadecuadas, aparecen los daños por frío: la carne adquiere un tono pardo en su interior, pierde sabor y la capacidad de seguir madurando. Síntomas que, sin no existe un buen control a lo largo de la cadena de valor, acaban dando la cara en la mesa del consumidor, lo cual afecta negativamente a todo el sector.

 

Encontrar EL MELOCOTÓN perfecto

Pero no todo está perdido. Quiero terminar la entrada compartiendo algunos consejillos que ayuden a comprar unos buenos melocotones, nectarinas o paraguayos.
 

En primer lugar, fijarse en la etiqueta o directamente preguntar al frutero. En España se cultivan variedades como para estar disfrutando de ellos desde mayo hasta octubre, lo cual no está nada mal. Simplemente hay que acordarse de lo siguiente para saber lo que se puede pedir en cada momento:
- Las variedades ultraprecoces, que comienzan a salir a mediados o finales de abril, casi no las vamos a catar porque se van todas al norte de Europa, que es donde se pagan bien.
- Tanto las ultraprecoces como las precoces, que llegan al mercado en mayo, proceden de Valencia, Andalucía occidental, Almería y Murcia. Lo normal es que sean  variedades de carne blanda tipo ‘americano’.
- Ya avanzada la estación entran Cataluña, Aragón, La` Rioja, Navarra, Andalucía Oriental (excepto Almería), Extremadura y Castilla La-Mancha. Ya comienzan a predominar los melocotones de carne dura, aunque las variedades americanas seguirán presentes durante un tiempo. 
- Ya con el otoño a las puertas, a partir de mediados de septiembre la producción de melocotonero se basa solamente en variedades autóctonas que se cultivan en Cataluña (Lérida) y Aragón, como es el famoso melocotón de Calanda. Estas variedades forman parte de un patrimonio genético propio que es muy importante conservar.
 

El paraguayo representa actualmente el 11% de la producción de melocotón en España. Se cultivan sobre todo en Cataluña, Aragón y Murcia. Fuente: hexe_babajaga en Pixabay
 
¿ Sabías que los melocotones empiezan a madurar por el extremo del pedúnculo y a lo largo del surco o sutura y siguen desarrollando sabor después de cosechados?.
 

En segundo lugar, es importante recordar que se trata de una fruta climatérica, es decir que es capaz de madurar fuera del árbol, y que una vez llega a su "clímax" el deterioro es muy rápido. Lo ideal sería es encontrar melocotones que han pasado en el árbol el mayor tiempo posible, y no tardar mucho tiempo en consumirlos; algo muy difícil de conseguir cuando la rutina diaria casi obliga a comprar en grandes superficies para muchos días. 

Yo, la verdad no me corto en acercar la nariz y aspirar fuerte, si me llega ese aroma tan característico del melocotón, no me lo pienso dos veces: dos kilos para la saca, que una no sabe cuándo volverá a tener la misma suerte. Otros detalle útil es el color, si los quieres para "ya" evita los que muestren tonos verdes, ya que hasta que no viren al amarillo no estarán listos para ser consumidos. En casa conviene mantenerlos a temperatura ambiente para que terminen de madurar, y una vez ya maduros, si no queremos que se estropeen demasiado rápido hay que guardarlos en la nevera, pero separados de otras frutas.
 

De todas maneras, repito, no hay mayor placer que tomarse un melocotón recién comprado, justo en su punto. Casi casi del árbol a la boca. Hay que buscarlos, pero cuando los encuentres comprobarás que habrá merecido la pena.
 

Suelo tener más suerte en mercados y mercadillos que en tiendas más grandes. Pero nunca se sabe dónde puede aparecer "EL MELOCOTÓN".Imagen de skeeze en Pixabay

¿Sabías que el distintivo sabor aromático de los melocotones y nectarinos se debe a unos compuestos químicos llamados lactonas, que también son responsables del aroma del coco?


