martes, 9 de octubre de 2012

INUNDACIONES Y SEGUROS AGRARIOS


Otro año más se repite la misma historia: señoras lamentándose de los destrozos que han provocado el agua y el barro en su casa, carreteras cortadas y coches semihundidos, ah, y reporteros hablando delante de unos campos de cultivo que da penica verlos. Y a los pocos días ya casi nadie se acuerda; salvo los afectados, supongo. Y, es que, aunque estemos acostumbrados a ello, es un problema que no deberíamos tomarnos a la ligera; y es que según el Consorcio de Compensación de Seguros y el Instituto Geológico y Minero de España, las inundaciones en nuestro país provocan daños estimados de unos 800 millones de euros anuales. Y por si fuera poco, en los últimos 20 años se han llevado la vida de más de 300 personas.

Inundaciones en el rio Ebro. Fuente: Gobierno de Aragón.

Como con este blog trata sobre la agricultura y la ganadería, me parece interesante hablar de cómo este tipo de catástrofes afectan, y mucho, a la economía de agricultores y ganaderos. Como además supone una ocasión para enseñar cómo funcionan los seguros agrarios; pues voy a dedicarle una entrada.
 


Inundaciones en España
 

El fenómeno de las inundaciones como he dicho es habitual, pero no es ni mucho menos nuevo. Como cuentan en este artículo, se han referenciado más de 2.400 episodios catastróficos durante los últimos 500 años.
 

Además de los desequilibrios hidrológicos causados por el clima - con cambio climático o sin él - y agravados por intervenciones no siempre acertadas en los cauces, o por no mantenerlo en condiciones, la ocupación de las zonas inundables, que lleva ocurriendo desde finales del s. XIX, nos hace tremendamente vulnerables.
 

El Libro Blanco del Agua en su día catalogó nada menos que 1036 áreas de riesgo de inundación a nivel nacional. La mayor parte de ellas en la cuenca del Ebro, siguiéndole la del Júcar, la Norte y la del Guadalquivir. Las inundaciones pueden darse por dos causas principales: por episodios breves y repentinos de lluvias muy intensas - las famosas “gotas frías” principalmente -, normalmente otoñales y muy característicos de las pequeñas cuencas mediterráneas, o las causadas por un largo periodo de lluvias, o por una rápida fusión de la nieve en invierno o primavera, que se dan en las grandes cuencas hidrográficas (Duero, el Guadalquivir y el Ebro) .


Mapa de España en el que figuran las Áreas de Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSIs), identificadas en cumplimiento de la Directiva 2007/60, sobre la evaluación y gestión de las inundaciones.


¿Qué supone una inundación para la gente del campo?
 

Mientras que las inundaciones del segundo tipo hoy en día se controlan relativamente bien gracias a los embalses, las causadas por lluvias intensas en la fachada mediterránea son muy difíciles de evitar y afectan a zonas muy pobladas, por lo que resultan más peligrosas.
 

Efectos de la riada de 1973 en Puerto Lumbreras. Fuente. Ayto de Puerto Lumbreras.

Pero, vayamos al campo, ¿a qué problemas se enfrenta un agricultor o un ganadero cuando el agua alcanza su explotación?. Leyendo noticias como esta en la prensa del sector uno se puede hacer una idea.

El agua daña infraestructuras (carreteras o caminos, redes de suministro de agua potable, de riego, o de electricidad, invernaderos), indispensables en el trabajo diario. Se puede dañar  maquinaria o instalaciones, que suelen suponer una inversión muy importante en cualquier explotación agrícola. 


En el campo de cultivo el agua puede arrasar la cosecha directamente o que esta se estropee por no poder acceder a ella en varios días. Tampoco se podrán realizar nuevas labores hasta que las condiciones del suelo lo permitan - y esto en cultivos de alta rotación como los hortícolas puede suponer perder ventas futuras. Y tarde o temprano llegarán las enfermedades a las plantas que sobrevivieron: algunos árboles mueren por asfixia radicular (ahogados, vamos) y en muchas producciones diversos hongos bajan la calidad de la cosecha obtenida, lo cual de nuevo se traduce en menos ventas.
 


