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lunes, 8 de octubre de 2018

LA ECONOMÍA CIRCULAR YA GIRA EN HOLANDA


Esta gallina que posó para mi, vive en una granja muy particular y se alimenta de un pienso también muy especial. Yo la veo contenta y con buen tipito, ¿y vosotros?.
 
La primera vez que deposité una botella vacía de refresco en un lugar distinto del cubo de basura fue en Holanda. Comprobé incluso cómo te devolvían una parte del dinero si la entregabas en el supermercado. Dinero que podía servirte para comprar una bolsa reutilizable, grande y resistente, si se te había olvidado la tuya en casa y no tenías dónde meter la compra. De esto hará unos 30 años.
 

Por aquel entonces yo era una adolescente muy "ecologista", por lo que le tomé un gran aprecio a este país, al que he vuelto varias veces. La última ha sido este verano, con motivo del Congreso Internacional de Periodistas Agrarios y gracias al cual he podido comprobar que además de en reciclaje, en el tema agroalimentario se encuentran muchos pasos por delante.

Cuatro días dan para lo que dan y me quedé con ganas de ver muchas de las posibilidades que ofrecía el Congreso: el hospital "Gelderse Vallei" que permite a sus pacientes elegir entre varios menús pensados para ellos, recién cocinados, a los que incluso se pueden unir los acompañantes (temblad de envidia, nutricionistas); la subasta de flores de Aalsmer, la granja cooperativa Herenboeren de 20 ha que surte de alimento a 200 familias, cultivos en una azotea en pleno centro de Rotterdam, su Market Hall o los primeros pasos de la construcción de una granja de vacas diseñada para navegar por los canales de esta ciudad

De todas maneras volví con tal cantidad de ideas e impresiones, que no podría contarlas en una sola entrada sin aburrir mortalmente al personal. Así que me he quedado con las que considero más importantes.

 

Wageningen y el Food Valley

Todo el mundo ha oído hablar de Silicon Valley como centro de la innovación tecnológica, pero ¿sabías que existe una versión agroalimentaria en pleno corazón de Holanda?.
 
La región denominada "Food Valley" está formada por ocho municipios que cooperan para mantener el liderazgo en el ámbito agroalimentario. En su territorio se han instalado institutos científicos, centros de investigación y empresas enfocadas principalmente en la producción de alimentos y con un fuerte carácter internacional. Todos estos centros necesitan de personas con talento, y esta región también se preocupa de atraerlos ofreciendo excelentes infraestructuras e instalaciones que facilitan la vida, el trabajo y el ocio.
 

El centro vital de esta región es la Universidad de Wageningen, un centro puntero de investigación y formación especializado en ciencias de la vida (alimentación y producción de alimentos, medio ambiente y salud) que ocupa los primeros puestos en diversas listas de clasificación mundiales.

Temblad de envidia estudiantes de agronomía: Wageningen tiene en su campus desde una granjita ecológica (con tienda y todo) a las instalaciones de I+D de "Friesland Campina" (una cooperativa láctea de alcance internacional). Eso sí, dominar el inglés es requisito imprescindible, como pude comprobar en un corto paseo por este campus.

La Wageningen University & Research (WUR) es muy distinta a lo que conocemos por Universidad en España. Para empezar, su nombre ya nos indica la importancia que se le da a la investigación, tanto básica como aplicada, ya que reúne a investigadores, expertos y empresarios de todo el mundo. Y si no, dime tu qué rector o rectora abre el curso académico vestido de pies a cabeza con ropa de economía 100% circular, diseñada y obtenida por el propio personal.
 

De vocación claramente internacional, sus cerca de 12.000 estudiantes proceden de 103 países distintos, sobre todo asiáticos. Se consideran como una "universidad para el mundo" ya que aparte de trabajar buscando soluciones innovadoras a problemas de ámbito global, recluta y forma a alumnos de diversos países en desarrollo; alumnos que volverán a sus países de origen cargados con una mochila de conocimientos, tecnologías y contactos..."made in Holland". Una manera inteligente, práctica y políticamente correcta de estar presentes en todo el mundo.

