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viernes, 19 de julio de 2019

INVASIÓN DE GRANJAS, UNA BUENA EXCUSA PARA LA DESINFORMACIÓN

Recientemente ha sido noticia la entrada no autorizada a una granja de vacas de leche en Granollers por un grupo de unos 130 jóvenes pertenecientes al grupo animalista "Meat the victims" que pretendían denunciar las condiciones en las que se encuentran los animales.

 
 

He tenido la santa paciencia de ver los vídeos grabados, por si efectivamente se diera el caso de que la granja la llevara un ganadero poco o nada profesional (que tiene que haber de todo). Pero no vi nada especialmente reseñable, ni mucho menos denunciable. Más bien lo de siempre en estos casos: gente vestida con mono de una pieza de esos baratos que parecen de papel, la camiseta de la organización encima, guantes y mascarilla, también de las baratas. A veces daba más la sensación de un enorme grupo de colegiales (o universitarios como mucho) que iban visitando la granja, fotografiando y grabando todo lo que les llamaba la atención y, cómo no, haciéndose una foto de recuerdo en la zona donde comían las vacas. 

La diferencia es que no estamos hablando de una visita guiada; no estaban interesados en absoluto en lo que pudiera contarles el ganadero propietario de la explotación. Se dirigieron a la zona donde están los terneros pequeños, los más tiernos, los más fotogénicos y que inspiran más compasión. Y se pusieron a darles de beber agua e incluso biberones, denunciando que las criaturas no tenían agua en sus cubos con el calor que hacía y que estaban famélicos. Bueno, y que les habían separado de sus madres hacía tres días.
 

¿No se enfadan muchas madres si en el hospital le dan biberón al bebé (las que están intentando instaurar la lactancia materna) o la suegra o la vecina metomentodo le da un caramelo a escondidas al crio (las que intentan que no se acostumbre a los dulces)? Pues algo parecido debió sentir el ganadero, cuando de buenas a primeras ve a toda esa gente en la granja alterando a sus animales (que son muy de rutinas) y dando de comer a sus terneros. Eso sí, no a escondidas sino todo lo contrario, grabando para denunciar delante de toda España lo malo que es. 
 

 
 
Aquí tengo que hacer un inciso para explicar: a) que lo habitual es precisamente separar al ternero una vez ha tomado el calostro de la madre, al día siguiente de nacer b) las hembras se pueden destinar a recría (es decir se quedan para sustituir a otras vacas) y los machos van a un cebadero, c) durante el tiempo que permanecen en la granja se alojan en casetitas como las que se ven el video y son alimentados a determinadas horas con preparados de leche adaptada para ellos, d) aunque es cierto que para el tamaño que tiene uno de los terneros que sale en el vídeo me parece que está algo delgado, hay que tener en cuenta que es algo habitual en las crías de herbívoros con pocos días de vida, y que estos los terneros son de raza frisona, cuya particular genética les hace tener una constitución particularmente delgada. Así que, no el ganadero no estaba matándoles de hambre, el hecho de que los animalitos chuparan ávidamente los dedos de los activistas no es más que un reflejo de lactante, de chupar cualquier cosa que se parezca a un pezón (algo que yo misma he vivido al enseñarles a beber de una botella o de un cubo). Es posible incluso que esta gente, con todo su cariño y humanidad por estos pequeños estuvieran provocándoles una diarrea, e incluso asustándolos.

Minuto 2.32 en adelante del video emitido por Antena3. Activistas asomándose por los dos lados de la caseta, ternero en pie, orejas hacia atrás y pateando el suelo. Serán muy animalistas los muchachos, pero no deberían tener experiencia con animales de granja o conocimientos de etología como para darse cuenta de que estaban asustando al pobre animal. 

Visto lo visto, normal que el ganadero se enfadara, les persiguiera, les tirara "caca" (literal) y les hiciera cortes de manga, aparte de llamar a la policía porque estaban entrando sin permiso en una propiedad privada. Poco me parece.

Pero lo triste del asunto es que cuando ha salido por televisión, en Antena3 y LaSexta y no sé si alguna más, sólo ha trascendido la denuncia de estos activistas y la visión de un ganadero agresivo y maleducado. Un jovencísimo activista dice a cámara, totalmente convencido, que el ganadero se ha comportado así "(...) porque tienen miedo de que la gente vea lo que pasa dentro de sus granjas".
 