El “pixat” o mancha de agua afecta a distintas variedades de cítricos en condiciones de humedad elevada como las que se dan tras una inundación. Se trata de una fisiopatía que provoca el envejecimiento de la corteza. Fuente: Deccoibérica

Los ganaderos, además de los daños a las infraestructuras de la propia granja, también se pueden enfrentar a problemas para acceder a los pastos (y eso supone gastar dinero extra en piensos) o en el peor de los casos, a la muerte de los animales, sobre todo en el caso de granjas intensivas.
Así que, de la misma manera que personajes famosos aseguran sus piernas, su voz o lo que sea que les sirva de sustento, los agricultores y ganaderos, que no dejan de ser empresarios, tienen que proteger su negocio frente a sequías, inundaciones; heladas, pedriscos, olas de calor, etc.: alteraciones del clima que pueden echar por tierra el esfuerzo de todo un año de trabajo.
 


Los seguros, una herramienta indispensable
 

En general, para este tipo de catástrofes climáticas frente a las cuales el agricultor y el ganadero poco puede hacer, se crearon los Seguros Agrarios. 

España tiene, desde su creación en 1978, el sistema de seguros agrarios combinados mejor diseñado y con mejor desarrollo de los países de nuestro entorno. Se trata de un sistema mixto que aúna el interés privado y el público, creando un sistema de protección universal que permite asegurar casi todos los cultivos frente a casi todos los riesgos. De hecho, el propio Libro Blanco del Agua (pag 25 del resumen) considera a los seguros agrarios como una medida no estructural capaz de mitigar los efectos de las inundaciones
 

Las infraestructuras hidráulicas bien diseñadas contribuyen a disminuir el peligro de las crecidas. Como apuntaban en el primer artículo que cito,

lunes, 24 de septiembre de 2012

PRODUCTOS ECOLOGICOS, ¿POR QUE SON MÁS CAROS?



Desmontando mitos: Lo natural no tiene por qué ser más saludable. Las patatas y los tomates producen de manera natural una toxina, la solanina. Por eso no es recomendable consumir patatas reverdecidas.  Fuente: USDA - ARS. Keith Weller.








A principios de septiembre, el diario "El País" publicó un reportaje acerca de un estudio científico que, de nuevo, cuestiona la bondad de los alimentos ecológicos. Hay que aclarar que no es un estudio sino un metaestudio, publicación que revisa los estudios científicos más relevantes hasta el momento y saca las conclusiones pertinentes. Por ello puede achacársele que no están todos los que son y que realmente para sacar conclusiones válidas, son necesarios estudios que comparen ambos tipos de alimentos en igualdad de condiciones (tipo de suelo, clima, variedades y razas, manejo agrícola o ganadero, etc.).

De todas maneras, la conclusión de este metaestudio es que en base a la literatura publicada, no hay una evidencia fuerte de que los alimentos orgánicos sean mucho más nutritivos que los convencionales. También llegaron a la conclusión de que el consumo de alimentos orgánicos puede reducir la exposición a residuos de plaguicidas y bacterias resistentes a los antibióticos.

Muchos medios de comunicación generalistas se apuntaron enseguida al eterno debate “producto ecológico sí o no”. El problema es que los titulares se quedaron en que los productos ecológicos no son ni mejores ni más sanos, pero sin olvidar que son más caros. El Comidista en su blog hace un resumen que coincide prácticamente con mi opinión personal del tema, así que yo me dedicaré a intentar explicar por qué suelen ser productos más caros.


¿Por qué son más caros?

El primer problema es que hay tantas maneras distintas de producir alimentos que comparar lo convencional con lo ecológico así “a bulto”, es cuanto menos arriesgado. Puede haber productos no certificados como ecológicos pero tan cuidados en su proceso de producción y elaboración, que tengan una calidad excepcional y otros ecológicos que acaben siendo simplemente “normalillos”. Hay muchos factores productivos que influyen en la calidad de los alimentos que no tienen por qué ser necesariamente exclusivos de la producción ecológica. Simplemente el productor ecológico se compromete a seguir unas normas – en nuestro ámbito establecidas por la Unión Europea - y unos organismos de certificación controlan que así se hace, en cuyo caso permiten al productor poner el logo correspondiente que identifique su producto como ecológico. 