Otras entradas que te podrían interesar:
 

La entrada anterior a la que hago referencia es esta: COSAS QUE NO SABÍAS SOBRE EL MELOCOTÓN

Conocer cómo maduran las distintas frutas es algo muy interesante a la hora de planificar la compra. Si quieres saber más, lee esta entrada. ABECEAGRARIO: MADURACIÓN
 

Si te has quedado con más ganas de aprender sobre frutas veraniegas pásate por DE CEREZAS Y PICOTAS  o por DE MELONES Y SANDÍAS

miércoles, 25 de abril de 2018

DE LAS YEMAS DE LOS HUEVOS, SU COLOR Y OTRAS CURIOSIDADES

Es frecuente escuchar eso de que las yemas de color intenso, ya sea amarillo o naranja son mejores, o directamente, que son las buenas de verdad, las naturales, etc. 

Pues al igual que hice con el color de la cáscara de los huevos, voy a desmontar , en parte, este otro mito alimentario.
 

¿A qué se debe el color de la yema? La explicación científica.
 

Seré breve, no os preocupéis.
 

El color de la yema depende principalmente de alimentación de la gallina, en concreto de las proporciones de pigmentos amarillos y rojos, las xantofilas, presentes en el alimento que toma la gallina. Dado que la yema tiene un alto porcentaje de lípidos (grasas) en su composición, la asimilación de pigmentos liposolubles modificará el color de la yema.
 

Así, si la gallina come plantas con gran cantidad de xantofilas, estas sustancias se depositarán en la yema durante la formación del huevo. Si se alimenta de un pienso basado en maíz amarillo o alfalfa, la yema tomará un color amarillo medio, más intenso que si se alimentara a base de trigo o cebada. De la misma manera, una dieta basada en harina de maíz blanco daría unas yemas casi descoloridas. De esta manera, el color de la yema de huevo puede variar desde el amarillo pálido al anaranjado intenso.

 

Las gallinas camperas y las ecológicas, que pueden picotear más variedad de alimentos, plantas verdes, semillas, bichitos para complementar su ración de pienso....tienden a producir yemas más anaranjadas.

Lo del color va por barrios
 

A los alemanes les gusta blancuzca, a los ingleses amarilla y en Estados Unidos los consumidores de los distintos estados se decantan por yemas doradas o de color amarillo limón. En España también se observan diferencias:  en el norte y sur gustan las yemas de un naranja intenso, mientras que en el centro de la península prefieren coloraciones más amarillentas.
 

Estas diferencias, al igual que las preferencias en el color de cáscara, posiblemente tengan su explicación histórica y sociológica, muy relacionada con la evolución de las formas de cría de las gallinas ponedoras y la utilización de distintas razas.
 

El caso es que los comercializadores conocen estas preferencias locales y ajustan la dieta de las gallinas para obtener el color deseado.
 

El color o pigmentación de la yema se mide con dos escalas: el índice de color (tonos del verdosos al amarillo) y la escala de Roche (intensidad del color). Aunque el valor medio para la escala de Roche es de 9, muchos consumidores buscan intensidades cercanas o superiores a 10. Fuente: BASF
 
¿Y cómo se consigue? Dado que las materias primas que componen la ración de las gallinas ponedoras suelen tener unos valores muy bajos (de cero incluso) de xantófilas amarillas y rojas, se añade al pienso la combinación adecuada de pigmentos para obtener el color deseado. Lógicamente se trata de sustancias autorizadas para la alimentación animal. Curiosamente, en EEUU donde se permite el uso de determinadas hormonas que favorecen el engorde de ganado, no están permitidos los colorantes sintéticos en avicultura.

¿Sabías que en  avicultura ecológica está prohibido el uso de aditivos sintéticos para modificar el color de la yema?
 Estos pigmentos pueden ser de origen natural o un análogo sintético. Y como ocurre con tantas cosas naturales de verdad, los primeros se conservan menos tiempo y su calidad depende del clima y de las condiciones de cultivo y cosecha. 