Pero, mi alma, ¿estás seguro que es por eso? ¿qué es lo que se supone que hay que ocultar? ¿que se separa a los terneros de sus madres?, ¿que en las granjas hay excrementos y por tanto moscas?, ¿que las vacas no pastan en verdes prados?, ¿que se ordeñan a máquina en vez de a mano?. Pues sí, esta es la realidad, que yo sepa nadie trata de ocultarla - yo misma le he dedicado alguna entrada - y si no te gusta, siempre puedes hacerte vegano o vegetariano, pero ¡¡ por Dios !! no vayas invadiendo granjas con el único propósito de que te hagan caso los medios generalistas de comunicación. 

Viendo los videos, de los que me he limitado a capturar imágenes para no darles más difusión aún y porque son ciertamente aburridos - me dio por pensar qué hubiera ocurrido si toda esa gente en otro momento y circunstancias, hubiera acudido a una granja en una visita guiada a escuchar lo que el ganadero puede contarles de su trabajo, y ya de paso de las cada vez más exigentes medidas de bienestar animal y trazabilidad. Cierto es que tampoco conozco muchas granjas de leche que admitan visitas de manera habitual; una tarea pendiente del sector lácteo que en mi opinión podría ayudar mucho más que las campañas de promoción.

En mi primer año de instituto, la profesora de ciencias nos llevó a visitar la planta de aguas residuales y el vertedero de una gran ciudad como es Madrid. Fue impactante ver cómo la mierda y la basura existen, aunque contemos con eficaces sistemas que nos la quitan de la vista cuanto antes (véase camiones de la basura y alcantarillado urbano). Esa experiencia me hizo cambiar actitudes y hábitos que aún mantengo hoy en día. Y creo que algo parecido ocurre hoy en día con la agricultura y la ganadería: tenemos alimentos a nuestra disposición todos los días de la misma manera que desaparece la "basura", no hay necesidad de preguntarse de dónde viene la comida o a dónde van los restos, ya se encargan otros de hacer un trabajo que no nos interesa ver. 

 La basura, escondida y sin oler. Vale que es un avance pero no sirve de nada cuando el viento sopla desde el vertedero y te trae ese aroma dulzón inconfundible. Foto de Alejandro López.

Nadie quiere los vertederos cerca de su casa, pero poca gente asume que para cerrarlos hay que cambiar drásticamente la manera de consumir. De la misma manera, muchos quieren granjas idílicas, que no se mate a los animales, que no se les den antibióticos, que no se utilicen pesticidas ni abonos sintéticos ni nada que suene a química. Lo queremos todo, lo queremos ya, y sobre todo que sea barato.
 

Pero los animales de granja también cagan, lo que hace que las granjas huelan mal, es normal que algunos se pongan enfermos y que haya que tratarlos, sin olvidar que para aprovechar su carne hay que matarlos, habitualmente cuando son jóvenes, que están más tiernos. En los campos crecen las malas hierbas y las plagas de insectos y en ocasiones sólo se pueden controlar utilizando productos fitosanitarios, o "pesticidas" como los llama todo el mundo. Esta es la realidad, si no te gusta busca alternativas, afortunadamente cada vez hay más, pero por favor, trata de informarte antes de atacar a quien te alimenta.
 

De todas formas, desde el Proyecto Conocer la Agricultura animamos una vez más a agricultores y ganaderos a que abran, en la medida de lo posible, sus granjas a la gente, algo que se hace habitualmente en otros países. Si no lo hace el propio sector, serán otros los que lo hagan, pero a su manera.
 


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lunes, 8 de octubre de 2018

LA ECONOMÍA CIRCULAR YA GIRA EN HOLANDA


Esta gallina que posó para mi, vive en una granja muy particular y se alimenta de un pienso también muy especial. Yo la veo contenta y con buen tipito, ¿y vosotros?.
 
La primera vez que deposité una botella vacía de refresco en un lugar distinto del cubo de basura fue en Holanda. Comprobé incluso cómo te devolvían una parte del dinero si la entregabas en el supermercado. Dinero que podía servirte para comprar una bolsa reutilizable, grande y resistente, si se te había olvidado la tuya en casa y no tenías dónde meter la compra. De esto hará unos 30 años.
 

