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lunes, 8 de octubre de 2018

LA ECONOMÍA CIRCULAR YA GIRA EN HOLANDA


Esta gallina que posó para mi, vive en una granja muy particular y se alimenta de un pienso también muy especial. Yo la veo contenta y con buen tipito, ¿y vosotros?.
 
La primera vez que deposité una botella vacía de refresco en un lugar distinto del cubo de basura fue en Holanda. Comprobé incluso cómo te devolvían una parte del dinero si la entregabas en el supermercado. Dinero que podía servirte para comprar una bolsa reutilizable, grande y resistente, si se te había olvidado la tuya en casa y no tenías dónde meter la compra. De esto hará unos 30 años.
 

Por aquel entonces yo era una adolescente muy "ecologista", por lo que le tomé un gran aprecio a este país, al que he vuelto varias veces. La última ha sido este verano, con motivo del Congreso Internacional de Periodistas Agrarios y gracias al cual he podido comprobar que además de en reciclaje, en el tema agroalimentario se encuentran muchos pasos por delante.

Cuatro días dan para lo que dan y me quedé con ganas de ver muchas de las posibilidades que ofrecía el Congreso: el hospital "Gelderse Vallei" que permite a sus pacientes elegir entre varios menús pensados para ellos, recién cocinados, a los que incluso se pueden unir los acompañantes (temblad de envidia, nutricionistas); la subasta de flores de Aalsmer, la granja cooperativa Herenboeren de 20 ha que surte de alimento a 200 familias, cultivos en una azotea en pleno centro de Rotterdam, su Market Hall o los primeros pasos de la construcción de una granja de vacas diseñada para navegar por los canales de esta ciudad

De todas maneras volví con tal cantidad de ideas e impresiones, que no podría contarlas en una sola entrada sin aburrir mortalmente al personal. Así que me he quedado con las que considero más importantes.

 

Wageningen y el Food Valley

Todo el mundo ha oído hablar de Silicon Valley como centro de la innovación tecnológica, pero ¿sabías que existe una versión agroalimentaria en pleno corazón de Holanda?.
 
La región denominada "Food Valley" está formada por ocho municipios que cooperan para mantener el liderazgo en el ámbito agroalimentario. En su territorio se han instalado institutos científicos, centros de investigación y empresas enfocadas principalmente en la producción de alimentos y con un fuerte carácter internacional. Todos estos centros necesitan de personas con talento, y esta región también se preocupa de atraerlos ofreciendo excelentes infraestructuras e instalaciones que facilitan la vida, el trabajo y el ocio.
 

El centro vital de esta región es la Universidad de Wageningen, un centro puntero de investigación y formación especializado en ciencias de la vida (alimentación y producción de alimentos, medio ambiente y salud) que ocupa los primeros puestos en diversas listas de clasificación mundiales.

Temblad de envidia estudiantes de agronomía: Wageningen tiene en su campus desde una granjita ecológica (con tienda y todo) a las instalaciones de I+D de "Friesland Campina" (una cooperativa láctea de alcance internacional). Eso sí, dominar el inglés es requisito imprescindible, como pude comprobar en un corto paseo por este campus.

La Wageningen University & Research (WUR) es muy distinta a lo que conocemos por Universidad en España. Para empezar, su nombre ya nos indica la importancia que se le da a la investigación, tanto básica como aplicada, ya que reúne a investigadores, expertos y empresarios de todo el mundo. Y si no, dime tu qué rector o rectora abre el curso académico vestido de pies a cabeza con ropa de economía 100% circular, diseñada y obtenida por el propio personal.
 

De vocación claramente internacional, sus cerca de 12.000 estudiantes proceden de 103 países distintos, sobre todo asiáticos. Se consideran como una "universidad para el mundo" ya que aparte de trabajar buscando soluciones innovadoras a problemas de ámbito global, recluta y forma a alumnos de diversos países en desarrollo; alumnos que volverán a sus países de origen cargados con una mochila de conocimientos, tecnologías y contactos..."made in Holland". Una manera inteligente, práctica y políticamente correcta de estar presentes en todo el mundo.