Este logo indica que el producto ha sido producido según el reglamento europeo de producción ecológica.

Ordenadas de una menor a mayor “naturalidad” tenemos la agricultura y ganadería intensiva, la extensiva, la ecológica y la biodinámica. Aquí me centraré en la producción intensiva y la ecológica, ya que los alimentos producidos de estas dos maneras – verduras, leche, huevos…- suelen ser los protagonistas de los debates. La agricultura biodinámica es un paso más en la ecológica, pero no está tan generalizada.

La producción intensiva intenta producir la mayor cantidad de alimento, en el menor tiempo posible y al menor coste, para lo cual tiene que sortear las limitaciones que impone la naturaleza. Esto lo ha conseguido al desarrollar variedades de plantas y razas de animales mucho más productivas que sus antecesores pero que necesitan el constante cuidado del hombre para lograr esa gran producción. Esos cuidados se traducen en la utilización de compuestos de síntesis como abonos químicos, productos fitosanitarios también (mal) llamados pesticidas, antibióticos para el ganado y aditivos en los piensos. Otros factores importantes de la producción intensiva son el esfuerzo por lograr una mayor producción por unidad de superficie y la dedicación a un solo tipo de especie animal o vegetal; lo que genera el una especie de “efecto guardería”: muchos niños/plantas/animales inmunológicamente poco desarrollados en un espacio limitado que son pasto de virus, bacterias y demás agentes patógenos malvados. 

Ni químico es sinónimo de antinatural. El caldo bordelés es una preparación química - Sulfato de Cobre + Hidróxido de Calcio – admitida en agricultura ecológica para luchar contra los hongos, pero con limitaciones ya que puede resultar tóxico. Fuente: R - chemical.

La agricultura ecológica sin embargo, trata de “trabajar con la naturaleza” y por tanto evita utilizar los compuestos antes citados, lo cual supone limitaciones importantes en la productividad. Por ejemplo, nada de monocultivos, hay que ir cambiando la especie cultivada cada año en cada parcela para mantener la fertilidad del suelo y tener a raya las plagas. La prevención es básica y se opta por utilizar variedades resistentes a las plagas y enfermedades propias de la zona, que suelen ser más rústicas y menos productivas. Para luchar contra malas hierbas nada de herbicidas que las matan en un santiamén, solo se pueden eliminar con medios mecánicos, más tedioso y menos efectivo. Para luchar contra las plagas de insectos, prevención y más prevención, la ayuda de los animalillos del campo y alguno de los productos permitidos. El ganado por su parte se criará al aire libre (eso significa tener o mucho terreno o pocos animales) y, a ser posible, será de razas autóctonas acostumbradas a pasar frío y calor y a triscar por los montes para buscarse el alimento. Estos animales suelen ser más resistentes a las enfermedades comunes, pero si caen malitos se llama al veterinario homeopático (en casos graves se puede recurrir a medicamentos convencionales aprobados por el reglamento).


Con la leche de estas cabras se produce un queso ecológico que está rico rico, lo suficiente para ganar el premio "Alimentos de España" al Mejor Queso en 2011:
Fuente: Jesús López

martes, 11 de septiembre de 2012

LA HISTORIA DE UN CARTÓN DE LECHE


No nos engañemos, lo de las vacas en el prado no siempre es posible. Fuente: Keith Weller, USDA Agricultural Research Service, Bugwood.org

Nómbreme usted el animal,
que no es toro ni cebú,
que pa’ ayudar la salud,
y pa’ que a usted le aproveche,
le da la carne y la leche,
en generosa actitud,
tiene cola y cuatro patas,
y cuando muge hace muuu.

“Payada de la vaca”  (Les Luthiers)
 

El animal, la vaca. Hasta aquí todos de acuerdo ¿no?. Sobre la leche en concreto también sabemos muchas cosas: alimento muy completo, rico en calcio, para los rellenitos mejor si es semidesnatada, etc.. Pero ¿sabe el consumidor cómo se produce la leche?. En esta entrada quiero mostrarlo con una visita imaginaria a una vaquería. 