¿Sabías que los robots de ordeño son un invento holandés?
 
"Food for feed": es decir, comida para piensos
 

Sin duda, lo que más me impresionó del viaje fue la visita a la fábrica de piensos de Nijsen/Granico. Quizás por el intenso olor a bollos y dulces o por la visión de la cantidad de residuos que se genera continuamente sin que nos demos cuenta; o quizás también por tener la ocasión de comprobar in situ cómo la innovación permite adelantarse al resto y ser más competitivos.
 

Esta empresa en concreto ha decidido apostar por innovar para convertir masas de donuts, obleas de helado, galletas, gofres, tortitas de arroz, bombones, caramelos... en pienso para cerdos y gallinas. Un ejemplo bestial de economía circular aplicada a la ganadería.

 

Toda esta cantidad de comida (y mucha más) es sólo lo que se rechaza en la fábrica de origen, a menudo por razones absurdas.
 
Si lo pensáis, tiene su lógica. Se trata de aprovechar una materia prima - cereales y grasas - de alta calidad, ya que en origen estaban destinadas a consumo humano (lo explico aquí con algo más de detalle): apenas tienen micotoxinas (toxinas producidas por hongos que atacan los granos de cereal), son más digestibles y apetecibles para los animales.
 

Las gallinas de la granja Kipster se alimentan con este pienso. Es realmente curiosa, presume de ser la granja más respetuosa con el medio ambiente y el bienestar animal del mundo. Sus gallinas tienen acceso al aire libre pero no son "camperas", duermen en pisos pero tampoco son "criadas en suelo". El caso es que sus huevos se venden en los supermercados Lidl de allí, en paquetes de cuatro a "un precio razonable" y está aprobada con nota por una ONG que vela por el bienestar animal. Hay muy pocas gallinas fuera porque dentro estaban bastante más fresquitas.

Contaba el guía que los visitantes suelen preguntar, con toda la razón del mundo, si contenido de azúcar en estos piensos no sería perjudicial para los animales. Su respuesta también estaba cargada de razón: los animales tienen una dieta controlada a base de piensos formulados con dosis de azúcares que no conduzcan a situaciones peligrosas para su salud; nosotros sin embargo estamos continuamente expuestos a alimentos azucarados en nuestro día a día, y vivimos bastante más tiempo que la mayoría del ganado del que nos alimentamos. De todas maneras, ese argumento de la menor esperanza de vida de los animales de granja, y el hecho de que estos coman más de este tipo de piensos, me hace dudar un poco si no son más dulces de lo que debieran, pero como no soy experta en el tema, lo dejaremos ahí.
 

Suelo (muy) azucarado. Los caramelos, sean cuales sean, son una fuente de azúcares con un 90% de pureza en mono y disacáridos. Están investigando su uso como jarabe de ayuda en colonias de abejas y abejorros. Los alrededores del almacén de caramelos estaban cubiertos de esta capa negra y pegajosa de azúcar.
 
Pero el exceso de azúcar no es el único reto al que se han enfrentado en esta fábrica. Esta materia prima tan peculiar plantea innumerables retos: ¿cómo manejar masas liquidas, pegajosas y fácilmente fermentables?, ¿cómo separar el chocolate o los frutos rojos de unas "cookies"?, ¿cómo separar galletitas, crackers o bombones de sus múltiples envoltorios? (de una manera automática, claro).
 

Este último caso pudimos verlo en directo, pero sin poder hacer fotos, por razones de secreto industrial. Y os explico por qué. Cuando llegan a la fábrica uno de estos productos en cómodos (para el consumidor) paquetitos de cinco unidades envueltos en un film de plástico, colocados sobre una bandeja de papel o plástico, vueltos a envolver en otro film plástico algo más grueso y de colorines, que a su vez se empaqueta en cajas de cartón con otros tantos paquetes similares... poner personas que se dediquen a liberar toda esa materia prima de sus embalajes no resulta nada rentable, así que se machaca todo con unas potentes cizallas para luego separar el contenido aprovechable por métodos físicos. Estos métodos no son perfectos, por lo que es imposible obtener un 100 de pureza: con la celulosa del papel o cartón no hay problema, ya que es fácilmente degradable pero ciertos plásticos sí que dan problemas, algunos films plásticos son tan ligeros que flotan en el aire y acaban mezclándose con el contenido. 
 

