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martes, 23 de noviembre de 2021

EL FIN (AL SACRIFICIO DE POLLITOS MACHO) SE ACERCA

¿Sabías que cada año, alrededor de 300 millones de pollitos machos de razas ponedoras se sacrifican solo en la UE porque no ponen huevos y no es rentable engordarlos?
 

El problema de qué hacer con los pollitos macho existe y es absurdo negarlo. Pero no quiero entretenerme en contar cómo se sacrifica a los pobres animalicos: podéis buscar por "chick culling", "sacrificio de machitos" (info técnica) o "sacrificio de pollitos" (info variada). Mi intención con esta entrada es, sobre todo, explicar las soluciones que se están utilizando actualmente.
 

 

Pollitos recién nacidos en la incubadora. Fuente Shutterstock.

El peliagudo problema de los "pollitos hermanos"o "Bruderküken"
 

Esta expresión (no confundirla con el restaurante tapadera de Breaking Bad) es la que se utiliza a menudo en Alemania; el país donde suelen empezar la mayoría de las tendencias verdes, animalistas o antroposóficas. Pero antes de acordarnos de toda su vikinga ascendencia, pongámonos en situación.

Sólo las gallinas hembra ponen huevos, hasta ahí todos de acuerdo, ¿no?. Y para tener gallinas ponedoras hay que criarlas; ellas también proceden de huevos y como en casi cualquier especie, es de esperar que nazcan mitad hembras y mitad machos. El sector de la producción de huevos suele estar organizado de la siguiente manera: por un lado tenemos las granjas de ponedoras (donde viven las gallinas que ponen los huevos que nos comemos y que no están fertilizados), por otro las granjas que crían a las ponedoras (dotadas de "incubadoras" donde nacen las pollitas y pollitos) y por último las instalaciones que se encargan de la selección genética y mejora de madres (y padres y abuelos) de las gallinas ponedoras.

Huevos fértiles en la incubadora. Fuente Shutterstock.

 

De estas incubadoras saldrán por tanto pollitas como pollitos, y ahí surge el dilema: ¿qué hacemos con los machos?. Hay varias posibilidades:
 

a) Matarlos, que es lo que se ha hecho hasta ahora. Los métodos permitidos en la Unión Europea, y los más utilizados a nivel mundial, son el ahogamiento con CO2 y la trituración a muy alta velocidad. Si este ultimo provoca rechazo ya solo con mencionarlo, visualmente no digamos. Sin embargo, según me cuenta nuestra colaboradora experta en bienestar animal, la asfixia con CO2 resulta muy irritante para los pulmones por lo que quizás la muerte de los pollitos sea algo más traumática y posiblemente no tan rápida. Para quien esté muy interesado, en este artículo de la EFSA (en inglés, sorry) se estudian todos los métodos desde diversos puntos de vista.

b) Dejarlos vivir, pobrecicos y que hagan compañía a las gallinas. No tiene ningún sentido tener un macho por cada hembra, eso no pasa ni en los gallineros domésticos. Considerando que eso supondría alimentar diariamente a la gallina ponedora y a su hermano (multiplicado por los miles de gallinas que viven en una granja convencional) esta opción queda completa y absolutamente descartada.

 

 Un solo gallo se apaña con todas las gallinas del corral.

c) Los dejamos vivir, pero por un tiempo, hasta que podamos comérnoslos. Una brillante idea salvo porque tiene varias pegas, y todas se deben a que cuesta mucho que estos "pollos hermanos" engorden en condiciones.
 

¿Sabías que a día de hoy cebar pollitos macho es económica y ambientalmente insostenible?.
 

Os dejo un dato que lo explica todo. Un pollo de engorde (hablamos de ellos aquí) llega a un peso promedio de sacrificio de 2.5 kg después de once semanas, mientras que un pollo de razas ponedoras apenas alcanza 1.3 kg después de 10 semanas de cebo.

 

Una de las dos principales razas "ponedoras" la Leghorn es fina y estilizada. La hembra destina gran parte de su energía en fabricar huevos y el macho en ir de aquí para allá buscando rollito.
 

Considerando que se lleva mejorando las estirpes de gallinas casi desde hace un siglo para que unas conviertan el pienso en huevos y otras desarrollen grandes musculaturas de la manera más eficiente posible, empeñarse en hacerlo al revés es un poco de tontos, ¿no?. Si en el mismo tiempo, con el mismo pienso se obtiene menos carne es obvio que criar a estos pollos no sale económicamente rentable, sobre todo considerando que el pienso suele ser el coste más importante de la granja.
 

Desde el punto de vista ambiental tampoco es eficiente ya que supone destinar más pienso, cuya fabricación y transporte tiene un impacto ambiental innegable, para obtener menos carne. Por no hablar del tiempo que hay que mantenerlos en instalaciones climatizadas (es decir, gasto de energía) donde cagarán más o menos lo mismo que sus primos los broiler (es decir contaminación), pero creciendo lo justo.
 

Podríamos pensar que al menos desde el punto de vista del bienestar animal sí estaríamos ganando. Pues tampoco del todo; según me ha contado una experta en este tema, los sistemas de sacrificio en mataderos no están adaptados a pollos de ese tamaño, por lo que la muerte de los animales no es tan rápida y limpia como cabría desear, por decirlo de una manera aséptica.
 