Empezaremos en la zona de los terneros. Ellos representan el comienzo del ciclo, ya que tiene que nacer un ternero para que la vaca comience a dar leche. Los terneros recién nacidos se separan cuanto antes de la madre, es triste e injusto, lo sé. Se alojan en casetas individuales donde son alimentados con leche artificial y reciben algún que otro mimito. Las hembras se suelen criar para quedarse en la granja y los machos se venden al cebadero.
 

Por si sirve de consuelo, las vacas lecheras de alta genética han perdido bastante instinto maternal. Ignoro cómo lleva el ternero la separación.

Ahora pasamos a los corrales donde están las terneras que forman “la cantera”. Hasta los dos años no podrán debutar en el equipo titular de vacas lecheras porque tienen que estar bien preparadas antes de parir su primer ternero. A partir de ahí tendrá una cría al año, aproximadamente hasta los 8 años, cuando termina su vida útil y se jubilan “para siempre”. La verdad es que es una desconsideración para con esa vaca, que ha dado lo mejor de sí misma durante tanto tiempo, pero la producción de leche no deja de ser un negocio, y de momento las vacas no cotizan a la Seguridad Social (ups, espero que no lea esto algún ministro iluminado). Aunque el pobre animal se apañe con hierba, paja y algo de pienso, lo justito para mantenerse, no sé si alguien estaría dispuesto a pagarle la jubilación.


A estas mozas todavía les queda tiempo antes de ser madres.

Volvamos a la granja. En otro corral encontramos a las vacas lecheras “de vacaciones”. Si, las vacas lecheras tienen vacaciones, concretamente unos dos meses (bastante más que casi todos nosotros), tiempo necesario para que descanse la glándula mamaria. Estas vacaciones también se pueden ver como una baja maternal anticipada, ya que a las vacas les faltan justo esos dos meses para parir y comenzar un nuevo ciclo de lactación que durará unos 305 días, y durante el cual habrán producido del orden de 9000 litros de leche (la producción depende de muchas cosas, esta cifra corresponde a la de una vaca de alta genética como la que solemos encontrar en una granja moderna).



¿Sabías que una vaca lechera está dando leche durante unos 305 días al año? Los dos meses restantes los disfrutan de “vacaciones”.

Y pasamos al corral de las vacas “en activo”, que están pacientemente esperando en la puerta de acceso a la sala de ordeño. Normalmente se ordeñan dos veces al día, pero se pueden llegar a ordeñar tres e incluso cuatro veces. Todas las lectoras del blog que hayan dado de mamar comprenderán perfectamente la urgente e imperiosa necesidad que tienen las vacas de ser ordeñadas a la hora precisa. Una vez entran en la sala de ordeño las vacas ya saben perfectamente lo que tienen que hacer y están acostumbradas a la maquinaria, al personal y los ruidos; de todas maneras se procura que resulten lo menos molestos posible para los animales, ya que el estrés afecta a la bajada de la leche. 



Esto es lo último en ordeño automático, el robot de ordeño. Una vez se acostumbran, las vacas van encantadas. Fuente: De Laval.


En la sala de ordeño, el operador limpia los pezones a la vaca, le coloca las pezoneras que están conectadas a un sistema de extracción que conduce la leche de la ubre de la vaca directamente al tanque de leche. Una vez terminado el ordeño se quita la pezonera y se aplica una solución desinfectante a los pezones, para protegerlos de las bacterias que provocan la mastitis (inflamación de las glándulas mamarias), un verdadero fastidio para la vaca y para el ganadero.


La operaria limpia los pezones antes de comenzar a ordeñar la vaca. De esta manera muchos menos agentes infecciosos podrán entrar a las mamas.
 
 ¿Sabías que una vaca lechera da una media de 35 litros de leche al día?


Una vez han terminado se van a sus cubículos a comer tranquilamente o a pasar el rato. Y ¿qué comen las vacas? Pues principalmente una combinación de hierba (seca o húmeda) y piensos concentrados (a base de maíz, otros cereales y soja). Obviamente, para estas vacas especializadas en producir leche, no vale cualquier cosa, ya que para fabricar un alimento tan completo como la leche de algún lado tendrán que sacar las proteínas, los azúcares, las vitaminas... Así que el ganadero no puede permitirse el lujo de escatimar en la ración de sus vacas, y si lo hiciera, enseguida bajaría la cantidad y calidad de la leche.