Así que el reto está en diseñar una maquinaria que separe mejor esos plásticos para llegar a niveles mínimos de presencia, y por tanto seguros, en la materia prima obtenida. En esta fábrica han desarrollado maquinaria específica para solucionar este y otros problemas que nadie más ha conseguido, lo cual les permite ofrecer otro servicio: registrar la patente o vender esa maquinaria a aquellos que no están interesados en innovar por su cuenta. En definitiva, la innovación a veces genera valor por sí misma, permite a la empresa ser más competitiva y resulta vital para la economía circular.
 

"Poo for energy": caca (y más cosas) para producir energía.
 

Al día siguiente visitamos una granja de cerdos del Grupo Van Asten en la que se recurre a la economía circular, pero de otra manera.

El negocio principal está en la producción de lechones, hembras jóvenes y cerdos terminados para carne. Para alimentarlos han recurrido a un sistema innovador, la alimentación liquida con materia prima convencional (trigo, cebada, soja y girasol) pero fermentada, que presenta varias ventajas en cuanto a productividad, reducción del uso de antibióticos y ambientales (reducción de fosfatos en los purines).

Esto - los tanques de biogás - no es lo primero que espera ver alguien en una granja de cerdos. De hecho, a los animales sólo los pudimos ver por una ventana, ya se sabe, por bioseguridad.

Todo esto está muy bien, sobre todo desde el punto de vista de la sostenibilidad económica de la propia granja, pero ¿dónde está la circularidad?. En este caso se parte de un residuo, los purines (los excrementos, vamos) y se juntan con subproductos agroindustriales (cáscara de cacao o de almendra, comida de perro) en un digestor, donde se obtendrá biogás, y a partir de este, energía. La suficiente para suministrar a la propia granja y a 5.000 casas de su entorno, lo cual no está nada mal, y por la que cobran un subsidio estatal (temblad de envidia, ganaderos) y que en Alemania incluso pueden verter a la red. Los lodos resultantes se esterilizan y desecan (lamentablemente es un proceso que requiere energía) para poder utilizarlos como fertilizante.

Comida de perro rechazada en fábrica por no cumplir con el diámetro adecuado, que se utiliza en la producción de biogás.

En resumen

Al poco tiempo de volver a España, vi una charla de Angélica Sátiro (pedagoga experta en creatividad) en la que explica que, "crear es generar más, nuevas y mejores ideas con valor". Inmediatamente me acordé de todo lo que había visto y me di cuenta que los holandeses, aparte de Rembrandt, Vermeer y Van Gogh, son gente realmente creativa.

¿Y por qué no cultivar soja en Holanda aunque el clima no acompañe?  Pues aquí la tenéis. Da que pensar la imagen, de la mentalidad  holandesa y/o del cambio climático. Porque, en este viaje, calor hemos pasado un rato.

El tener y fomentar una manera de pensar que va más allá de lo que se hace normalmente, que afronta los problemas desde otros puntos de vista (el famoso pensamiento lateral) y se plantea por costumbre el "¿y por qué no?"; el ser conscientes que el conocimiento es el bien más valioso; el reunir a la gente con buenas ideas en el lugar adecuado con los medios necesarios...son los mejores ingredientes para mantener un nivel de innovación que impulsa la rueda de la economía circular y que les permite ir siempre por delante.

Volviendo de nuevo al reciclaje, y ya en el aeropuerto, un último recordatorio de que estas cosas de la economía circular y la sostenibilidad se las siguen tomando bastante en serio.