Y por si fuera poco muchos de esos pollos que le sobran al sistema productivo avícola alemán- da igual que sean gallinas en jaula, en suelo, camperas o incluso ecológicas - es un secreto a voces que acaban viajando a Polonia, donde son engordados en dudosas condiciones de bienestar animal. Una vez sacrificados los mandan a países en desarrollo donde compiten con las industrias cárnicas locales. A tomar por saco también los criterios éticos.
 

 

Las soluciones que existen actualmente
 

Una vez explicado el contexto vamos a las alternativas. Alemania y Francia ya han prohibido el sacrificio de machitos y lo habitual es que este tipo de normas se dicten cuando ya existe alguna solución técnica más o menos viable económicamente.
 

El sector está deseando encontrar una solución sostenible desde todos los puntos de vista. La más fetén de todas sería será el sexado in-ovo en el huevo recién puesto, antes de ser incubado: de esta manera que los huevos con machos se eliminarían antes de entrar en las incubadoras, lo cual ahorraría mucho espacio y sobre todo energía. Otra ventaja es que al no desarrollarse el embrión, se eliminan las reticencias de parte de la sociedad de matar pollitos aunque estén a medio desarrollar. No es broma; en principio para 2024 en Alemania estará prohibido cualquier método de sacrificio de embriones a partir del sexto día de incubación, el momento que parece que el pollito embrionario puede comenzar a sentir dolor. Pero hay dos problemas que al parecer la legislación no tuvo en cuenta en su momento: por una parte es complejo de determinar a partir de qué edad “siente” un embrión, y por otra día de hoy no hay tecnologías capaces de lograr ese nivel de detección tan temprano a nivel industrial.
 

Eso no quita para que actualmente las soluciones más económicas, y teóricamente satisfactorias para el consumidor se basan en el sexaje in-ovo, es decir, cuando el embrión está todavía dentro del huevo. Existen varios sistemas, cada uno con sus porcentajes de aciertos y capaces de trabajar a distinta velocidad.
 

¿Sabías que las actuales técnicas de sexado de huevos disponibles comercialmente funcionan todas después de 6 días del proceso de incubación?
 

De las dos opciones principales en el mercado una de ellas la lleva a cabo la empresa AAT y se basa en la ecografía del huevo. El método Cheggy es capaz de determinar el color de las plumas y con esto el sexo del pollito. Tiene dos pegas: solo vale para las estirpes de gallinas marrones y para huevos de 15 días, y una gran ventaja, es barata.

 

Mediante el proceso automatizado del sistema SELEGGT la identificación por sexo puede hacerse en un segundo por huevo. La tasa de éxito del proceso es de aproximadamente un 97%. Fuente  

 

Otro sistema que me gusta porque parece venido del futuro, es el que utiliza la empresa SELEGGT: consiste en la determinación de hormonas sexuales del embrión y puede obtener resultados fiables entre el día 8 y 9 de incubación. El huevo incubado se retira de la incubadora para colocarlo en una máquina donde un sensor verifica primero si está fertilizado. En los huevos fertilizados, los láseres crean un agujero muy fino (0,3 mm) en la cáscara del huevo para extraer cantidad mínima de líquido alantoideo sin dañar el interior del huevo. Este líquido se somete a un marcador que detectará la presencia de una hormona femenina (el sulfato de estrona) cambiando de color. De esta manera se pueden clasificar los huevos, devolviendo a la incubadora a las futuras hembras y destinando el resto a elaborar pienso de alta calidad. No es necesario sellar el minúsculo orificio creado por el láser, ya que la membrana interna lo hace por sí sola permitiendo a las pollitas nacer sin problemas pasados los 21 días de incubación.
 

La gran ventaja de este método es la capacidad de detección más temprana, el inconveniente el coste de la inversión requerida.
 

Gráfico explicativo del proceso. Fuente: Seleggt.

 

Por esta razón la empresa que ha desarrollado la tecnología - Seleggt - ha formado un consorcio con otra - Respeggt - que se encarga de la tarea no menos importante de verificar que todo lo que llega al mercado ha seguido una serie de normas que aseguran que es un huevo o producto derivado en cuya producción no se han sacrificado pollitos. Por esta razón, este consorcio alemán se dirige a las empresas envasadoras; allí son el eslabón de la mitad de la cadena, que pueden transmitir el sobrecoste a los supermercados y estos al consumidor de manera que el ganadero no asuma más costes de producción. Esto permite incluso que pequeños ganaderos puedan colocar en el mercado los huevos producidos sin necesidad de sacrificar a los "pollitos hermanos".

 

Por otra parte, a pesar de la insostenibilidad de engordar pollitos machos, lo cierto es que también se hace. Algunas granjas los crían a pesar de todo y les va bien ya que son capaces de contar una historia que convierte ese coste extra en un valor añadido, como es el caso de la iniciativa "Huhn & Hahn" ("Pollo & Gallo"). El grupo Respeggt también verifica el engorde de "pollitos hermanos" en base a unas normas claramente definidas (utilización de piensos no modificadas genéticamente, engorde de mínimo 10 semanas y 1,3 kg y comercialización de la carne en Europa ). Otros, como hemos visto los mandan a terceros países y se acabó el problema.