Por aquel entonces yo era una adolescente muy "ecologista", por lo que le tomé un gran aprecio a este país, al que he vuelto varias veces. La última ha sido este verano, con motivo del Congreso Internacional de Periodistas Agrarios y gracias al cual he podido comprobar que además de en reciclaje, en el tema agroalimentario se encuentran muchos pasos por delante.

Cuatro días dan para lo que dan y me quedé con ganas de ver muchas de las posibilidades que ofrecía el Congreso: el hospital "Gelderse Vallei" que permite a sus pacientes elegir entre varios menús pensados para ellos, recién cocinados, a los que incluso se pueden unir los acompañantes (temblad de envidia, nutricionistas); la subasta de flores de Aalsmer, la granja cooperativa Herenboeren de 20 ha que surte de alimento a 200 familias, cultivos en una azotea en pleno centro de Rotterdam, su Market Hall o los primeros pasos de la construcción de una granja de vacas diseñada para navegar por los canales de esta ciudad

De todas maneras volví con tal cantidad de ideas e impresiones, que no podría contarlas en una sola entrada sin aburrir mortalmente al personal. Así que me he quedado con las que considero más importantes.

 

Wageningen y el Food Valley

Todo el mundo ha oído hablar de Silicon Valley como centro de la innovación tecnológica, pero ¿sabías que existe una versión agroalimentaria en pleno corazón de Holanda?.
 
La región denominada "Food Valley" está formada por ocho municipios que cooperan para mantener el liderazgo en el ámbito agroalimentario. En su territorio se han instalado institutos científicos, centros de investigación y empresas enfocadas principalmente en la producción de alimentos y con un fuerte carácter internacional. Todos estos centros necesitan de personas con talento, y esta región también se preocupa de atraerlos ofreciendo excelentes infraestructuras e instalaciones que facilitan la vida, el trabajo y el ocio.
 

El centro vital de esta región es la Universidad de Wageningen, un centro puntero de investigación y formación especializado en ciencias de la vida (alimentación y producción de alimentos, medio ambiente y salud) que ocupa los primeros puestos en diversas listas de clasificación mundiales.

Temblad de envidia estudiantes de agronomía: Wageningen tiene en su campus desde una granjita ecológica (con tienda y todo) a las instalaciones de I+D de "Friesland Campina" (una cooperativa láctea de alcance internacional). Eso sí, dominar el inglés es requisito imprescindible, como pude comprobar en un corto paseo por este campus.

La Wageningen University & Research (WUR) es muy distinta a lo que conocemos por Universidad en España. Para empezar, su nombre ya nos indica la importancia que se le da a la investigación, tanto básica como aplicada, ya que reúne a investigadores, expertos y empresarios de todo el mundo. Y si no, dime tu qué rector o rectora abre el curso académico vestido de pies a cabeza con ropa de economía 100% circular, diseñada y obtenida por el propio personal.
 

De vocación claramente internacional, sus cerca de 12.000 estudiantes proceden de 103 países distintos, sobre todo asiáticos. Se consideran como una "universidad para el mundo" ya que aparte de trabajar buscando soluciones innovadoras a problemas de ámbito global, recluta y forma a alumnos de diversos países en desarrollo; alumnos que volverán a sus países de origen cargados con una mochila de conocimientos, tecnologías y contactos..."made in Holland". Una manera inteligente, práctica y políticamente correcta de estar presentes en todo el mundo.

¿Sabías que los robots de ordeño son un invento holandés?
 
"Food for feed": es decir, comida para piensos
 

Sin duda, lo que más me impresionó del viaje fue la visita a la fábrica de piensos de Nijsen/Granico. Quizás por el intenso olor a bollos y dulces o por la visión de la cantidad de residuos que se genera continuamente sin que nos demos cuenta; o quizás también por tener la ocasión de comprobar in situ cómo la innovación permite adelantarse al resto y ser más competitivos.
 

Esta empresa en concreto ha decidido apostar por innovar para convertir masas de donuts, obleas de helado, galletas, gofres, tortitas de arroz, bombones, caramelos... en pienso para cerdos y gallinas. Un ejemplo bestial de economía circular aplicada a la ganadería.

 

Toda esta cantidad de comida (y mucha más) es sólo lo que se rechaza en la fábrica de origen, a menudo por razones absurdas.
 
Si lo pensáis, tiene su lógica. Se trata de aprovechar una materia prima - cereales y grasas - de alta calidad, ya que en origen estaban destinadas a consumo humano (lo explico aquí con algo más de detalle): apenas tienen micotoxinas (toxinas producidas por hongos que atacan los granos de cereal), son más digestibles y apetecibles para los animales.
 