 

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UN DIA EN UN INVERNADERO ALMERIENSE

jueves, 5 de abril de 2018

UN DÍA EN UN INVERNADERO ALMERIENSE


Estas vacaciones lo hemos vuelto a hacer, nos hemos ido de agroturismo. Y si la última vez nos fuimos a los verdes prados gallegos a ver cómo se producía leche ecológica en Casa Xanceda, esta vez nos hemos ido al extremo opuesto, literalmente, al mar de plástico de la provincia de Almería.

Lola Gómez Ferrón, la entusiasta "alma mater" de "Clisol Turismo agrícola" nos abrió las puertas de sus "casas verdes", como gusta llamar nuestra anfitriona a los invernaderos. En inglés, a los invernaderos se les llama "casas verdes", y en sueco "casas de cultivo", palabras que definen mejor lo que ocurre dentro. En su interior, las plantas crecen y fructifican, no se aletargan esperando la llegada del calor primaveral.

Las 31.000 hectáreas de invernaderos en Almería, solo un 3.4% de la provincia, producen 3,4 millones de toneladas de hortalizas y dan trabajo a 15.500 agricultores. Pero no solo a ellos: alambres, plástico, fitosanitarios, semilla, envases, transporte, investigación...la agricultura de esta región es el motor de la economía. Almería tiene casi 3.000 horas de sol al año, y fue a tocarnos un día nublado, así que recurro a esta foto, más vistosa, de JuliánRojas/El País.

 
Una perspectiva distinta sobre los invernaderos

La visita comenzó con una charla en la que Lola nos explicó el contexto en el que se han desarrollado los invernaderos: muchos días de sol, si, pero también mucho viento, suelos muy pobres y casi nada de lluvia; el agua la reciben de los pozos alimentados por las nieves de Sierra Nevada y la sierra de Gádor que tienen a sus espaldas. En esas condiciones sólo se podía practicar una agricultura de subsistencia.

Así, la Almería que visitó John Lennon en 1966 era una de las provincias más pobres de España; desde 1910 su población no crecía, porque básicamente su gente emigraba a buscar una vida mejor. La agricultura daba lo justo para comer y vender lo poco que sobraba, pero exigía el trabajo de toda la familia, incluidos los niños que tenían que abandonar la escuela para ayudar. Tal como cuenta este documental, pocos años antes se había comenzado a ensayar con los primeros enarenados en los suelos cercanos a la costa, considerados los peores desde el punto de vista agrícola. La idea de los enarenados - cubrir el suelo con mantillo, taparlo con arena para conservar la humedad - y posteriormente cubrir el conjunto con plásticos para proteger al cultivo dio el pistoletazo de salida al desarrollo socioeconómico de la zona. Este desarrollo se ha producido gracias a unos agricultores, y sus familias, dispuestos a trabajar lo que hiciera falta y a dejarse asesorar sobre nuevas maneras de producir.

Con un pequeño almocafre, Lola nos descubre el agua oculta en los enarenados.
 
Y así se fue gestando un paisaje impactante, la quintaesencia de la intervención humana sobre el territorio. En aquellos tiempos se realizaron verdaderas barbaridades: utilización de arena de playa en los enarenados, la quema sistemática de plásticos, o la eliminación de casi cualquier resquicio de naturaleza susceptible de cubrir con plástico, entre otras. Barbaridades vistas desde el presente, claro; la gente de entonces solo quería aprovechar al máximo esa posibilidad de salir de la pobreza y darle un mejor futuro a sus hijos, el concepto de "medio ambiente" yo creo que ni existía.


Los invernaderos y el medio ambiente

Esto del medio ambiente es un tema al que nuestra anfitriona le dio bastante importancia, el mensaje que me quedó a mi es algo así como "hemos heredado este paisaje, es lo que hay, pero hemos cambiado mucho desde entonces y hoy en día incluso podríamos presumir de sostenibilidad ambiental".  Quizás influyera que estaba bastante molesta con un artículo publicado recientemente que se hacía eco de un video de unos jóvenes franceses que animaban a no comer tomates de invernadero por su tremendo impacto ambiental.

A la agricultura de invernaderos se la denomina "agricultura industrial", pero, como bien dice Lola, "un invernadero es la única industria que cuando abre su chimenea sale oxígeno".