 

También se están desarrollando razas avícolas de doble propósito, es decir que las hembras pongan bastantes huevos y los machos echen buenas pechugas. O lo que viene siendo retroceder a lo que había hace más o menos un siglo, pero esperando que los animalitos produzcan en las cantidades que se demandan hoy en día. Han mejorado muchas cosas desde entonces, pero, amigos, la mejora genética tampoco hace milagros: en las nuevas razas genéticas con cruce de broiler y ponedora ni la gallina pone tantos huevos ni el macho transforma tanta carne. Fuente.
 
 

La llegada al mercado: y esto ¿cuánto me cuesta?
 

Actualmente es posible encontrar huevos o derivados procedentes de industrias que no sacrifican "pollitos hermanos" en los principales supermercados de Alemania, Francia y Países Bajos (Aldi, Lidl, Carrefour, Jumbo, Rewe y unos cuantos más). Como era de esperar, casi todos los estándares alemanes "bio" o "eco" añaden el reclamo del no sacrificio de los pollitos hermanos.
 

Paquete de huevos producidos por el sistema Respeggt. El consumidor puede comprobar en Internet que efectivamente ese huevo está, por decirlo de alguna manera "libre de culpa", e incluso si el pollito hermano fue eliminado cuando todavía estaba en el huevo o si fue engordado. Fuente: Nederlandse Leeuw - Own work, CC BY-SA 4.0,


Realmente, el incremento de costes que llega al consumidor final es de unos 2 ct por huevo, una subida, creo, bastante asumible considerando toda la investigación y tecnología que hay detrás, sobre todo si consideramos el coste unitario de un "huevo eco puesto por una gallina cuyos hermanos no fueron masacrados". He estado investigando los precios de un envase de seis huevos de corral en la cadena de supermercados Rewe: los que utilizan el proceso SELEGGT cuestan 1,69 euros mientras que los de machos engordados suben a 1,79 euros. Por poner contexto, la misma cantidad en su variante ecológica con machos engordados sube a 2,29 euros y uno básico de gallinas criadas en suelo 0,99 euros. En estos márgenes andamos, como consumidora no lo veo excesivo.

 

Pequeña reflexión final
 

La verdad es que este tema tiene miga. Por una parte hace que nos planteemos si entre nuestras prioridades dominan las consideraciones éticas, la sostenibilidad ambiental o la rentabilidad económica. Los tres puntos son importantes y deseables, pero desgraciadamente no suelen coincidir; de la misma manera que es imposible encontrar a alguien que te haga un trabajo bueno, rápido y barato.
 

Afortunadamente contamos con la tecnología, que nos ayuda a lograr ese compromiso: lo hemos visto con el sistema Seleggt o incluso se han obtenido huevos bio-luminiscentes obtenidos en Israel por modificación genética que permitirían la determinación del sexo en el huevo recién puesto. El pequeño escollo es que en la UE esos inventos para tocar los genes gustan entre poco y nada.

Tenía dudas sobre si es conveniente sacar este espinoso tema, máxime cuando no ha habido ninguna campaña ni polémica en los medios españoles. En España la cifra de pollitos sacrificados es de 35 millones y de momento no parece que haya movimientos en ese sentido. Espero me perdone el sector avícola, que bastante tuvo con el cambio a jaulas enriquecidas, por sacar a relucir otro frente más sobre el que, queramos o no, es indispensable trabajar. Pero como en su momento me quejé de que el sector suele funcionar de manera reactiva, a menudo negando la mayor, esta vez seré yo quien le ponga el cascabel al gato.

 

Este logo identifica a huevos producidos de manera que no se sacrifique a pollitos hermanos. Aunque todavía no ha llegado a España, ya lo tenemos en castellano.

Hasta que llegue este asunto a España creo que todavía queda un tiempo. Así que deberíamos aprovecharlo para reflexionar (si eso fuera remotamente posible) acerca de nuestras prioridades y nuestras "red flags" (el "por ahí no paso" de toda la vida).En otras palabras, que no nos autoengañemos, no se puede tener todo. No creo que sea buena idea hacer creer a los ciudadanos que pueden pedir todo y luego legislar en función de los deseos de una ciudadanía previamente engañada. La realidad es tozuda y al final, si tiras mucho de la manta hacia arriba acaban asomando los pies.
 

 

Disclaimer:  Durante la elaboración de esta entrada, ningún pollito sufrió el más mínimo rasguño y la autora aprendió unas cuantas palabrejas más en alemán. Por cierto, enhorabuena si has llegado hasta aquí.


 

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La excepción a la regla de 50/50 la tenemos en diversas especies. Por ejemplo en importantes plagas agrícolas que recurren a la partenogénesis, como el pulgón o la filoxera; puedes saber más en esta entrada ABECEAGRARIO: PULGÓN


viernes, 5 de julio de 2019

¿CÓMO FUNCIONA UNA COSECHADORA?




 


Con el verano llega el momento de la cosecha, y tras la cosecha normalmente vienen las fiestas patronales, que antiguamente celebraban el fruto de todo el trabajo, francamente duro, que se había realizado durante el año para obtener la cosecha. Hoy en día, las diversas máquinas han liberado al agricultor y al jornalero de la parte dura de los trabajos agrícolas pero las fiestas de los pueblos ahí siguen para todo el que quiera disfrutarlas, así que se puede decir que hemos salido ganando, ¿no?.