¿Sabías que obtener una yema pigmentada supone un mayor coste de producción?

De los pétalos de caléndula se obtiene uno de los pigmentos naturales más conocidos para la coloración de las yemas.

¿Entonces están relacionados el color de la yema con la calidad de un huevo?
 

Pues si, pero poco. La calidad del huevo se mide por diferentes parámetros, unos miden la calidad del proceso de producción y otros la conservación del huevo, es decir su "frescura".

¿Sabías que forma de cría de la gallina no aporta grandes diferencias en la composición nutritiva del huevo? El factor principal es la alimentación de la gallina.

Por ejemplo, de la cáscara nos interesa su espesor y dureza: una cáscara frágil o demasiado fina puede comprometer la salubridad y la calidad interna del huevo.
 

De la clara o albumen nos fijaremos en su densidad y color. Una clara demasiado fluida, es síntoma de que el huevo no es fresco o se ha conservado a una temperatura incorrecta. Los cambios en el color nos avisan de problemas serios: por ejemplo un color verdoso puede indicar de contaminación con Pseudomonas y si es negruzco por Proteus, mientras que claras rojizas o sanguinolentas indican lesiones en el oviducto, iluminación inadecuada o cambios bruscos de temperatura en el gallinero.
 

El tamaño de la cámara de aire nos indica la frescura de los huevos.
conforme pasan los días, según el huevo va perdiendo agua a través de los poros de la cáscara y cámara de aire aumenta de tamaño. Este proceso es el que explica la famosa prueba de la flotación, un huevo viejo flotará porque su cámara de aire es más grande.

Fuente



Y por fin llegamos a la yema. Su calidad está determinada principalmente por su forma (la relación entre altura y diámetro se considera un importante factor de calidad, no me preguntéis porqué) y su color.
 

El problema es que, como hemos visto, el color es un indicador bastante subjetivo y está muy sujeto a preferencias personales que poco tienen que ver con la frescura, la seguridad microbiológica o la calidad nutricional del huevo. De hecho, desde este punto de vista  el color de la yema apenas aporta nada, ya que los carotenoides (los precursores de la vitamina A) poco contribuyen a la coloración del huevo.
 

Pero también es verdad que ciertos problemas de manejo y alimentación de los animales pueden disminuir el depósito de xantofilas en la yema: sustancias liposolubles (por ejemplo procedentes de plantas silvestres ,etc), niveles altos de vitamina A, altas temperaturas, grasas enranciadas o un almacenamiento prolongado de materias primas. Y cómo no, posibles enfermedades que puedan tener las gallinas.
 

Así, ante un huevo con una yema paliducha podemos pensar que: a) que se ha comprado en un lugar donde gustan así, b) que la gallina ha comido un pienso bajo en pigmentos o c) que la alimentación y manejo de la gallina que puso el huevo (y de sus compañeras) sea algo deficiente. Si a la hora de comprar huevos te vas a los baratos de entre los baratos, las opciones b y c tienen más probabilidades de ocurrir. Pero vamos, lo normal es que encontremos en el mercado los huevos de calidad media hacia arriba, los de calidades inferiores desde el punto de vista gastronómico van para otros usos (industria alimentaria, farmacéutica u otras). 
 

Unos detalles inocuos pero rechazados a menudo por los consumidores, son las  "manchas de sangre" que aparecen en la superficie de la yema y las "manchas de carne" en la clara. Ambas están relacionadas con factores genéticos, la edad y el estrés que puedan sufrir las gallinas. Por cierto, aunque a alguien pueda parecérselo, NO son los embriones del pollito. Foto tomada de la web Gominolas de petróleo, muy recomendable si te interesan los alimentos.

¿ Sabías que las gallinas White Leghorn ponen huevos de cáscara blanca que casi nunca tienen manchas? Los huevos de cáscara marrón, puestos por otras razas de gallinas, poseen manchas en un porcentaje variable (del 5 al 40 %).