El plástico se ha convertido en un gran enemigo y, cada vez se percibe más como algo negativo y artificial. Los plásticos de los invernaderos, tras superar su vida útil, se reciclan , entre otras cosas, en mobiliario urbano. Las empresas encargadas de la recuperación pagan al agricultor unos 8-10 cts por kg de plástico entregado.

Otro residuo importante es el tremendo volumen de restos de material vegetal que se generan tras acabar la campaña y que, paradójicamente, está costando más llegar al 100% de reciclaje. Se está investigando en distintas maneras de darle salida a estos residuos, pero mientras tanto los agricultores pagan una tasa para que se transformen en compost, que actualmente sustituye al estiércol que formaba parte del sistema de enarenados.

¿Te imaginas este invernadero lleno de cabras?.  Es una especie de "reciclaje in situ" en los invernaderos con enarenado: estas aprovechan casi un 70-80% de la biomasa que ha crecido en el invernadero, de manera que habrá menos cantidad que reciclar y por tanto menos canon que pagar. Eso sí, el ganadero debe ser de confianza, ya que los animales tienen que pasar el día anterior en establo para asegurarse que no han tomado pasto que incluyera semillas de malas hierbas.
 

Dos tipos de invernadero

Lola nos mostró los dos tipos básicos de invernadero que hay en Almería.  

Primero el más abundante y sencillo, el de tipo “parral” en el que había plantado tomate cherry. Aquí pudimos observar una  manera muy particular de guiar las plantas, que permite aprovechar al máximo la luz solar y el espacio dentro del invernadero. 

Primero crecen en vertical, luego en horizontal, como si descansaran sobre una pérgola y cuando va acercándose el final de la temporada comienzan a guiarse de nuevo hacia abajo, hacia el suelo. De esta manera, cada tomatera llega a alcanzar los 8 metros desde que se planta en agosto hasta que termina el ciclo de producción en junio.
 


Los dos invernaderos siguientes eran del tipo “multi-túnel o multicapilla, más modernos y automatizados. En el primero de ellos se cultivaban diversas variedades de tomates: cherrys principalmente, kumatos y tomate grande tipo valenciano. Estos tomates los venden a través de su página web y de la cooperativa.

Las plantas que crecen en este invernadero no desarrollan sus raíces en el suelo sino en unos contenedores de fibra de coco. A estos contenedores, a través de los goteros les llega el agua con todos los elementos para crecer y dar frutos. El agua que no absorbe la planta es recogida por una canaleta y se almacena en un depósito desde donde se tomará para reutilizarla en riegos posteriores. De esta manera se aprovecha a fondo cada gota de agua disponible.           

La fibra de coco es un sustrato ideal para las plantas, ya que permite que se oxigenen las raíces. Vale que hay que importarlo (lógicamente), pero su obtención y gestión es algo más sostenible que la "lana de roca",  que también se utiliza habitualmente.

Por fin pude entender el porqué de la curiosa disposición en rombos que adquiere del conjunto de los tallos de las tomateras. Al contrario de las del primer invernadero, estas tomateras se entutoran solo hacia arriba, pero en diagonal, así cubren más espacio, dándole cuerda según la van necesitando.

Uno de los mejores momentos de la visita fue cuando Lola nos animó a probar unos cuantos tomates cogiéndolos directamente de la mata: Cherrys pera, redondos amarillos y rojos, tipo bombilla, kumatos...a cual más sabroso. Y es que la tecnología y la innovación no están reñidas con el sabor.

En el último invernadero crecían pimientos baby, chiquititos y dulces. La planta del pimiento requiere algo más de calor que la tomatera, por lo que en este invernadero había una especie de "doble techo" (un equivalente a poner una manta más en la cama).

El doble techo no se coloca de cualquier manera. Para evitar que caiga agua de condensación sobre las plantas (que les sienta fatal) las zonas bajas, que acumulan y drenan ese agua, apuntan a la mitad del pasillo que forman las plantas.