La faena de siega era una actividad agotadora que comenzaba entre San Juan (24 de junio) y San Pedro (29 de junio), en la que no había domingos ni jornadas de descanso ya que había que poner el grano a buen recaudo antes de que las tormentas y el granizo echaran la cosecha a perder. Según cuentan en la página de donde procede la foto, hace un siglo, tener una tonelada de trigo en el almacén, costaba 28 jornales, pero no como los de ahora: de sol a sol, 12 horas de trabajo con calor, polvo, sudor y tábanos.

Hoy en día, para esta labor se utilizan las cosechadoras, impresionantes máquinas capaces de llevar a cabo simultáneamente varios pasos de la cosecha de diversos productos agrícolas. Existen distintos tipos de cosechadoras según el producto a recoger, ya que no es lo mismo recoger cereal, patatas, algodón o aceitunas, pero en esta entrada nos vamos a centrar en las cosechadoras diseñadas para cosechar semillas pequeñas como las de los cereales, legumbres o colza. 


En inglés a este tipo de cosechadoras se les denomina "combine" porque combinan en una sola máquina varias operaciones: cortar y recoger la mies, separar el grano de la paja, cribar el grano y esparcir la paja.

 

La cuchilla de afeitar de los campos
 


 

Normalmente es como describimos estas máquinas a los más peques en nuestras actividades en colegios, pero aquí vamos a explicar con algo más de detalle cómo funcionan.
 

En primer lugar, al igual que las maquinillas de afeitar eléctricas, una cosechadora puede cambiar de cabezal para cosechar distintos productos. Los dos más fáciles de distinguir son los de cereales pequeños y los de maíz (recuerda que el maíz es un cereal) o girasol. Desde la cabina, el conductor puede regular la altura de corte en función del tipo de cultivo y del terreno en que se esté trabajando. Si el terreno está en pendiente el cabezal (o incluso la máquina entera) se adaptará al relieve.
 

Las plantas con tallos altos y gruesos necesitan otro tipo de cabezal.  Este es que se utiliza para cosechar maíz.



Cuando la máquina se traslada de una parcela a otra el cabezal va montado en un remolque que arrastra la propia cosechadora. Fuente: Claas
 
Los cabezales están diseñados para cortar la planta y dirigirla al interior de la máquina. La planta entera entra por el alimentador hacia el interior de la máquina, allí se encontrará con un sistema de limpieza que mueve las plantas para eliminar grandes impurezas (piedrecillas por ejemplo) en una primera fase y recoger los granos que se van soltando en una segunda fase. Los granos pasan a varias cribas que van eliminando pequeñas impurezas, hasta que queda el grano prácticamente limpio; esto es muy importante porque determina en parte la calidad de la cosecha. Los granos ya limpios son conducidos a la tolva de almacenamiento situada en la parte superior de la cosechadora, y según suben distintos sensores detectan aspectos como la calidad del grano, el rendimiento de cada zona o directamente el nivel de llenado de la tolva. Toda esta información la ve el conductor en su cabina, de manera que se pueda coordinar con los tractores que recogerán el trigo en remolques. Las cosechadoras más modernas integran toda la información y la asocian a coordenadas GPS de manera que se pueden hacer mapas que ilustran con detalle las zonas con distintos rendimientos dentro de una parcela. 

También pueden coordinarse con los tractores de manera automática para que estos circulen a su lado y así se pueda traspasar el grano desde la tolva al remolque. Esto se hace mediante otro tornillo sinfín cubierto por un largo tubo que se despliega cuando ambas máquinas están en marcha.
 



  
El resto de la planta, es decir la paja, es conducido a la parte trasera de la cosechadora. Allí podrá picarse en trozos pequeños de manera que se disperse por el suelo de la parcela sirviendo de abono y protección del suelo. También puede eliminarse sin picar, dejando montones alineados por los pasarán por encima las empacadoras para formar pacas de paja; pero eso ya lo contaremos en otra entrada si queréis.

Partes de una cosechadora moderna:

martes, 9 de enero de 2018

MÁS DIFERENCIAS ENTRE COCHES Y TRACTORES

¿Estamos ya todos de vuelta de las vacaciones? Espero que vengáis con las pilas cargadas porque vamos a empezar fuerte, retomando las similitudes y diferencias entre un coche y un tractor, de nuevo de manos de Heliodoro, nuestro vecino del blog Mas que máquinas agrícolas

¿Nos ponemos en marcha?. Fotografía cortesía de Fendt.

Recopilando...

En la entrada anterior se analizaron las diferencias fundamentales entre un coche y un tractor. Concretamente se compararon dos vehículos “normales”, lo que se denomina utilitarios o media gama: un Seat Ibiza Xcellence y un New Holland T5 ElectroCommand.

En ella se analizaron cuestiones como las diferencias de motor y potencias, el peso, la transmisión, los neumáticos y. cómo no, el precio. En esta entrada, me centraré en otros elementos y componentes que diferencian totalmente al tractor del coche: tipos de tracción, toma de fuerza, habitáculo…

LA TRACCIÓN
 

Mientras la mayoría de los coches, incluido nuestro Ibiza, disponen de tracción solo a dos ruedas, los tractores la tienen a las 4 ruedas. En los coches la tracción suele ir a las ruedas delanteras, mientras que los tractores siempre la tienen en las ruedas traseras; el eje delantero “ayudará” en labores de campo.
 