¿Sabías que los robots de ordeño son un invento holandés?
 
"Food for feed": es decir, comida para piensos
 

Sin duda, lo que más me impresionó del viaje fue la visita a la fábrica de piensos de Nijsen/Granico. Quizás por el intenso olor a bollos y dulces o por la visión de la cantidad de residuos que se genera continuamente sin que nos demos cuenta; o quizás también por tener la ocasión de comprobar in situ cómo la innovación permite adelantarse al resto y ser más competitivos.
 

Esta empresa en concreto ha decidido apostar por innovar para convertir masas de donuts, obleas de helado, galletas, gofres, tortitas de arroz, bombones, caramelos... en pienso para cerdos y gallinas. Un ejemplo bestial de economía circular aplicada a la ganadería.

 

Toda esta cantidad de comida (y mucha más) es sólo lo que se rechaza en la fábrica de origen, a menudo por razones absurdas.
 
Si lo pensáis, tiene su lógica. Se trata de aprovechar una materia prima - cereales y grasas - de alta calidad, ya que en origen estaban destinadas a consumo humano (lo explico aquí con algo más de detalle): apenas tienen micotoxinas (toxinas producidas por hongos que atacan los granos de cereal), son más digestibles y apetecibles para los animales.
 

Las gallinas de la granja Kipster se alimentan con este pienso. Es realmente curiosa, presume de ser la granja más respetuosa con el medio ambiente y el bienestar animal del mundo. Sus gallinas tienen acceso al aire libre pero no son "camperas", duermen en pisos pero tampoco son "criadas en suelo". El caso es que sus huevos se venden en los supermercados Lidl de allí, en paquetes de cuatro a "un precio razonable" y está aprobada con nota por una ONG que vela por el bienestar animal. Hay muy pocas gallinas fuera porque dentro estaban bastante más fresquitas.

Contaba el guía que los visitantes suelen preguntar, con toda la razón del mundo, si contenido de azúcar en estos piensos no sería perjudicial para los animales. Su respuesta también estaba cargada de razón: los animales tienen una dieta controlada a base de piensos formulados con dosis de azúcares que no conduzcan a situaciones peligrosas para su salud; nosotros sin embargo estamos continuamente expuestos a alimentos azucarados en nuestro día a día, y vivimos bastante más tiempo que la mayoría del ganado del que nos alimentamos. De todas maneras, ese argumento de la menor esperanza de vida de los animales de granja, y el hecho de que estos coman más de este tipo de piensos, me hace dudar un poco si no son más dulces de lo que debieran, pero como no soy experta en el tema, lo dejaremos ahí.
 

Suelo (muy) azucarado. Los caramelos, sean cuales sean, son una fuente de azúcares con un 90% de pureza en mono y disacáridos. Están investigando su uso como jarabe de ayuda en colonias de abejas y abejorros. Los alrededores del almacén de caramelos estaban cubiertos de esta capa negra y pegajosa de azúcar.
 
Pero el exceso de azúcar no es el único reto al que se han enfrentado en esta fábrica. Esta materia prima tan peculiar plantea innumerables retos: ¿cómo manejar masas liquidas, pegajosas y fácilmente fermentables?, ¿cómo separar el chocolate o los frutos rojos de unas "cookies"?, ¿cómo separar galletitas, crackers o bombones de sus múltiples envoltorios? (de una manera automática, claro).
 