Otras curiosidades y una conclusión
 

Hay componentes de la alimentación de las gallinas que pueden transmitir sabor al huevo, especialmente a la yema, dada su naturaleza grasa. Pero también pueden pasar olores y sabores al huevo si se almacenan cerca de productos que desprenden un olor intenso (cebolla, embutidos, quesos…). Por esta razón se aconseja guardar los huevos en el frigorífico dentro de su envase, lejos de alimentos con olor fuerte; salvo que tengas una trufa de las buenas, ¡entonces sí que interesa guardarlos juntos!. 

¿Sabías que es raro, pero no extraordinario, que las gallinas jóvenes produzcan huevos sin yema?
 Recopilando. Como hemos visto, no tiene gran sentido atribuirle una calidad extra a un huevo solo porque tenga una yema de precioso color anaranjado. En primer lugar, hay muchos factores que explican la calidad de un huevo y el color de la yema es simplemente uno más. En segundo lugar, hay que recordar que los estándares de calidad (valor nutricional, seguridad y frescura, color de la yema) de los huevos que encontramos en el súper están asegurados. 

Gran parte de los "extras" que puedas encontrar (gallinas criadas en libertad, alimentadas con cereales, etc) van dirigidos a cumplir con una serie expectativas y preferencias normalmente subjetivas del consumidor (salvo que seas un experto catador de huevos). El hecho de que sean subjetivas no las hace menos importantes, cada uno compra lo que le agrada, lógicamente, pero es importante saber que su contribución a la calidad global del huevo es limitada y variable, sobre todo cuando hablamos de alimentación y sistemas de cría "naturales".
 

¿Sabías que los huevos de dos yemas son puestos a menudo por gallinas jóvenes cuyo ciclo de producción no está completamente sincronizado o por razas híbridas que producen estos huevos de manera habitual?


Os dejo también este vídeo; está en inglés, pero a partir del minuto 1.33 recrea la formación el huevo en el interior del cuerpo de la gallina de una manera muy gráfica.

Otras entradas que te podrían interesar:
 

Con la presente entrada y estas dos más, casi casi está explicado todo lo que un consumidor bien informado debería saber sobre los huevos. 
 

HUEVOS DE COLORES

DE GALLINAS FELICES Y HUEVOS BARATOS

lunes, 22 de junio de 2015

ALGUNAS COSAS INTERESANTES SOBRE EL ACEITE QUE NADIE TE HABÍA CONTADO HASTA AHORA



 


A la hora de comprar aceite, posiblemente os encontréis una imagen como esta. Mucha variedad y también mucha información, aunque no siempre ayude a elegir con criterio el mejor aceite para nuestra cocina  (he de confesar que, al escribir esta entrada, yo misma he aprendido cosas que no tenía del todo claras).



En esta entrada me planteo nada menos que el reto de aclarar un poco el asunto, e intentaré no extenderme demasiado. No me ha quedado más remedio que utilizar algún que otro término técnico o científico, ya que lo que pretendo es transmitir conocimiento, no dogmas. Así que os pido perdón por anticipado. 
 
En mi cocina conviven en perfecta armonía todos estos aceites (AOVE para ocasiones especiales, AOVE del día a día, AOV para freír, Aceite de Girasol ecológico sin refinar para la bollería y con un sabor a pipas bestial, aceite de girasol refinado y aceite de semillas de calabaza). Por su composición química y el proceso de elaboración, el AOVE es excelente e inigualable, pero creo que tampoco es ningún sacrilegio comprar otros. 



Aceites de oliva frente a aceites de semillas


Primer concepto: las aceitunas, de las que se obtiene el aceite, son frutos, mientras que el girasol, maíz, la soja o la colza, de las que también se obtiene cantidades importantes de aceite, son semillas. Esta "pequeña" diferencia botánica tiene importantes consecuencias. 