La conexión de la doble tracción suele seleccionarla automáticamente el propio tractor. Por ejemplo el tractor “pensaría” así: a velocidades bajas (inferiores a 12 km/h) la conecto y a velocidades altas (mayores a 12 km/h) la desconecto, si se pisan ambos frenos la conecto, si el ángulo de giro es mayor de 15º la desconecto…
¿Dos frenos?: Si, así es. Los tractores llevan separados los frenos izquierdo y derecho. ¿Por qué? Pues porque pisando solo el freno de un lado el tractor gira mucho más rápido y eso es muy importante en el campo. Sin embargo cuando se va en transporte ambos frenos se deben poner en posición conjunta.
TOMA DE FUERZA
 

Frecuentemente el tractor debe accionar aperos de trabajo como puede ser una abonadora, un pulverizador o una empacadora, etc. Estos son aperos que disponen de partes móviles y que requieren energía para ser accionados. El tractor es su fuente de energía. Para ello los tractores disponen de una toma de fuerza mecánica que consiste en un eje que se mueve girando a unas determinadas revoluciones. Desde ese eje se toma la potencia para accionar las partes móviles del apero: bomba del pulverizador, distribuidores de abono de la abonadora o el conjunto de la empacadora.
 


Aquí vemos a una abonadora en acción accionada por la toma de fuerza.
 

También en multitud de ocasiones podrás ver a un tractor estático que está accionando alguna máquina, por ejemplo una bomba de riego. En este caso el tractor se usa como fuente de potencia estática.
 


SISTEMA HIDRÁULICO
 

Otras veces el apero que lleva el tractor, ya sea suspendido o arrastrado, puede requerir potencia pero no mecánica (la que aporta la toma de fuerza) sino hidráulica.
 

Comúnmente en la parte trasera del tractor, pero también en posición ventral o frontal, el tractor dispone de unas salidas que son los denominados distribuidores hidráulicos. ¿Cuántos distribuidores lleva un tractor? depende de la especificación del modelo; uno normal, como nuestro T5 lleva 2 o 3 distribuidores.
 
El tractor, a través de sus bombas hidráulicas, manda presión y caudal a sus distribuidores. Allí se enganchan a los aperos mediante mangueras y acoples normalizados. La potencia hidráulica que aporta el tractor permite mover motores hidráulicos, como el de una trituradora de restos de poda por ejemplo, o mover un cilindro hidráulico que despliega o recoge un determinado apero.


De la misma manera que los padres recogen los caramelos en las cabalgatas, este apero hace lo propio con las aceitunas. Claro que tiene que menear al árbol un poquito, y lo hace gracias a la potencia hidráulica que aporta el tractor. 
 

ELEVADOR

Otro de los componentes más diferenciadores de un tractor es el elevador. Un tractor siempre lleva elevador trasero y, cada vez más frecuentemente, también el delantero.
 

¿Qué es el elevador? Se trata de un sistema por el cual con tres puntos de enganche (la razón de elegir 3 puntos es que solo existe un plano que pase por esos 3 puntos) se pueden amarrar los aperos que vayan suspendidos al tractor. Este sistema, también conocido como tripuntal, del que ya hable en esta entrada, es el más utilizado para enganchar aperos.

Tractor New Holland con aperos enganchados delante y detrás.

LA CABINA
 

Hace unos años la mayoría de los tractores iban sin cabina. El primer paso fue poner unos “cerramientos” para evitar inclemencias del tiempo. Pero estos “cerramientos” solo evitaban el aire y la lluvia, en ningún caso protegían, más bien lo contrario, frente a ruidos o a vuelcos.
 

Afortunadamente para los agricultores los cerramientos han cambiado mucho. Hoy en día “todos” los tractores deben incorporar cabinas, que además de ser estructuras de seguridad constituyen habitáculos con todas las comodidades (aire acondicionado o climatizador, aislamiento térmico y acústico, asientos con buenas suspensiones) y diseñados según estudios ergonómicos muy avanzados, para hacer más fácil las largas jornadas de trabajo. Hay incluso cabinas con puesto de conducción reversible, ya que muchas labores agrícolas se hacen marcha atrás.
 

Otra medida de seguridad son los sistemas avanzados de filtración de aire. Las cabinas cuentan con filtros de carbón activo para poder retener las partículas de sustancias peligrosas para la salud cuando se hacen tratamientos fitosanitarios. Además la cabina de un tractor suele ir presurizada para evitar la entrada libre de aire y polvo del exterior.
 

¿”Todos” llevan cabina?: No, en realidad son “casi todos”. Hay unos tractores denominados “estrechos” o “especialistas” que se diseñan para trabajar entre frutales, a veces viñedo u olivar, que suelen ir sin cabina porque deben tener la mínima altura posible para pasar bajo los cultivos. En estos casos incorporan el denominado arco de seguridad. El arco protege al conductor de ser aplastado por el propio tractor en el caso de vuelco.
 En cuanto al número de plazas: A diferencia de los coches, cuyos habitáculos están normalmente homologados para 5 personas, las cabinas de los tractores lo están para 1 o máximo 2. En este caso, el conductor va en posición central y el acompañante se sitúa a su izquierda.