Este último caso pudimos verlo en directo, pero sin poder hacer fotos, por razones de secreto industrial. Y os explico por qué. Cuando llegan a la fábrica uno de estos productos en cómodos (para el consumidor) paquetitos de cinco unidades envueltos en un film de plástico, colocados sobre una bandeja de papel o plástico, vueltos a envolver en otro film plástico algo más grueso y de colorines, que a su vez se empaqueta en cajas de cartón con otros tantos paquetes similares... poner personas que se dediquen a liberar toda esa materia prima de sus embalajes no resulta nada rentable, así que se machaca todo con unas potentes cizallas para luego separar el contenido aprovechable por métodos físicos. Estos métodos no son perfectos, por lo que es imposible obtener un 100 de pureza: con la celulosa del papel o cartón no hay problema, ya que es fácilmente degradable pero ciertos plásticos sí que dan problemas, algunos films plásticos son tan ligeros que flotan en el aire y acaban mezclándose con el contenido. 
 

Así que el reto está en diseñar una maquinaria que separe mejor esos plásticos para llegar a niveles mínimos de presencia, y por tanto seguros, en la materia prima obtenida. En esta fábrica han desarrollado maquinaria específica para solucionar este y otros problemas que nadie más ha conseguido, lo cual les permite ofrecer otro servicio: registrar la patente o vender esa maquinaria a aquellos que no están interesados en innovar por su cuenta. En definitiva, la innovación a veces genera valor por sí misma, permite a la empresa ser más competitiva y resulta vital para la economía circular.
 

"Poo for energy": caca (y más cosas) para producir energía.
 

Al día siguiente visitamos una granja de cerdos del Grupo Van Asten en la que se recurre a la economía circular, pero de otra manera.

El negocio principal está en la producción de lechones, hembras jóvenes y cerdos terminados para carne. Para alimentarlos han recurrido a un sistema innovador, la alimentación liquida con materia prima convencional (trigo, cebada, soja y girasol) pero fermentada, que presenta varias ventajas en cuanto a productividad, reducción del uso de antibióticos y ambientales (reducción de fosfatos en los purines).

Esto - los tanques de biogás - no es lo primero que espera ver alguien en una granja de cerdos. De hecho, a los animales sólo los pudimos ver por una ventana, ya se sabe, por bioseguridad.

Todo esto está muy bien, sobre todo desde el punto de vista de la sostenibilidad económica de la propia granja, pero ¿dónde está la circularidad?. En este caso se parte de un residuo, los purines (los excrementos, vamos) y se juntan con subproductos agroindustriales (cáscara de cacao o de almendra, comida de perro) en un digestor, donde se obtendrá biogás, y a partir de este, energía. La suficiente para suministrar a la propia granja y a 5.000 casas de su entorno, lo cual no está nada mal, y por la que cobran un subsidio estatal (temblad de envidia, ganaderos) y que en Alemania incluso pueden verter a la red. Los lodos resultantes se esterilizan y desecan (lamentablemente es un proceso que requiere energía) para poder utilizarlos como fertilizante.

Comida de perro rechazada en fábrica por no cumplir con el diámetro adecuado, que se utiliza en la producción de biogás.

En resumen

Al poco tiempo de volver a España, vi una charla de Angélica Sátiro (pedagoga experta en creatividad) en la que explica que, "crear es generar más, nuevas y mejores ideas con valor". Inmediatamente me acordé de todo lo que había visto y me di cuenta que los holandeses, aparte de Rembrandt, Vermeer y Van Gogh, son gente realmente creativa.

¿Y por qué no cultivar soja en Holanda aunque el clima no acompañe?  Pues aquí la tenéis. Da que pensar la imagen, de la mentalidad  holandesa y/o del cambio climático. Porque, en este viaje, calor hemos pasado un rato.

El tener y fomentar una manera de pensar que va más allá de lo que se hace normalmente, que afronta los problemas desde otros puntos de vista (el famoso pensamiento lateral) y se plantea por costumbre el "¿y por qué no?"; el ser conscientes que el conocimiento es el bien más valioso; el reunir a la gente con buenas ideas en el lugar adecuado con los medios necesarios...son los mejores ingredientes para mantener un nivel de innovación que impulsa la rueda de la economía circular y que les permite ir siempre por delante.