1. Por el proceso de extracción: 


Para obtener aceite de oliva virgen se utilizan únicamente métodos físicos (molturación, batido y centrifugación), que trabajan a bajas temperaturas (menos de 30ºC) para extraer de las aceitunas la mayor parte del aceite contenido en ellas.
De esta manera el zumo de la aceituna mantiene intactos todos los nutrientes, vitaminas, antioxidantes y compuestos aromáticos que hacen excelente a este aceite tanto desde el punto de vista de la salud como culinario. 


¿ Sabías que la palabra "aceite" proviene del árabe "al-zait" que significa "jugo de aceituna"?.


Tras el prensado de las aceitunas todavía quedan restos de huesos, piel, pulpa, mezclados con agua (propia de la aceituna y procedente de lavados). Estos pueden apurarse para obtener lo poquito de aceite (menos de un 4%) que todavía contienen. Para ello es necesario recurrir a métodos físicos (una segunda centrifugación) y/o químicos (utilizando un disolvente). Se obtiene un aceite, el aceite de orujo de oliva crudo, que tiene mucha acidez y olores extraños por lo que es necesario refinarlo.


Extraer las grasas contenidas en las semillas cuesta un poco más. Se puede hacer por medios físicos (prensado), pero rinde mucho más si se utilizan medios químicos (disolventes) para sacar el aceite, que luego se refinará para hacerlo apto para su consumo. Por esta razón, la mayoría de aceites de semillas que encontramos en el mercado se han obtenido de esta manera. Los aceites de semillas prensadas en frio, más caros y minoritarios, es difícil encontrarlos en los comercios habituales.



2. La composición de sus grasas es muy distinta.


Los principales componentes de grasas (sólidas a tª ambiente) y aceites (líquidos a tª ambiente) son los triglicéridos. Estos están formados por una molécula de glicerol y tres de ácidos grasos. Hay una variedad tremenda de ácidos grasos, y según como se combinen, las propiedades y el comportamiento de la grasa o el aceite resultante serán muy distintas, tanto en el cuerpo y como en la cocina.



Esquema muy sencillito de un triglicérido. Fuente.


El aceite de oliva está compuesto mayoritariamente por ácidos grasos monoinsaturados, concretamente el ácido oleico (entre el 55-83 %), que seguro que os suena y que, aparte de sus archinombrados efectos cardiosaludables, la gracia principal es que es químicamente más estable frente a la oxidación. 


En las semillas abundan los a.g. poliinsaturados (40-60%), concretamente los ácidos linoleico y linolénico que dan lugar a los ultra famosos omega 6 y 3, respectivamente. Aunque también son interesantes nutricionalmente, químicamente son algo menos estables y por tanto aguantan peor las altas temperaturas y se enrancian (se oxidan, vamos) con más facilidad.


Las grasas animales y el aceite de palma o de coco son ricas en ácidos grasos saturados, esos tan demonificados hoy en día. Su estructura química hace que se encuentren en estado sólido a tª ambiente, por eso se utilizan en las margarinas. Pero lo que muchos no sabréis es que uno de ellos, el acido palmítico (da gusto cuando dan la pista sobre su origen) también está presente en el aceite de oliva, pero en pequeñas proporciones. 


¿Te has fijado alguna vez en esos grumos blanquecinos que aparecen en el fondo de las botellas de aceite de oliva cuando hace frio ? pues que sepas que el responsable es el ácido palmítico.



Y, todas estas explicaciones ¿a qué vienen?. Pues que la mayoría de los aceites de semillas, mayoritariamente girasol en mi opinión no creo que valgan para gran cosa. Para freír apenas aguantan una fritura y sin calentarlos demasiado (ya hemos dicho que resisten peor las altas temperaturas), si no, corres el riesgo de que se te empapen de aceite las croquetas. Para su consumo en crudo, al ser refinados, no contienen ni vitaminas, ni antioxidantes, ni sabor ni prácticamente ná de ná; por lo que a mí, como aliño me parecen francamente tristes. Eso si, por su sabor suave o casi neutro, es ideal para elaboraciones en las que no se quiere que destaque el sabor del aceite, como la mayonesa, bollería o platos orientales; aunque en el terreno de la gastronomía, para gustos, colores.