AUTOMATISMOS Y GPS
 

Junto a la transmisión es donde más diferencias se aprecian entre coche y tractor. Un tractor incorpora muchos más automatismos que un coche. En realidad el número de automatismos es enorme, mucho más de los que se pueden explicar en una entrada.

Un tipo de automatismo lo hemos visto con la conexión automática de la doble tracción, también ocurre con la toma de fuerza. Ahora veremos otros dos más:
 

- Gestión de cabeceras

Cuando el tractor llega al final de la calle del cultivo (besana) debe repetir una serie de acciones. Imagina que portas una vertedera que es un arado que voltea la tierra. Al llegar al final de la calle debes hacer la siguiente secuencia: subir la vertedera, girar la dirección, bajar el régimen de giro del motor (para consumir menos), voltear la vertedera (para que siga trabajando en el mismo sentido) y, de nuevo, volver a subir el régimen y bajar la vertedera… Bueno pues todo eso el tractor lo puede hacer “de memoria” usando sus automatismos, se graba una vez y ya está.
 

- GPS y autoguiado

Un tractor, al igual que un coche, suele llevar GPS pero hay ligeras diferencias.
 

En el tractor el GPS es muchísimo más exacto. Hay varios niveles de precisión pero el más exacto, se llama señal RTK, es capaz de tener una desviación máxima de la línea trazada de +/- 2 cm. Esta precisión tan elevada se requiere para plantaciones de hortícolas y para evitar solapes en la siembra y los tratamientos, lo que permite ahorrar semilla y productos fitosanitarios.

Antena GPS montada en un tractor
Los tractores que llevan GPS ayudan a la conducción, actualmente mediante el sistema de autoguiado. Este permite al agricultor desentenderse del volante ya que un motor eléctrico se encarga de manejarlo. Las órdenes al motor le llegan desde el receptor de GPS, que es mucho más voluminoso que el de un coche. Con autoguiado, el conductor simplemente se debe concentrar en que la máquina esté operando y en iniciar la secuencia automática al llegar al final de la calle. Otra gran ventaja es que permite trabajar de noche; ya hay incluso modelos autónomos.
 


No te pierdas este vídeo de tractor haciendo siembra directa con autoguiado.

¿Ciencia ficción? No. Los tractores teledirigidos ya existen. otra cosa es lo que cuesten.

Y eso es todo, ¿a que molan los tractores?. Seguro que a partir de ahora no los veis de la misma manera.

Otras entradas que te podrían interesar:

La primera entrega - DESCUBRE LAS CINCO DIFERENCIAS ENTRE UN COCHE Y UN TRACTOR  - es casi indispensable para meterse en el mundo tractoril.
Algunas de las cosas que se cuentan en esta entrada ya las avancé en:
TRACTORES PARA DUMMIES 

En 
DE TRACTORES Y SATELITES  ya cuento las tremendas innovaciones que se aplican a la maquinaria agrícola.

jueves, 5 de octubre de 2017

DESCUBRE LAS CINCO DIFERENCIAS ENTRE UN COCHE Y UN TRACTOR

Entrada cortesía de Heliodoro Catalán, nuestro "vecino bloguero", autor de Mas que máquinas agrícolas. Nadie mejor que el para explicar cómo funcionan los tractores y otras máquinas del campo.
Ni es Maserati, ni tampoco Ferrari, pero vale lo mismo que ellos o incluso más... Estamos hablando de un moderno tractor agrícola.

Este es el tractor. Si nuestro new Holland se te queda pequeño puedes ver aquí algunas fotos de tractores muy, muy, muy grandes
El tractor agrícola es un gran desconocido. Muchos pensarán que como trabajan en el campo son vehículos muy grandes y muy pesados sin gran tecnología… Un gran error porque es cierto que son muy grandes y muy pesados, pero llevan tanta tecnología que abrumarían a cualquier coche de calle.


A lo mejor te gusta este vídeo en el cual se ve como periodistas de revistas especializadas de coche prueban un tractor y sus experiencias:


Lo mejor para que podamos comparar entre un coche y un tractor es elegir entre dos modelos convencionales.

Ni elegimos un Ferrari ni tampoco un súper tractor. Nos quedamos con dos modelos “de calle”, normales, sin grandes alardes. Lo que sería el tractor y el coche “familiar”, sin grandes lujos ni grandes potencias. Concretamente he elegido un Seat Ibiza Xcellence y un New Holland T5 ElectroCommand.

Y este es el coche.

1. El motor
 

Son muy diferentes, para empezar los combustibles. Mientras un coche suele llevar motor a gasolina, aunque también de gasoil, en cambio en el tractor solo se montan motores de gasoil.
 

Pero la gran diferencia está en el tamaño. El motor de un coche es muy pequeño comparado con el de un tractor, y sobre todo mucho menos pesado.
 

El motor del coche que hemos elegido cubica (eso es lo que cabe dentro de sus cilindros) 1 litro. Es decir, en cada uno de los cilindros que tiene el motor de este coche cabe un bote (o un botellín 25 cl) de refresco. Juntando el contenido de los cuatro cilindros llenarías una botella de litro.
 