Panorámica de la “sala de estar” de la vaquería, es decir los cubículos. Las vacas se tumban sobre arena, paja, serrín, estiércol seco o incluso colchonetas.

Las cuentas del ganadero


Hasta aquí todo muy bonito, salvo para el ganadero y sus vacas, que lleva ya bastante tiempo echando cuentas, y no le cuadran ni por asomo.

Hasta hace no mucho, producir un litro de leche le costaba al ganadero en torno a los 0,30 €/litro. Aquí se incluye la alimentación diaria de los animales, que constituye cerca de tres cuartas partes de los costes de la granja. El resto lo repartimos de la siguiente manera. La mano de obra - un gasto considerable en cualquier empresa – que incluye al ganadero titular (si es una granja familiar, el resto de miembros directamente trabajan sin cobrar) y los peones a sueldo, cuando los hay. Otro capítulo es la inversión en instalaciones para el alojamiento del ganado y equipos (salas de ordeño, tractores, carro unifeed, etc). No olvidar tampoco lo que cuesta mantener a las terneras que todavía no producen, los gastos en inseminación artificial (cada vez menos vacas tienen siquiera el consuelo de contar con un toro para ayudarlas a sobrellevar su trabajo) y, cómo no, la minuta del veterinario.

Si los costes de producción han subido en torno a un 30% en lo que va de año - principalmente por el encarecimiento de los cereales y la soja - y la industria paga un 10 % menos, pues a mi tampoco me salen las cuentas. Realmente se trabaja con cifras pequeñas, pero cuando se confrontan los kilos de pienso que comen las vacas con los litros de leche que producen a cambio, ahí se ve si una granja es rentable o no.

Si a esos 0.30 centimillos le añadimos los costes de transportarla a la central lechera, tratarla en la central, envasarla y distribuirla…nos iríamos a como mínimo 0.60 €/litro solo en costes. Si de ahí tienen que sacar margen la central lechera y los supermercados…no se entiende cómo puede costar un litro de leche menos de 50 céntimos ¡¡ menos que un litro de agua embotellada !!. Esto ocurre a menudo porque las grandes cadenas de distribución utilizan la leche – un alimento básico en la cesta de la compra – como producto reclamo. Esto consiste en promocionarla y venderla a un precio muy barato (normalmente por debajo de costes) para atraer a los clientes a sus establecimientos; ya que lo que pierden con la leche lo recuperan de sobras con los dos o tres caprichos que invariablemente acabamos comprando.

Con esta estrategia las grandes superficies ganan seguro, las familias muy achuchadas pueden beber leche a diario pero los que pierden seguro son los ganaderos – las cifras son elocuentes, quedan poco más de 23.000 explotaciones de las más de 150.000 que había en 1986 – . Si no se hace nada para no perder un sector productivo tan básico como es el lácteo - y que no se puede recuperar de la noche a la mañana - acabaremos perdiendo los consumidores españoles, ya que al final dependeremos de la leche que nos quieran vender otros países.
 


Si os quedasteis con ganas de saber más...

En Youtube se pueden encontrar muchos vídeos de ganaderos contando su trabajo, desde los más pequeños a los propietarios de granjas más grandes y tecnificadas, que son las que a día de hoy aguantan algo mejor esta situación. Aquí os dejo el ejemplo de cómo trabajan dos ganaderos asociados a la Cooperativa del Valle de los Pedroches (COVAP) en Córdoba, una zona a priori poco amigable para una raza de vacas a la que no les gusta pasar calor.



En esta genial página canadiense, podéis ver diversosvídeos (360º incluidos) que explican (en inglés) cómo es una granja de vacas deleche. Aunque no todas las granjas de leche son iguales, suelen tener muchas cosas en común, incluso a ambos lados del Atlántico.





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miércoles, 29 de agosto de 2012

FRENTE A LOS INCENDIOS, GANADO



Fragas do Eume, Andilla, Vilaflor, Alt Empordá, La Gomera, Solana de Avila, Castrocontrigo, Valdemaqueda….  parece que toca hablar de los incendios forestales.