Para competir con el aceite de oliva, se han desarrollado los aceites de semillas "alto-oleico". ¿Esto qué significa?, simplemente que es un aceite obtenido a partir de semillas de variedades de girasol mejoradas genéticamente (no transgénicas, como he leído por ahí) para que sean más ricas en ácido oleico, y así imitar al aceite de oliva. 


¿Cual escoger entonces? pues en este punto entonces dependerá de tu presupuesto, pero no está de más compararlos con sus vecinos los aceites de oliva, fijándote más en la contraetiqueta que en los reclamos vistosos.  No me he puesto a investigarlos, pero, sinceramente creo que posiblemente los aceites de oliva, o empatan o ganan, ya que hasta el más humilde es principalmente oleico.



Como curiosidad, el aceite de cacahuete y el de colza, también se utilizan para freír en otros países por su gran contenido en ácidos grasos monoinsaturados.




¿Qué diferencias hay entre los aceites de oliva?


En caso de que os hayáis decido por el aceite de oliva hay que plantearse primero ¿para qué lo voy a utilizar? y luego ¿cuánto quiero gastarme?. Y es que dentro de los aceites de oliva hay para todos los gustos.

Pongamos un olivar mínimamente bien cuidado, da igual la variedad. La aceituna se recoge directamente del árbol con vibradores para que llegue en buenas condiciones a la almazara. Allí se recibe la aceituna y se procesa en el menor tiempo posible para evitar fermentaciones y malos olores. Todo el proceso de extracción y almacenado se hace en maquinaria de acero inoxidable, que garantiza la higiene y la conservación de las cualidades del aceite obtenido.






Este aceite es, como mínimo, "Aceite de oliva virgen". Para que pueda llevar orgulloso el título de "Virgen extra" tiene que cumplir dos condiciones: una acidez menor o igual a 0,8 grados (más adelante explico esto de la acidez) y que un panel de catadores no le encuentre ni un solo defecto.

El "Aceite de Oliva Virgen Extra" es por tanto el de mayor calidad, debido en gran parte a que los olivicultores y las almazaras han mimado el proceso de producción al máximo, lo cual suele encarecer algo el producto. Es un aceite que sirve para todo, hay gente que no mete otro en su cocina; consumido en crudo, aliñando una ensalada o en una tostada con tomate por ejemplo, es cuando mejor se pueden valorar sus virtudes.



Si el pobre aceite no supera el análisis químico de acidez ( está entre 0.8 y 2 grados) o el panel de cata le saca algún defecto (que posiblemente muchos seamos incapaces de detectar) pues simplemente se queda sin título de "Virgen extra". Se queda en "Aceite de Oliva Virgen", a secas, aunque mantiene todos esos compuestos estupendos que lo hacen ideal para tomar en crudo y cocinar. A este aceite también le afecta la "titulitis": al tener menos glamour es sensiblemente más barato.



Pero volvamos al olivar y a la almazara. Pongamos que este año el tiempo no ha acompañado, que la mosca del olivo ha hecho estragos en las aceitunas, o que estas se han recogido demasiado tarde. O que las aceitunas cogidas del árbol se mezclan con las caídas al suelo, que se han transportado a lo bestia, en grandes remolques, a la almazara, y allí han tenido que esperar demasiado tiempo antes de ser tratadas. Todo esto daña el fruto y da lugar a fermentaciones que dan al zumo olores y sabores indeseables. En su interesante blog, Anuncia Carpio, plantea una pregunta muy reveladora: ¿te beberías el zumo de una naranja medio pocha? Pues con el zumo de las aceitunas pasa algo parecido.



Además de eso, el aceite obtenido de estas aceitunas tiene una acidez superior a 2º, es por tanto incomible y de hecho no se permite envasarlo para consumo humano. Este aceite es el denominado "Aceite de oliva lampante" y su curioso nombre viene de que ya los romanos utilizaban el aceite que les salía malo como combustible las lámparas de aceite con las que se alumbraban.