Volviendo de nuevo al reciclaje, y ya en el aeropuerto, un último recordatorio de que estas cosas de la economía circular y la sostenibilidad se las siguen tomando bastante en serio.


 

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domingo, 10 de septiembre de 2017

ME IMPORTA UN BLEDO

"Francamente, querida, me importa un bledo" le contestaba Rhett Butler a Scarlett O’Hara al final de la película "Lo que el viento se llevó" cuando Scarlett le pregunta a Rhett qué sería de ella si él le abandonaba.
 

Para el castellanohablante medio un bledo es algo poco importante, insignificante, de poco o ningún valor. Esta misma expresión se puede utilizar con otros vegetales, como el pepino, el comino o el pimiento, que mal que bien los conocemos. Es más, un gran blog del sector agroalimentario la lleva en su nombre http://me-importa-un-pimiento.chil.org

Pero, ¿qué es un bledo?
 

Pues, así en genérico es una planta de la familia de las amarantáceas, entre las que se encuentran tanto malas hierbas como especies que se han utilizado como fuente de alimento desde tiempos de los aztecas. Originario de Centroamérica, ha conquistado el mundo entero gracias a sus superpoderes de mala hierba.


 

Seguro que os suena la Quinoa, pues que sepáis que es pariente del bledo. Fuente: Markus Hagenlocher / Trabajo propio, CC BY-SA 3.0.
 
El bledo mala-hierba, el Amaranthus retroflexus en nuestro entrono, es una planta que se desarrolla en verano, con el calorcito. Tolera la sequía y responde estupendamente a la abundancia de nutrientes, especialmente el nitrógeno. Para evitar que las plantas cultivadas le hagan sombra, su tallo crece muy rápido en busca del sol, las sobrepasa y asunto solucionado. Produce muchísimas semillas, capaces de germinar en distintas condiciones.
 

Por si fuera poco, no se puede eliminar tirando de ganado porque puede ser tóxico debido a un exceso de nitrógeno en las hojas; y tampoco con herbicidas porque es resistente a algunos de ellos con diferentes modos de acción, glifosato incluido.

En definitiva, un verdadero quebradero de cabeza para los agricultores. Si será "cochina" esta mala hierba que los ingleses le llaman pigweed.

Así, tan chiquitita, parece hasta inofensiva
Fuente: Bruce Ackley, The Ohio State University, Bugwood.org

Hasta que decide ponerse a crecer
Fuente: Rebekah D. Wallace, University of Georgia, Bugwood.org


¿Y qué ocurre con los bledos?
 

La versión original en inglés de la famosa frase es "Frankly, my dear, I don't give a damn". Traducido es nuestro "me importa un bledo" aunque en inglés suena algo más fuerte.
 

Y es que literalmente "damn" significa "maldición", y los bledos están empezando a convertirse en una maldición para los agricultores de algunos estados sureños norteamericanos, donde se ha llegado incluso a cometer un asesinato por su culpa.

Sería mejor decir que una especie de bledo, Amaranthus palmeri, está en el origen de una lucha entre malas hierbas y herbicidas que ha acabado derivando en un enfrentamiento entre agricultores. Y, para complicar más aún las cosas, los cultivos transgénicos de soja y algodón aparecen como personajes de esta historia.
 

Un bledo planeando su próxima invasión.
Fuente: Howard F. Schwartz, Colorado State University, Bugwood.org

Como ya he dicho el amaranto es una mala hierba que puede llegar a ser muy dañina, especialmente en cultivos de verano de tamaño medio como la soja o el algodón, e incluso en el maíz. Allá por los noventa se crearon las primeras semillas transgénicas de estos cultivos, resistentes al glifosato. Se utilizó con tanta alegría que el amaranto tardó relativamente poco en hacerse resistente a esta sustancia.
 ¿Sabías que el "bledo de Palmer" puede provocar pérdidas en las cosechas de hasta un 91% en maíz y 79% en soja?
Pero las compañías de agroquímicos (Monsanto y BASF en concreto) disponían de un arma alternativa para acabar con el díscolo bledo, el herbicida Dicamba; pero tenía un problemilla, se evaporaba con rapidez y se dispersaba con una tremenda facilidad en el aire, causando graves daños a la vegetación de los alrededores (se estimó que es 75-400 veces más peligroso para plantas no objetivo que el glifosato). 