Las gallinas de la granja Kipster se alimentan con este pienso. Es realmente curiosa, presume de ser la granja más respetuosa con el medio ambiente y el bienestar animal del mundo. Sus gallinas tienen acceso al aire libre pero no son "camperas", duermen en pisos pero tampoco son "criadas en suelo". El caso es que sus huevos se venden en los supermercados Lidl de allí, en paquetes de cuatro a "un precio razonable" y está aprobada con nota por una ONG que vela por el bienestar animal. Hay muy pocas gallinas fuera porque dentro estaban bastante más fresquitas.

Contaba el guía que los visitantes suelen preguntar, con toda la razón del mundo, si contenido de azúcar en estos piensos no sería perjudicial para los animales. Su respuesta también estaba cargada de razón: los animales tienen una dieta controlada a base de piensos formulados con dosis de azúcares que no conduzcan a situaciones peligrosas para su salud; nosotros sin embargo estamos continuamente expuestos a alimentos azucarados en nuestro día a día, y vivimos bastante más tiempo que la mayoría del ganado del que nos alimentamos. De todas maneras, ese argumento de la menor esperanza de vida de los animales de granja, y el hecho de que estos coman más de este tipo de piensos, me hace dudar un poco si no son más dulces de lo que debieran, pero como no soy experta en el tema, lo dejaremos ahí.
 

Suelo (muy) azucarado. Los caramelos, sean cuales sean, son una fuente de azúcares con un 90% de pureza en mono y disacáridos. Están investigando su uso como jarabe de ayuda en colonias de abejas y abejorros. Los alrededores del almacén de caramelos estaban cubiertos de esta capa negra y pegajosa de azúcar.
 
Pero el exceso de azúcar no es el único reto al que se han enfrentado en esta fábrica. Esta materia prima tan peculiar plantea innumerables retos: ¿cómo manejar masas liquidas, pegajosas y fácilmente fermentables?, ¿cómo separar el chocolate o los frutos rojos de unas "cookies"?, ¿cómo separar galletitas, crackers o bombones de sus múltiples envoltorios? (de una manera automática, claro).
 

Este último caso pudimos verlo en directo, pero sin poder hacer fotos, por razones de secreto industrial. Y os explico por qué. Cuando llegan a la fábrica uno de estos productos en cómodos (para el consumidor) paquetitos de cinco unidades envueltos en un film de plástico, colocados sobre una bandeja de papel o plástico, vueltos a envolver en otro film plástico algo más grueso y de colorines, que a su vez se empaqueta en cajas de cartón con otros tantos paquetes similares... poner personas que se dediquen a liberar toda esa materia prima de sus embalajes no resulta nada rentable, así que se machaca todo con unas potentes cizallas para luego separar el contenido aprovechable por métodos físicos. Estos métodos no son perfectos, por lo que es imposible obtener un 100 de pureza: con la celulosa del papel o cartón no hay problema, ya que es fácilmente degradable pero ciertos plásticos sí que dan problemas, algunos films plásticos son tan ligeros que flotan en el aire y acaban mezclándose con el contenido. 
 

Así que el reto está en diseñar una maquinaria que separe mejor esos plásticos para llegar a niveles mínimos de presencia, y por tanto seguros, en la materia prima obtenida. En esta fábrica han desarrollado maquinaria específica para solucionar este y otros problemas que nadie más ha conseguido, lo cual les permite ofrecer otro servicio: registrar la patente o vender esa maquinaria a aquellos que no están interesados en innovar por su cuenta. En definitiva, la innovación a veces genera valor por sí misma, permite a la empresa ser más competitiva y resulta vital para la economía circular.
 

"Poo for energy": caca (y más cosas) para producir energía.
 

Al día siguiente visitamos una granja de cerdos del Grupo Van Asten en la que se recurre a la economía circular, pero de otra manera.

El negocio principal está en la producción de lechones, hembras jóvenes y cerdos terminados para carne. Para alimentarlos han recurrido a un sistema innovador, la alimentación liquida con materia prima convencional (trigo, cebada, soja y girasol) pero fermentada, que presenta varias ventajas en cuanto a productividad, reducción del uso de antibióticos y ambientales (reducción de fosfatos en los purines).