 Los  incendios en Valencia de este verano vistos desde el espacio. Fuente: NASA

 Otro año más estamos con lo mismo, y no será por falta de medios. Según WWF - España, se ha avanzado tanto en la lucha contra los incendios forestales en los últimos años que la eficacia de los medios técnicos disponibles ha llegado a su cima.  Hasta en el 70% de los casos los incendios se controlan en fase de conato - antes de que arda una hectárea – y casi siempre (en el 99,8% de los casos) se extinguen antes de que alcance las 500 hectáreas, la frontera entre un incendio normal y un gran incendio forestal (GIF).

Estos GIF se producen porque el fuego es capaz de burlarse de todos esos medios de extinción, que por muy numerosos o modernos que sean no hacen milagros. Una orografía complicada (como la de La Gomera, por ejemplo) que impida un acceso rápido a los frentes, unas condiciones meteorológicas extremas de calor y sequía (precisamente las que están dominando este verano) y unas masas forestales con pasto y matorrales secos, que conectan el suelo con las copas de los árboles, son los ingredientes fatales para que el fuego devore hectáreas y hectáreas de terreno. Según el MAGRAMA hasta el 19 de agosto habían ardido 149.298 hectáreas de superficie forestal en España, tres veces y media más superficie afectada que el año pasado por estas fechas.  Aun suponiendo los GIF tan solo el 0.2 %, son los culpables del 40 % de la superficie quemada en lo que llevamos de siglo XXI.

¿Y cómo podemos luchar contra estos grandes incendios? Cambiar las condiciones meteorológicas lo tenemos difícil (si ni siquiera somos capaces de luchar contra el cambio climático) y cambiar la orografía resulta más difícil todavía; así que solo nos queda actuar sobre los montes. Y para hacerlo bien lo ideal es “tener un plan” más o menos serio, y seguirlo, claro, cosa difícil de conseguir en este país.

En la época de vacas gordas recuerdo a las administraciones haciendo recuento publico de los medios de extinción disponibles a principios de verano: que si "nosecuantasmil" personas para retenes, que si tantos helicópteros, hidroaviones, etc. Medios humanos y materiales, que dicho sea de paso cuestan un pastón, tanto disponer de ellos como movilizarlos. Este año, evidentemente, no se ha dicho ni mú.


¿Os acordáis del conejito guarda forestal del ICONA?
Sin embargo, acerca de la prevención de incendios en general se habla poco : cuidado con las colillas, con el tan temido efecto lupa de una botella abandonada en el bosque, barbacoas solo en los merenderos….aunque parece que se oye cada vez más eso de que “los bosques se apagan en invierno”. Puestos a sacar frases ingeniosas, yo añadiría que “la prevención es la mejor manguera” y ya que estamos en un blog de agricultura y ganadería voy a hablar de algo barato y nada novedoso que nos ayuda a prevenir incendios, la ganadería extensiva.

Por una parte el ganado mantiene bajo control a los arbustos y el pasto. Por otra, el pastor al estar en el mismo monte puede avisar e incluso ayudar en la extinción de un conato de incendio con mayor rapidez. Aunque también es verdad que se provocan incendios por negligencias en la quema de pastos o rastrojos, que como tales han de ser castigadas.

El problema es que cada vez hay menos ganado al que recurrir. Tal como recordaba hace poco Ignacio Senovilla (UPA) en RNE el despoblamiento rural y la intensificación de la ganadería han ido borrando poco a poco del monte al ganado y a sus pastores. Entre 2008 y 2011 han desaparecido siete millones y medio de ovejas y cabras, el 28% de las que había en España. Estos ganaderos viven principalmente de vender los corderos o cabritos; si consideramos que la cría extensiva es bastante menos productiva que los cebaderos intensivos, y que el precio del cordero está por los suelos, tenemos parte del problema explicado. Si añadimos que el oficio de pastor es durísimo y nada reconocido - pasarse solo todo el día en el monte, con frío, lluvia o un calor de justicia a cambio de cuatro perras – resulta fácil comprender que los propietarios de rebaños de ovejas o cabras, en cuanto puedan jubilarse venden a sus animales y se acabó el negocio.

Nos estamos quedando sin pastores, pero ¿quién se ofrece?. Fuente: Base fotos Editorial Agrícola.