En el caso del tractor elegido, su motor también tiene 4 cilindros, pero estos tienen un volumen de 3.4 l cada uno. Es decir casi 3,5 veces el motor del coche.
 

2. La potencia
 

La potencia es la fuerza de un motor. Los dos motores elegidos tienen casi la misma potencia pues el Ibiza posee 95 CV (caballos) de potencia y el tractor 99 CV. Sin embargo la potencia la usan para cosas muy diferentes.
Mientras que el tractor la usa para realizar diversos trabajos, como arar la tierra o llevar un remolque cargado de trigo, el coche la usa para ir muy rápido por la carretera.
 

3. La transmisión
 

La transmisión es el sistema del vehículo para llevar el movimiento desde el motor hasta las ruedas. Para los que conducimos coches no automáticos, cada vez que queremos cambiar de marcha pisamos el embrague y movemos la palanca de cambios. Para los no motorizados, justo esa palanca que va entre ambos asientos delanteros.
 

Mientras que en un coche lo normal es tener 4, 5 o 6 velocidades (verás que en carretera el conductor apenas toca esa palanca) en un tractor el número de velocidades es mucho mayor y además apenas no llevan palancas; los cambios se hacen con botones, porque hay tantas velocidades que con una palanca no se puede hacer.
 

Los mandos de un tractor antiguo son relativamente sencillos. Con una palanca situada a la izquierda se seleccionan marchas cortas (I), marchas largas (II) o marcha atrás (R). Con otra situada a la derecha se seleccionan las velocidades: las blancas para las marchas cortas y marcha atrás, y las amarillas para las marchas largas. Como veis, un tractor tiene más posibilidades.

Consola de mandos Command Arc de nuestro tractor. Ya la cosa se complica un poco. Fuente.
 
El Seat Ibiza lleva 5 velocidades hacia delante y 1 hacia atrás. El New Holland lleva ¡32 hacia delante y 32 hacia atrás! Seguro que te estás preguntando ¿y para qué tantas? Bueno pues no es porque el tractor corra mucho, todo lo contrario, lleva tantas velocidades porque para trabajar en el campo, según la labor que realices debes ir a una velocidad muy concreta. Por ejemplo, seleccionando la primera velocidad del grupo más corto, que es la velocidad o marcha más corta, la velocidad máxima que alcanzará el tractor, pisando el acelerador a fondo, son 0,28 km/h.
 

Luego la velocidad máxima del coche es de unos 150 km/h (aunque la ley no deja ir a más de 120 km/h por autopista) mientras que en el tractor la velocidad máxima es de 40 km/h
 

4. El peso
 

También aquí hay mucha diferencia. El tractor debe pesar mucho porque cuando más peso más poder tiene para tirar del remolque o del apero que lleve detrás. Fíjate en una cosa, un tractor tira más en función de lo que pese no en función de su potencia. Por eso un tractor es bueno que pese mucho, mientras que los ingenieros de coches se pasan meses pensando soluciones para que su coche pese cada vez menos. Por ejemplo, en un coche se usan los chasis de aluminio para aligerarlos, en cambio en un tractor se ponen contrapesos en el morro, en las ruedas… donde se puede para que pese más y más.
 

Fíjate que mientras el Ibiza solo pesa unos 900 kg, el tractor T5 tiene un peso mínimo de 4.550 kg pero el máximo es de 8000 kg
 

Los contrapesos son esa especie de pesas que lleva el tractor. Fuente: Twin's Farm
 
5. Las ruedas y los neumáticos
 

Quizá cuando miras un tractor lo que más te llama la atención es el tamaño de los neumáticos.
 

Para empezar el tractor tiene tracción en las 4 ruedas. Es decir las 4 ruedas reciben el movimiento del motor y tiran del tractor. En nuestro Seat Ibiza solo tienen movimiento las ruedas delanteras. Es decir si levantas el coche y lo dejas suspendido en el aire y aceleras verás cómo solo se mueven las ruedas delanteras, las traseras solo van arrastradas. En el tractor no ocurre así y se mueven las cuatro.
 

Además, los neumáticos de un coche suelen ser lisos, con un pequeño dibujo para eliminar el agua en el caso de que la calzada esté mojada. Los neumáticos de los tractores llevan unos tacos de goma que se hincan en el suelo para poder hacer más esfuerzo. Es como las botas de los futbolistas que juegan sobre césped. Si las has visto, verás que llevan clavos para agarrarse bien al césped y no escurrirse. Pues igual trabaja el neumático de un tractor.
 

Y sobre el tamaño ¡qué vamos a decir!, el neumático de un coche mide de diámetro cerca de medio metro y sin embargo el neumático trasero de un tractor medio como el nuestro T5 es tan alto como un hombre.

¿Y por qué vale tanto un tractor?
Pues porque es un producto con mucha tecnología. El tractor agrícola reúne actualmente tanta tecnología que abruma cuando el que lo observa es una persona ajena al mundo de la mecanización agraria.
El Seat Ibiza 1.0 TSI de 95 CV Xcellence cuesta 15.220€. Sin embargo el tractor New Holland T5 EC ronda los 48.000€, es decir 3,2 veces más que el coche o lo que es lo mismo por el valor de ese tractor te puedes comprar tres Ibizas y todavía te sobrarían 2.300 € para ti.