Esto - los tanques de biogás - no es lo primero que espera ver alguien en una granja de cerdos. De hecho, a los animales sólo los pudimos ver por una ventana, ya se sabe, por bioseguridad.

Todo esto está muy bien, sobre todo desde el punto de vista de la sostenibilidad económica de la propia granja, pero ¿dónde está la circularidad?. En este caso se parte de un residuo, los purines (los excrementos, vamos) y se juntan con subproductos agroindustriales (cáscara de cacao o de almendra, comida de perro) en un digestor, donde se obtendrá biogás, y a partir de este, energía. La suficiente para suministrar a la propia granja y a 5.000 casas de su entorno, lo cual no está nada mal, y por la que cobran un subsidio estatal (temblad de envidia, ganaderos) y que en Alemania incluso pueden verter a la red. Los lodos resultantes se esterilizan y desecan (lamentablemente es un proceso que requiere energía) para poder utilizarlos como fertilizante.

Comida de perro rechazada en fábrica por no cumplir con el diámetro adecuado, que se utiliza en la producción de biogás.

En resumen

Al poco tiempo de volver a España, vi una charla de Angélica Sátiro (pedagoga experta en creatividad) en la que explica que, "crear es generar más, nuevas y mejores ideas con valor". Inmediatamente me acordé de todo lo que había visto y me di cuenta que los holandeses, aparte de Rembrandt, Vermeer y Van Gogh, son gente realmente creativa.

¿Y por qué no cultivar soja en Holanda aunque el clima no acompañe?  Pues aquí la tenéis. Da que pensar la imagen, de la mentalidad  holandesa y/o del cambio climático. Porque, en este viaje, calor hemos pasado un rato.

El tener y fomentar una manera de pensar que va más allá de lo que se hace normalmente, que afronta los problemas desde otros puntos de vista (el famoso pensamiento lateral) y se plantea por costumbre el "¿y por qué no?"; el ser conscientes que el conocimiento es el bien más valioso; el reunir a la gente con buenas ideas en el lugar adecuado con los medios necesarios...son los mejores ingredientes para mantener un nivel de innovación que impulsa la rueda de la economía circular y que les permite ir siempre por delante.

Volviendo de nuevo al reciclaje, y ya en el aeropuerto, un último recordatorio de que estas cosas de la economía circular y la sostenibilidad se las siguen tomando bastante en serio.


 

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martes, 14 de noviembre de 2017

DEL CERDO, HASTA LOS ANDARES

Hace unos días fue San Martín de Tours (11 de noviembre), fecha en la que tradicionalmente se inicia la temporada de la matanza del cerdo, aunque es más habitual celebrarla en diciembre, ya que hace más frio y este permite que la carne se oree y que los embutidos se curen mejor.

Hoy en día rara es la familia que no tiene carne o embutidos en la nevera, pero antiguamente sólo se comían los días "señalados", por lo que la escasez los hacía aún más apetecibles. Y es que hace no tanto tiempo, en el medio rural los días de matanza eran importantes. Días de fiesta, reunión y no poco trabajo, ya que se reunía la familia y los vecinos para preparar y acondicionar lo que sería prácticamente el único suministro de carne que tendría la familia a lo largo de todo un año. El cerdo se había criado con todo lo que hubiera a mano, y una vez sacrificado había que aprovecharlo al máximo.
 

La matanza del cochino era el equivalente ganadero e invernal de la cosecha veraniega. La foto la he tomado de esta página, donde se describe muy bien el proceso.
¿Sabías que en 2016, cada español consumió aproximadamente la misma cantidad de carne de cerdo fresca y de sus productos transformados ( 10,1 y 11,1 kg respectivamente)?.

Del cerdo a la cocina

El principal aprovechamiento del cerdo es, obviamente, su carne. Y la aprovechamos tan a conciencia, que la gastronomía española tiene recetas para aprovechar todas las partes de este animal, de la cabeza a la cola.


El cerdo tiene "chicha" para todos los gustos y todos los bolsillos, desde las piezas de carne más nobles - lomo, chuletas, jamón, solomillo, costillar, secreto, aguja... -, pasando algunas de uso frecuente en guisos y asados como el codillo, el rabo, la falda, la panceta o la papada, hasta las más humildes y no apreciadas por todos los comensales como el morro, la careta, las orejas, las manitas, los sesos o la lengua.
 