El 85% de importancia de la vida de la planta lo marca el clima. El agricultor poco puede hacer respecto a lo que ocurre fuera del invernadero, pero si puede influir en las condiciones del interior jugando con las ventanas de ventilación, los dobles techos y el manejo del blanqueo (es el encalado dela cubierta del invernadero). Para ayudarle en la tarea, los invernaderos más modernos disponen de una pequeña estación meteorológica conectada a un ordenador central que permite controlar las condiciones ambientales de su interior.

Estas plantas de pimiento no tienen muy buen aspecto, han perdido color y tienen las hojas curvadas porque han pasado frio recientemente y porque están ya viejitas (ocho meses es una edad respetable para una planta herbácea). A su manera las plantas se comunican con nosotros, y agricultores como Lola han de estar atentos a los mensajes que envían para poder cuidarlas lo mejor posible.

El bienestar de las plantas es básico, pero el de las personas es también importante. Gracias a estos carritos que circulan a lo largo de unos rieles, se puede recoger cómodamente la cosecha, sin doblar el espinazo. A ambos lados de la silla hay espacio para las cajas donde se colocando los frutos. Mi hijo se prestó voluntario para mostrar cómo se utilizan los carritos, el problema es que los brazos no le llegaban y los pimientos estaban recogidos recientemente.

Los bichos que ayudan al agricultor

Otra de las ideas clave que transmite estupendamente Lola son las ventajas de la lucha biológica contra las plagas, aunque sea algo mucho más complicado que soltar bichitos y sentarse a esperar.

Los niños tuvieron la oportunidad de colocar bolsitas con araña predadora en las plantas de pimiento. Y por si no se lo creían, les prestó un cuentahilos para descubrirlas.
 
En la foto anterior a lo mejor os ha chocado que el suelo esté lleno de hojas, parecería que el encargado de podar las tomateras (si, las tomateras se podan) es un poco dejado. Pues resulta que esas hojas están cumpliendo una importante función, son el refugio de unos bichitos que se alimentarán de dos plagas importantes que atacan al tomate: la Tuta absoluta y la mosca blanca. Esos bichitos se llaman Nesidiocoris, "Nesi" para los amigos y es uno de los bichitos estrella en la lucha biológica por su gran eficacia. Gracias a la lucha biológica, se puede reducir al máximo el uso de productos fitosanitarios y así alcanzar sin problemas los estrictos límites que marca la distribución.

Este bote incluye 500 adultos y ninfas de Nesidiocoris. El problema de Nesi, según los agricultores es que "es un poco puñetero, cuando acaba con la carne, empieza con la ensalada". En otras palabras, que normalmente se zampa otros insectos pero si le falta comida no tiene reparo en seguir con la tomatera. Y es que las poblaciones de fauna auxiliar tienen que mantenerse en equilibrio: han de estar listos para actuar en cuanto aparezca la plaga (de ahí la utilidad del refugio) pero no puede haber demasiados, sobre todo en condiciones de escasez de presas. Por si acaso, para evitar ataques a los cultivos, se puede alimentar artificialmente a los Nesis con larvas inertes de mariposa. 

¿Sabías que existen granjas de insectos? No son para comer (aunque empieza a estar de moda) sino para ayudar a combatir plagas y polinizar cultivos.

Los otros bichos importantísimos en los invernaderos son las colmenas de abejorros que polinizan las flores de multitud de cultivos. Para sandias y melones se utilizan abejas melíferas, proporcionadas por apicultores locales.

La caja que envuelve la colmena incorpora unas señales, invisibles al ojo humano pero evidentes para los abejorros, que les permite localizar con facilidad la colmena. De esta manera, la energía extra que gastarían en buscar su colmena la destinan a recolectar polen, que es su trabajo. Lola las llamó "colmenas faro" y aquí podéis descubrir esas señales ocultas.

El broche final

La visita va tocando a su fin, y mientras Lola conversa con los adultos, los más pequeños se dedican a plantar una joven tomatera y sembrar unas judías en unos bloques de lana de roca.