Esto de la utilización de ganado para prevenir incendios está saliendo a menudo en los medios de comunicación; supongo que porque resulta pintoresco y parece que es lo que toca en tiempos de crisis. Lo cierto es que desde hace tiempo lleva promoviéndose el uso de ganado por parte de administraciones y otras entidades. Otra cosa es que realmente se haga de manera sistemática, que me da a mi que no.

Investigando sobre el tema descubrí una iniciativa seria con varios años ya de rodaje, la Red de ÁreasPasto-Cortafuegos de Andalucía (RAPCA) inspirada en un sistema que lleva funcionando en Francia nada menos que desde los años ochenta.

En la gestión de los montes que forman parte de esta red se utilizan rebaños de una manera planificada, consiguiendo de esta manera varias cosas: los animales se comen parte de lo que acabaría siendo sería combustible, hay que realizar menos desbroces mecánicos, (eso significa menos costes de mantenimiento) y además constituye una herramienta de prevención social. De todas maneras el ganado es solo una herramienta más en los programas de prevención de incendios, ya que solo se puede utilizar en determinados lugares. Ovejas y cabras pueden ayudar estupendamente a limpiar zonas cortafuegos donde las desbrozadoras tienen poco que hacer, pero no suele ser recomendable meterlas en zonas donde se está regenerando el monte o donde hay especies de flora protegida, por ejemplo.

Aquí es donde entra el criterio de los animales y sus pastores. Estas áreas no tienen por qué ser las mejores para pasar allí el día: porque están lejos del pueblo, porque los pastos no son nada apetecibles, no hay abrevaderos con agua fresquita o ni siquiera una pista en condiciones para llegar allí.  Si los pastores actuaran solo según su conveniencia, lo cual es comprensible, no se podría controlar de manera eficaz la vegetación por lo que el plan prevé una serie de estímulos: puntos de agua, mejora de pastos, o el más fuerte de todos, el dinerito. Pero no dando subvenciones o ayudas, sino mediante un contrato en el que se marcan una serie de objetivos de reducción de vegetación en la zona asignada, y en función de lo que consiga se paga al pastor.

Las cabras son como son;  no les pidas que se repriman ante una matita jugosa, aunque sea el último ejemplar de toda España. Fuente: COAG Andalucía.

De esta manera el pastor está prestando un servicio al monte y por ello se le paga en dinero, no en buenas palabras. Esta manera de actuar va en la línea de poner en valor los productos (madera, corcho, resina, pastos, setas…) y servicios (regulación del ciclo hidrológico, sumidero de CO2, uso turístico y recreativo) que ofrece el monte, de manera que incluso pudiera autofinanciarse aunque fuera solo la prevención de incendios.

Para lograr esto de una manera en toda España disponemos de las herramientas – planes de ordenación de montes y planes de gestión de espacios naturales por ejemplo – pero o no se usan o no funcionan. Dos datos ilustrativos a tener en cuenta para los “de arriba” por si quisieran hacer sus deberes: casi el 70% de los bosques es de propiedad particular y sólo el 13% cuenta con planes de gestión y según datos de WWF España, el 65 % de los 29 grandes incendios forestales (GIF) que se han producido este año han afectado a “espacios protegidos”.

Ah, por cierto, este año Adena –WWF cuenta con el apoyo de José Mota en su campaña de concienciación 2.0 frente a los incendios…aunque visto lo visto hubiera hecho falta que el “Tio la Vara” le recordara a más de un pirómano lo que perdemos todos en cada incendio. 

Panorámica de una carretera en La Gomera. Fuente: RTVE

Actualización (abril 2015): Un programa de El Escarabajo Verde que habla sobre el papel de los pastores y sus ganados en la prevención de incendios. Y de como, los nuevos pastores a menudo lo tienen muy difícil para hacer su trabajo.

Actualización (Julio 2015): otra iniciativa en el mismo sentido; esta vez en el entorno del Monasterio de Montserrat.  http://www.efeagro.com/noticia/rebanos-ovejas-vacas-limpieza/

Actualización (03/2019): El Ayuntamiento de Madrid ya tiene un rebaño de 400 ovejas autóctonas que se ocupan de mantener limpia la Casa de Campo. Los madrileños pueden incluso adoptar a uno de estos animales.



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