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En TRACTORES PARA DUMMIES cuento las distintas labores que puede realizar un tractor. ¡ Hasta parado puede estar trabajando !. 

Si te has quedado con ganas de saber más, ¡esto sigue! en MÁS DIFERENCIAS ENTRE COCHES Y TRACTORES
Parece de ciencia ficción pero hoy en día hay tractores que se conducen por vía satélite. Te lo cuento en DE TRACTORES Y SATÉLITES.

miércoles, 25 de enero de 2017

NIÑOS, TECNOLOGÍA Y AGRICULTURA

¿Quién me iba a decir a mí que iba a comprar una hamburguesa en un panel digital, utilizando unas ofertas que me llegan al móvil y pagando con una tarjeta contactless?
 
Y es que la tecnología lo invade todo, poquito a poco, pero lo hace. Y al campo también llega, como ya he contado en alguna ocasión.
 

Hay tantísimas posibilidades de aplicar la tecnología en el campo y esta va tan rápido que es fácil perderse. Algunos ejemplos llamativos son la conducción de tractores sin piloto, los sensores en cultivos que miden temperatura, humedad e incluso presencia de esporas de hongos patógenos, drones que fumigan, podan o fotografían cultivos, robots que ordeñan o cosechan fresas....

Muchas de las nuevas tecnologías están ya aplicándose en mayor o menor medida; con el tiempo irán perfeccionándose y desarrollándose otras nuevas que cubran las necesidades que vayan surgiendo.
 
¿Te imaginas manejar un tractor desde una tablet? Pues ya es posible. El  Sistema de Posicionamiento Global (GPS) , permite conducir un tractor a distancia con total precisión,  permite comprobar el estado de la futura cosecha  y para localizar problemas (falta o exceso de nutrientes, de agua, etc).  Incluso se utiliza para crear laberintos de maíz con los que atraer visitantes a la granja (y ganarse un dinerillo extra). Fuente: Case IH.
 
Visto lo visto, las nuevas generaciones que se incorporen al campo tendrán que estar familiarizados con todos estos nuevos avances, aunque no creo que les resulte difícil, viendo la soltura con que manejan móviles y ordenadores unos críos de siete años.
 
Pero como la tecnología y sus infinitas aplicaciones van mucho más allá que dominar el móvil o los videojuegos, el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Centro y Canarias ha desarrollado unas Jornadas Tecnológicas dirigidas a los hijos y nietos de colegiados de entre 6 y 12 años. Estas jornadas se celebraron los días 17 de diciembre, 3 y 4 de enero y han tenido un gran éxito.
 
En estas Jornadas Tecnológicas, el colegio quería acercar a los participantes el mundo de la tecnología, la ingeniería y sus aplicaciones de una forma divertida y amena. Para ello prepararon cinco actividades por las que pasaron todos los participantes: Realidad Virtual, Realidad Aumentada, Drones, Lego Robotix y Ardublock. Todas tremendamente interesantes para los padres, aunque los niños (al menos mis hijos) tenían claro cuáles eran sus favoritas: la realidad virtual y los drones.
 
En la actividad de Realidad Virtual los asistentes pudieron conocer cómo, a través de estas tecnologías se pueden crear escenas y objetos de apariencia real.


En la sala de drones pudieron conocer qué tipo de drones existen, para qué se utilizan y cómo funcionan. Los niños manejaron diferentes modelos según su edad. Fuente: COIACC  


Los drones en agricultura pueden tener muchos usos: aplicación de tratamientos fitosanitarios, lucha contra las malas hierbas o determinar el mejor momento para vendimiar 


Primero se construye el robot....

Y luego se le ponen los sensores...No se hizo realmente así, (por limitaciones de tiempo y edad de los participantes) pero la intención de los organizadores era que los niños descubrieran las posibilidades de la tecnología y su aplicación al campo. Fuente: COIACC


En la actividad realizada con Lego Robotix a los niños se les mostró cómo realizar un modelo que funciona automáticamente mediante un sistema motorizado. También descubrieron sistemas de programación sencillos con ArduinoArdublock con los que comprender cómo trabajan sistemas de control de diversos parámetros (humedad, luminosidad, movimiento, pH, etc.) que se aplican hoy en día en agricultura.
 
La cajita puede medir hasta 14 parámetros diferentes relativos al clima, las plantas y el suelo. Los datos enviados pasan a "la nube" y junto con muchos otros, se muestran en una aplicación que ayuda al agricultor a tomar decisiones (cuándo regar, aplicar productos fitosanitarios, cosechar, etc). Fuente:Bynse

 
En la actividad de Realidad Aumentada, los niños consiguieron crear una realidad visual generada por tecnología a partir de una secuencia de imágenes tomadas por ellos mismos.

 
Parece cosa de película de ciencia ficción, pero se han diseñado unas vallas virtuales para controlar el ganado. Las vacas (esos puntos rojos y verdes) al acercarse al vallado invisible, que está controlado por satélite, recibirá un electro-estímulo de su pendiente que hará que se mantenga dentro del cercado. La ventaja, el vallado puede moverse a lo largo del territorio en busca de los pastos que estén mejor en ese momento sin necesidad de levantar el vallado o trasladar al ganado continuamente de una zona a otra. Visto aquí

 
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