Una vez terminada la labor, y ya con bastante hambre, terminamos el recorrido con una  degustación de mini-hortalizas, regadas con aceite de oliva virgen extra, y acompañadas de pan, miel y otros productos de la zona. Nosotros aprovechamos para charlar un rato con Lola y, cómo no, llevarnos unas cuantas "golosinas" a casa.

Sabroso plato de las mini-hortalizas que nos trajimos de Clisol. Tomates cherry de diversas variedades, pimientos y pepinos enanos.
Decir que me encantó la visita es poco; no solo por todo lo que ví y aprendí, sino por el entusiasmo contagioso de Lola Gómez Ferrón por su trabajo. Su objetivo es que el visitante tenga una visión objetiva y real de cómo se producen las hortalizas en invernadero; y yo creo que lo consigue con creces, no sólo por el simple hecho de abrir las puertas de sus invernaderos sino por la manera de contar a la gente su trabajo y el de miles de agricultores almerienses.  

En contrapartida, y gracias a las conversaciones con los visitantes, ella puede saber de primera mano lo qué piensa el consumidor del trabajo del agricultor y de las verduras y hortalizas que obtiene. Información tremendamente valiosa para ampliar su visión y mejorar en su trabajo.


Otras entradas que te podrían interesar:

Obviamente, si quieres saber más sobre invernaderos, esta entrada es imprescindible ABECEAGRARIO: INVERNADERO.

Aquí tenéis la crónica de la visita a Casa Xanceda - UN DIA EN UNA GRANJA DE LECHE "ECO" EN GALICIA - otro mundo, pero la misma disposición a abrir las puertas de las granjas y enseñar su trabajo al consumidor final.



La primera vez que hablé sobre agroturismo fue tras nuestra visita a una granja francesa de patos, en LA GRANJA SE ABRE ALCONSUMIDOR.

martes, 14 de noviembre de 2017

DEL CERDO, HASTA LOS ANDARES

Hace unos días fue San Martín de Tours (11 de noviembre), fecha en la que tradicionalmente se inicia la temporada de la matanza del cerdo, aunque es más habitual celebrarla en diciembre, ya que hace más frio y este permite que la carne se oree y que los embutidos se curen mejor.

Hoy en día rara es la familia que no tiene carne o embutidos en la nevera, pero antiguamente sólo se comían los días "señalados", por lo que la escasez los hacía aún más apetecibles. Y es que hace no tanto tiempo, en el medio rural los días de matanza eran importantes. Días de fiesta, reunión y no poco trabajo, ya que se reunía la familia y los vecinos para preparar y acondicionar lo que sería prácticamente el único suministro de carne que tendría la familia a lo largo de todo un año. El cerdo se había criado con todo lo que hubiera a mano, y una vez sacrificado había que aprovecharlo al máximo.
 

La matanza del cochino era el equivalente ganadero e invernal de la cosecha veraniega. La foto la he tomado de esta página, donde se describe muy bien el proceso.
¿Sabías que en 2016, cada español consumió aproximadamente la misma cantidad de carne de cerdo fresca y de sus productos transformados ( 10,1 y 11,1 kg respectivamente)?.

Del cerdo a la cocina

El principal aprovechamiento del cerdo es, obviamente, su carne. Y la aprovechamos tan a conciencia, que la gastronomía española tiene recetas para aprovechar todas las partes de este animal, de la cabeza a la cola.


El cerdo tiene "chicha" para todos los gustos y todos los bolsillos, desde las piezas de carne más nobles - lomo, chuletas, jamón, solomillo, costillar, secreto, aguja... -, pasando algunas de uso frecuente en guisos y asados como el codillo, el rabo, la falda, la panceta o la papada, hasta las más humildes y no apreciadas por todos los comensales como el morro, la careta, las orejas, las manitas, los sesos o la lengua.
 

Del cerdo a la industria
 

De cada 100 kg de cerdo vivo se obtienen entre 65 y 70 kg de carne. Aproximadamente la mitad de los 30 kg restantes pueden utilizarse como subproductos de lo más variado, ya sea directamente o mediante procesado para obtener determinadas sustancias de interés.