Del cerdo a la industria
 

De cada 100 kg de cerdo vivo se obtienen entre 65 y 70 kg de carne. Aproximadamente la mitad de los 30 kg restantes pueden utilizarse como subproductos de lo más variado, ya sea directamente o mediante procesado para obtener determinadas sustancias de interés.

La diseñadora Christien Meindertsma, en un peculiar libro Pig05049 da cuenta de todos los usos, más de 187, que identificó para las distintas partes de un cerdo. Lo podéis ver en esta Charla Ted o en este vídeo.

Comencemos con la piel, que se utiliza directamente para hacer guantes, billeteras, zapatos, o parches. De ella se obtiene el colágeno que se utiliza para infinidad de usos en la industria alimentaria (gelatina, margarina sin grasa, golosinas...) o en la cosmética. Con sus cerdas se elaboran pinceles y brochas, y de ellas se obtiene L-cisteína que se utiliza en la industria alimentaria para ablandar el pan.
 

De los huesos se obtienen botones, pegamento, filtros de agua, esmalte para porcelana, harina que puede utilizarse como fertilizante, para elaborar un tipo de cemento celular, en los frenos de un tren o incluso como componente distribuidor de la pólvora en el interior de las balas.

Los ácidos grasos y la glicerina obtenidos de las partes grasas no se desperdician en absoluto, tienen destinos de lo más diverso: jabones, champú, crema anti arrugas, plásticos, ceras de colores, pinturas, velas, productos impermeabilizantes o incluso piensos o recompensas para mascotas. Forman parte incluso de la formulación de herbicidas e insecticidas.

¿Sabías que de las porciones de menor valor de la grasa del cerdo se obtiene biodiesel?

Este diagrama muestra solo una parte de esos usos. Fuente: 3tres3 

Del cerdo al hospital
 

Tradicionalmente a la carne de cerdo se le ha colgado el sambenito de ser poco saludable por su alto contenido en grasas, lo cual no es del todo cierto, ya que los cerdos son cada vez más magros, pero lo cierto es que este humilde animal contribuye más de lo que nos imaginamos a cuidar de nuestra salud.

 
El cerdo nos provee de insulina, heparina o trombina, de válvulas para el corazón o de las suturas que utilizan los cirujanos. Incluso para un colectivo que no cuida especialmente su salud, se han desarrollado cigarrillos que incluyen en el filtro componentes de la sangre del cerdo que retienen algunos compuestos peligrosos. 

Y, cómo no, todavía se investiga en su uso para trasplantes, ya que es un animal fácil de criar y que alcanza rápidamente el tamaño adecuado de los órganos. Según cuenta Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes, en los años noventa se comenzó a trabajar con cerdos modificados genéticamente cuyos órganos no fueran rechazados por el cuerpo humano, pero los resultados no convencieron. Actualmente se intenta generar órganos a partir de células madre humanas en embriones de cerdo y que sean los propios animales los que lo "incuben". La verdad es que suena fuerte, pero puede ser una esperanza para mucha gente.

¿Sabías que los órganos de los cerdos son bastante similares a los humanos incluso en su función? El riñón del cerdo es el más parecido al del hombre.


El cerdo, un buen ejemplo de economía circular
 

¿Y qué es eso de la economía circular?. Se trata de un concepto económico muy relacionado con la sostenibilidad, y cuyo objetivo es que el valor de los productos, los materiales y los recursos (agua, energía,…) se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible, y que se reduzca al mínimo la generación de residuos. Busca implementar una nueva economía,  que cierra el ciclo de vida de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía.

Considerando todo lo que hemos visto en esta entrada, es evidente que el cerdo se integra muy bien en esta nueva economía, ya que permite convertir partes de su cuerpo, que podrían considerarse residuos de la producción de carne, en productos de todo tipo, algunos de ellos muy valiosos. Eso sin contar con que el estiércol que genera a lo largo de su vida se utiliza para fertilizar el campo que le dará de comer, e incluso para producir energía que siga moviendo impulsando ese círculo.  
 

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Si te ha sorprendido las utilidades escondidas del cerdo, transgénico o no, quizás te interese esta entrada: TRANSGÉNICOS HASTA EN LA SOPA.


Si a ti lo que te importa es la parte gastronómica, especialmente si el cerdo es ibérico, no te pierdas MÁS FELIZ QUE UN COCHINO EN MONTANERA