Algo habrá que hacer con todo ese aceite, y como hoy en día el alumbrado doméstico ya lo tenemos solucionado, pues se refina. Su destino es el mismo que el aceite de orujo o el de girasol: un proceso de refino físico/químico que disminuye la acidez por debajo de 0,3º, elimina sabores, olores (los malos y los buenos) e incluso el color.


Este "Aceite de oliva refinado" tampoco se vende como tal, aunque se podría. Se mezcla con una pequeña cantidad de "virgen extra" o "virgen", de manera que se logre una acidez inferior a 1º. Esta práctica se denomina "encabezado" y se hace para obtener un aceite con algo de gracia y sabor. ¿Os suena raro? pues no debería, porque es el aceite que conocemos de toda la vida, el "Aceite de Oliva", denominación obligatoria que para muchos es demasiado genérica y lleva a confusión. De todas maneras, hay que recordar que sigue siendo 100% aceite de aceitunas (zumo ya no), y por tanto sigue teniendo mayoritariamente ácido oleico.

 
El "Aceite de oliva" es mucho más barato que un aceite de oliva virgen. Si se utiliza mucho la freidora en casa, puede ser una opción económicamente interesante.
Pasamos al último representante de los aceites de aceitunas, el más humilde de todos. Es el "Aceite de orujo de oliva" y consiste en la mezcla de Aceite de orujo de oliva refinado (del que hablamos antes) con un aceite de oliva virgen (10-20%), para hacerlo mínimamente apto para su consumo y manteniendo una acidez inferior a 1º.


La industria y marketing tienen soluciones para todos los consumidores. Ofrece incluso preparados como este, que no pueden llamarse siquiera y que nos mostraba Aitor García, autor del blog Mi dieta cojea, en su perfil de Facebook.


Resumen de todo lo que os he contado (Elaboración propia).



¿Y qué variedad escoger?


Pongamos que queréis un aceite así apañado para tomar en crudo, y tenéis cierto presupuesto. Vuestro sitio está en el rinconcito de los aceites "monos", justo ahí donde desaparece el envase de plástico en favor del vidrio o la lata. En el rincón de los AOVEs "buenos" suele ser posible elegir entre variedades de aceituna, Denominaciones de Origen y formatos de embotellado. Las distintas variedades de aceituna - picual, cornicabra, hojiblanca, arbequina y muchas más - dan lugar a aceites muy distintos entre sí, pero como no quiero extenderme lo dejo para otra entrada. Solo comentar que la picual es la más estable por su mayor contenido en ácido oleico (en torno al 70-80 %) y la arbequina la que menos (en torno a un 50%).




Desmontando mitos y aclarando conceptos


Comenzamos por la acidez, esa que tienen que cumplir los distintos tipos de aceite. Resulta que no tiene nada que ver ni con el sabor ni con la intensidad del aceite; es simplemente un parámetro químico que determina la cantidad de ácidos grasos libres expresados en ácido oleico. Este valor refleja los defectos en el estado de las aceitunas, así como en el tratamiento y/o la conservación del aceite. Una acidez es baja bien valorada, pero por debajo de los 0,8º permitidos del AOVE, ya es cuestión del paladar del consumidor.


Hace no mucho se utilizaba el reclamo de la acidez 0.4º o 1º para identificar el aceite "de freír" y el de "ensalada" respectivamente (que a veces tenía un color más verde). Actualmente se ha cambiado a suave (para el 0,4º) e intenso (1º). Si os fijáis, esto solo lo veréis en los envases de aceite de oliva, en los que se hacen las mezclas del refinado con aceites vírgenes para conseguir el grado de acidez, el sabor, e incluso el color deseado. Esta nueva denominación, además de crear confusión en el consumidor, no está recogida en la legislación europea y esquiva la prohibición de hacer mención a la acidez en la etiqueta si no va acompañada por otros parámetros químicos.