La diseñadora Christien Meindertsma, en un peculiar libro Pig05049 da cuenta de todos los usos, más de 187, que identificó para las distintas partes de un cerdo. Lo podéis ver en esta Charla Ted o en este vídeo.

Comencemos con la piel, que se utiliza directamente para hacer guantes, billeteras, zapatos, o parches. De ella se obtiene el colágeno que se utiliza para infinidad de usos en la industria alimentaria (gelatina, margarina sin grasa, golosinas...) o en la cosmética. Con sus cerdas se elaboran pinceles y brochas, y de ellas se obtiene L-cisteína que se utiliza en la industria alimentaria para ablandar el pan.
 

De los huesos se obtienen botones, pegamento, filtros de agua, esmalte para porcelana, harina que puede utilizarse como fertilizante, para elaborar un tipo de cemento celular, en los frenos de un tren o incluso como componente distribuidor de la pólvora en el interior de las balas.

Los ácidos grasos y la glicerina obtenidos de las partes grasas no se desperdician en absoluto, tienen destinos de lo más diverso: jabones, champú, crema anti arrugas, plásticos, ceras de colores, pinturas, velas, productos impermeabilizantes o incluso piensos o recompensas para mascotas. Forman parte incluso de la formulación de herbicidas e insecticidas.

¿Sabías que de las porciones de menor valor de la grasa del cerdo se obtiene biodiesel?

Este diagrama muestra solo una parte de esos usos. Fuente: 3tres3 

Del cerdo al hospital
 

Tradicionalmente a la carne de cerdo se le ha colgado el sambenito de ser poco saludable por su alto contenido en grasas, lo cual no es del todo cierto, ya que los cerdos son cada vez más magros, pero lo cierto es que este humilde animal contribuye más de lo que nos imaginamos a cuidar de nuestra salud.

 
El cerdo nos provee de insulina, heparina o trombina, de válvulas para el corazón o de las suturas que utilizan los cirujanos. Incluso para un colectivo que no cuida especialmente su salud, se han desarrollado cigarrillos que incluyen en el filtro componentes de la sangre del cerdo que retienen algunos compuestos peligrosos. 

Y, cómo no, todavía se investiga en su uso para trasplantes, ya que es un animal fácil de criar y que alcanza rápidamente el tamaño adecuado de los órganos. Según cuenta Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes, en los años noventa se comenzó a trabajar con cerdos modificados genéticamente cuyos órganos no fueran rechazados por el cuerpo humano, pero los resultados no convencieron. Actualmente se intenta generar órganos a partir de células madre humanas en embriones de cerdo y que sean los propios animales los que lo "incuben". La verdad es que suena fuerte, pero puede ser una esperanza para mucha gente.

¿Sabías que los órganos de los cerdos son bastante similares a los humanos incluso en su función? El riñón del cerdo es el más parecido al del hombre.


El cerdo, un buen ejemplo de economía circular
 

¿Y qué es eso de la economía circular?. Se trata de un concepto económico muy relacionado con la sostenibilidad, y cuyo objetivo es que el valor de los productos, los materiales y los recursos (agua, energía,…) se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible, y que se reduzca al mínimo la generación de residuos. Busca implementar una nueva economía,  que cierra el ciclo de vida de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía.

Considerando todo lo que hemos visto en esta entrada, es evidente que el cerdo se integra muy bien en esta nueva economía, ya que permite convertir partes de su cuerpo, que podrían considerarse residuos de la producción de carne, en productos de todo tipo, algunos de ellos muy valiosos. Eso sin contar con que el estiércol que genera a lo largo de su vida se utiliza para fertilizar el campo que le dará de comer, e incluso para producir energía que siga moviendo impulsando ese círculo.  
 

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Si te ha sorprendido las utilidades escondidas del cerdo, transgénico o no, quizás te interese esta entrada: TRANSGÉNICOS HASTA EN LA SOPA.


Si a ti lo que te importa es la parte gastronómica, especialmente si el cerdo es ibérico, no te pierdas MÁS FELIZ QUE UN COCHINO EN MONTANERA