Pero, para muchos el problema gordo estaba en que la soja convencional es particularmente sensible a su acción, incluso a muy pequeñas concentraciones. Se desarrollaron entonces variedades transgénicas tolerantes al Dicamba a la vez que se trabajaba en una nueva versión del herbicida que no diera tantos problemas.
 

Aquí es donde entran la naturaleza humana. Las semillas se pusieron a la venta antes de que las autoridades dieran vía libre al uso del herbicida que venía en el pack (si, a mi me parece también un sinsentido). El caso es que el bledo seguía haciendo de las suyas, y algunos agricultores que habían invertido mucho dinero en la nueva soja transgénica veían cómo esta planta amenazaba con arruinarles la cosecha. Y desoyendo la advertencia de la casa de semillas y productora del herbicida, decidieron recurrir a la versión antigua del Dicamba, aunque fuera ilegal su uso.  

Y así comenzaron los problemas entre agricultores, que llevaron al asesinato de uno de ellos. Lo que antes se solucionaba de palabra y con pequeñas indemnizaciones entre vecinos, ahora quedaba sin arreglo, ya que una de las partes sabía que estaba haciendo algo ilegal. Se estaba larvando un conflicto en el que los agricultores sólo podían elegir entre dos bandos: los que utilizaban el producto y los afectados por el. 


Plantas de soja afectada por el herbicida Dicamba. Fuente: Universidad de Arkansas.
  
A pesar de las quejas que ya iban llegando y de las advertencias de algunos científicos, varios grupos de presión consiguieron que la EPA (la agencia ambiental estadounidense) aprobara cuanto antes la versión nueva del Dicamba argumentando que los agricultores lo necesitaban desesperadamente para controlar todas esas malas hierbas que el glifosato ya no era capaz de eliminar. Pero como resulta que las prisas son malas consejeras y poderoso caballero es 'Don Dinero', este nuevo Dicamba, aun siendo casi tan malo como el anterior, ya se puede utilizar.

 

Y vaya si se ha utilizado. Según estimaciones ha dañado más de 3.1 millones de acres (12.545 km cuadrados) de soja convencional en al menos 16 estados, algunos de ellos importantes productores de soja. Tanto, que el pasado julio Arkansas prohibió la aplicación del herbicida en lo que quedaba de campaña y aumento las multas por uso ilegal. Missouri y Tennessee han endurecido las normas de uso y varios estados se han quejado a la EPA. Esta incluso ha admitido que se está considerando retirarlo del mercado, lo cual no sería mala idea considerando que ya hay indicios de que el bledo lo ha vuelto a conseguir, ya se han detectado posibles individuos resistentes al Dicamba.


Bledo en un cultivo de soja, dispuesto a resistir  «¡Después de este bañito de herbicida, mañana será otro día!». Fuente: Andrea Morales para el Washington Post.

Y esto es todo, amigos. Así están las cosas. La próxima vez que pronunciéis la frasecita acordaos de la que puede liar un simple bledo.
 



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Semillas pegajosas, plantas con efecto lagartija o plantas que hay que arrancar a dos manos...el mundo de las malas hierbas es fascinante, aunque den mucha guerra al agricultor. En la entrada  DICHOSAS HIERBAS  te hablamos de ellas.
 

El tema de los herbicidas lo tocamos en mayor profundidad en esta entrada: ABECEAGRARIO: HERBICIDA


Por alusiones, los dos cultivos transgénicos que aparecen en esta entrada solicitan que os leáis esta entrada para saber más de ellos: ¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES CULTIVOS TRANSGÉNICOS?