 Juraría que esa etiqueta no incluía más información. Como ocurre con otros tantos alimentos, el etiquetado siempre al límite de la legalidad.


Otro aspecto que ha cambiado es eso de la "Primera presión en frio" por "aceite obtenido de aceitunas mediante procedimientos mecánicos". Antes de aparecer los sistemas continuos de extracción del aceite que se utilizan actualmente en la inmensa mayoría de las almazaras, se recurría a las prensas hidráulicas (esas de los capachos de esparto). El primer zumo que se extrae, directamente de la aceituna en frío (la primera prensada), es lógicamente mucho mejor que los obtenidos en prensadas posteriores, que utilizan agua caliente para aprovechar los restos. Eso no significa que ese primer zumo tenga que ser necesariamente de calidad virgen extra: si la aceituna entra picada, sucia o atrojada (fermentada por esperar demasiado), por muy primera presión en frio que haya tenido, el aceite no va a aprobar los exámenes para conseguir el título de Virgen Extra, que es el que de verdad manda.


Así que, esta expresión en un AOVE, va a estar de adorno en un 99 % de las ocasiones. Todavía existen prensas hidráulicas funcionando (lo cual tiene su mérito) que pueden utilizar lo de la "la primera presión en frio" justificadamente; en el resto de los casos es una estrategia de marketing que se mantiene porque muchos consumidores todavía lo asocian con un aceite de calidad excepcional.



¿Conocéis el aceite "en rama"?. Se trata simplemente de aceite sin filtrar. Normalmente el aceite se filtra antes de envasarlo para que tenga un aspecto más limpio y brillante, eliminando restos minúsculos y algo de agua procedentes de las aceitunas, que le dan al aceite más cuerpo y cierto aspecto turbio. Es perfectamente apto para el consumo, de hecho hay marcas que lo venden como tal, aunque todavía no parece que sea un reclamo de marketing muy extendido. Entonces, ¿es mejor el AOVE filtrado o sin filtrar?, pues  depende. Las partículas y el agua del aceite sin filtrar con el tiempo forman un poso en la base de la botella que puede llegar a fermentar y provocar malos olores y sabores. Asi que interesa si se va a consumir en poco tiempo.


Si eres de los de tostada de aceite todas las mañanas, el aceite de oliva en rama es una opción muy interesante. Fuente: www.directodelolivar.com 


Por último, unos consejillos finales a la hora de comprar. Aun dentro del envase, el aceite es un alimento vivo que va perdiendo cualidades con el tiempo, incluso hasta el punto de poder perder el titulo de Virgen Extra sin salir de la botella (en su momento hubo bastante polémica con este tema). La luz, los cambios bruscos de temperatura, el tiempo y el aire, son sus peores enemigos, por eso yo evitaría aceites expuestos a focos o fuentes de calor. Conviene fijarse en las fecha de consumo preferente (el aceite no caduca, pero a partir del año el VE ya va perdiendo cualidades) y en caso de encontrar alguna marca que ponga el año de la cosecha o los valores químicos, apostad por ella.




Si antes vimos el "aceite para amas de casa despistadas y/o con presupuesto muy limitado", aquí os muestro el "aceite para gente muy foodie con mucho dinero pero con poca idea de lo que compra". Vale que un envase adecuado protege las cualidades excepcionales del aceite de oliva, y que el diseño también se paga, pero...¡¿Aceite virgen extra ¡¡ a 28 euros el litro?!. Si te vas al aceite "premium" de una cooperativa de la DO "Sierra de Cazorla" que trabaje la misma variedad, también con envases opacos y bonitos, no creo que lleguen a ese precio ni de casualidad. Por cierto, si te fijas en el texto, y después de todo el rollo que os he soltado, veréis como no dicen absolutamente nada que no sea cierto para cualquier aceite mínimamente decente a precio igualmente decente.



Si te gustó esta entrada, también te puede interesar: