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domingo, 18 de septiembre de 2016

EL PARAÍSO DE LOS TOMATES CHERRY


¿Te gustan los tomates cherry? Aunque no sean tu verdura favorita, seguro que más de uno has tomado, porque desde hace ya tiempo están en todos lados. Si te has preguntado alguna vez de dónde sale tantos tomates y tan coloridos estás de suerte, porque este verano tuvimos la ocasión de descubrirlo en nuestra visita a las instalaciones de la Cooperativa La Palma.

El origen. Esta cooperativa la fundaron agricultores del llano de Carchuna (Motril), pequeño pueblo de colonización agraria creado a finales de los años sesenta. Hoy en día en esta zona de la costa granadina el turismo convive con la agricultura de invernadero. Fuente.
 
Esta cooperativa está especializada en los tomates cherry, y dominan todos los formatos y colores (cherry bombilla p.e).  No en vano, es la mayor productora y comercializadora  especializada en tomates cherry del mundo y la 15ª mayor empresa hortofrutícola de España.


El destino final: a granel o envasados, hay tal variedad de tomates que resulta difícil contenerse y no coger unos pocos de cada uno.

Investigar y planificar, aspectos clave para hacerse un hueco en el mercado.

La mentalidad de "yo siembro lo que quiero y el consumidor me lo compra" hace tiempo que no lleva a ninguna parte. En La Palma son muy conscientes de la necesidad de adaptarse al consumidor, hasta tal punto que tanto la investigación e innovación como la relación con los mercados forman parte del funcionamiento diario de la cooperativa.

Gracias a esta mentalidad, La Palma factura nada menos que 120.000 millones de euros, de los cuales dedica dos de ellos a i+D, lo que supone un buen pellizco a los ingresos. Estos se van en mantener: fincas de experimentación, laboratorios, paneles de cata o expertos en marketing en diversos países.

Durante los picos de producción, que curiosamente se dan en navidad, la cooperativa llega a dar trabajo a casi 1.000 personas.
 
La investigación les permite obtener todos los años uno o dos productos nuevos para lanzar al mercado, de los que al menos uno suele tener éxito comercial. Gracias a ello poseen líneas de genética propia, como los tomates cherry atigrados, única en el mundo.

Del amplio catálogo de semillas propias de la cooperativa, los agricultores tienen que sembrar lo que los técnicos les dicen. Estos, en función de la demanda que prevén que pueda haber y basándose en lo que funcionó la temporada anterior deciden cuales serán las variedades a plantar para la siguiente temporada.

Así, a la hora de repartir los cultivos, los agricultores "premium" (los que tienen mejores resultados de calidad, productividad, etc.) tienen prioridad a la hora de escoger las variedades nuevas, si les interesa plantarlas. Si nadie muestra interés por probar variedades nuevas o por plantar otras menos atractivas, estas se reparten entre los agricultores mediante un sistema de cuotas.

Este modelo va más allá del típico de una cooperativa, comprar y vender en conjunto para obtener mejores precios. Aquí se trata de trabajar en conjunto para tener siempre un buen producto que vender. Al principio costó mucho convencer a los agricultores, pero ahora tienen este modelo bien asumido.


Dónde se cultivan los tomates

Los tomates cherry apenas necesitan agua o abono, pero si mucha luz que les ayude a fabricar los azúcares que le dan ese dulzor especial. Fuente: Cortesía de la Cooperativa La Palma.
 
En invierno, los tomates se cultivan en invernadero, donde se mantienen las temperaturas, diurnas y nocturnas, ideales para su crecimiento. El sol no es problema, ya que en esta esquinita de España las nubes no son precisamente abundantes.

Pero nosotros fuimos a visitar la planta en verano, cuando los invernaderos están vacios; con el calor sofocante que reina ahí dentro, imposible aguantar más de cinco minutos, como para cultivar nada. Pero los supermercados demandan cherries todo el año, ¿de dónde los sacan entonces? Muy sencillo, de huertos situados a unos 900 -1.000 m de altitud en la vecina Sierra Nevada. Allí crecen, disfrutando del fresquito de la noche (mínimas de 12ºC) y bajo la protección de mallas de sombreo, que protegen a los tomates de un sol directo que los quemaría pero dejan pasar la luminosidad del entorno.

Cuando se acerca el momento de la cosecha, el agricultor avisa con antelación a los técnicos y les dice cuándo cree que podrá realizarla y qué cantidad aproximada de tomates cree que  va a obtener. Esta información le sirve a los comerciales para vender el producto antes incluso de que llegue a la planta de envasado.


La llegada a la planta

Una vez se recibe el tomate se le hace un control de calidad, a ser posible con el agricultor presente. Actualmente se miden hasta los grados brix de los frutos. Esta medida nos indica el porcentaje de sólidos solubles presentes, que en frutas se traduce en la cantidad de azúcar  en forma de sacarosa.

Antes de entrar en la cámara frigorífica se lavan todos los tomates, salvo los cherry en rama ya que es inevitable que algunos frutos se suelten de las ramas, y lógicamente nadie compra racimos incompletos.


La cámara de frío

Esta cámara viene a ser como la gran sala de espera de una estación o un aeropuerto, con el aire acondicionado puesto "a tope", donde los tomates esperan bien fresquitos a tomar el camión que les lleve a su destino. Pero no es una simple cámara frigorífica, está completamente automatizada y controlada por ordenador, de manera que permite conocer en todo momento el género que hay almacenado y dónde está cada variedad, ahorrando tiempo, trabajo y resfriados al responsable de la cámara.

En esta especie de nevera gigante los tomates pasan como máximo 36 h.

La selección: tu si, tu si, tu no...

A mí me parecen todos comestibles, la verdad.
Antes de emprender el viaje a su destino, hay que "poner guapos" a los tomates. No se les pone lazo, evidentemente, con colocarlos en bonitos envases que entren por los ojos del consumidor suele ser suficiente.

Pero antes de envasar, los tomates pasan por un proceso de selección para eliminar a los que no cumplan con los estándares de calidad. La selección puede hacerse manualmente o mediante cámaras ópticas.

Selección manual: en la esquina puede observarse un detector que forma parte del sistema automático de trazabilidad, que registra cada caja y permite almacenar cada detalle de la vida de los tomates: la finca de la que proceden, el agricultor que los cultivó, la fecha de recolección y de envasado entre otros muchos datos.

Selección mediante cámara óptica: este cacharro hace nueve fotos de cada tomate, y no van precisamente despacio.


Envasado y a correr.

Los tomates que superan la selección se envasan en el recipiente adecuado. Aunque la cooperativa también vende a granel, a la hora de vender los técnicos manejan 800 referencias distintas que resultan de las distintas combinaciones de los productos a vender  (tomates, pimientos, pepinos…) en las distintas formas de presentación (tamaño, barqueta, film, etc.) y para los distintos destinos (exportación, marcas propias y marcas blancas).

Aquí guardan los envases de sus productos. Con lo que veis aquí tienen para  ¡¡ un dia y medio ¡!.

Los tomates, pimientos y pepinos que comercializa la Cooperativa apenas pasarán dos días en la planta. El factor rapidez es vital en productos como este; sobre todo teniendo en cuenta que la mayor parte tendrán que viajar al norte de Europa, lo que supone uno o dos días más antes de llegar al supermercado. El camión es el único medio de transporte que utilizan, ya que es el más rápido.

La Palma también comercializa pepino y pimiento para aperitivo, que posiblemente no hayas visto en el mercado, porque exportan el 93% de su producción, principalmente a otros países europeos. Estos pepinos "snack" se van para el Reino Unido.

Y estos tomates variados para asar en la barbacoa, para los países nórdicos. ¡Qué envidia! (porque estaban riquísimos con su aceite bueno y sus hierbas, y es que tuvieron el detallazo de darnos unos cuantos para probar).



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sábado, 10 de septiembre de 2016

DESCUBRIENDO EL MANGO

Este verano, entre chapuzón y chapuzón en las fresquitas aguas del mar de Alborán, hemos visitado una finca dedicada a la producción de fruta tropical. Ya sé que conviene desconectar, pero oportunidades como esta no se presentan todos los días, y como dice la frase atribuida a Confucio "Elige un trabajo que ames y nunca tendrás que trabajar un día en tu vida".

Así que de la mano de Borja, de Huerta Tropical visitamos la finca de Germán, un agricultor que ha apostado por hacer las cosas de una manera diferente, buscando las mejores variedades y asegurándose que los frutos se recogen en el mejor momento.

Los mangos son los frutos suculentos del árbol Mangifera indica, pariente lejano del pistacho y del anacardo. Fuente: www.mango.org
 
¿Y dónde es eso?

Pues en la Costa tropical: un enclave privilegiado a orillas del Mar Mediterráneo, al abrigo de los viento del norte gracias a Sierra Nevada y la Sierra de Lújar, pero expuesta a los vientos que vienen del norte de África. Se forma así un microclima subtropical, con más de 300 días de sol al año y una temperaturas media anual de 20ºC. Los inviernos son suaves (10-15ºC), pero lo suficientemente marcados para que se estimule la floración de los árboles de manera natural.

La costa Tropical se extiende desde el municipio granadino de Motril hasta la Axarquía malagueña. Abarca entre otros municipios a Salobreña, Almuñécar, Jete, Nerja y Vélez-Málaga.

Todo esto hace de la Costa Tropical la zona con mayor latitud del mundo en la que se dan cultivos tropicales. El mango, el aguacate, la chirimoya son los cultivos más importantes y conocidos, aunque se están introduciendo poco a poco otras frutas tropicales más exóticas: guayabas, litchis, pitahaya, carambola o kumquat. Incluso se está intentando recuperar el cultivo ancestral de caña de azúcar.


La finca de Germán

Una bonita finca con vistas al Mediterráneo.
 
En su finca tiene 7.500 árboles, mangos y aguacates principalmente, y unas cuantas chirimoyas. Los riega por goteo, con el agua almacenada en un gran depósito situado en la parte alta de la finca. Al igual que muchos otros agricultores de la zona, obtendría mucho más rendimiento si pudiera disponer del agua embalsada unos kilómetros más arriba, en la presa de Rules (dentro del óvalo rojo en el mapita de arriba), pero a sus promotores se les "olvidó" el pequeño detalle de construir las conducciones para distribuir el agua allí donde era necesaria.


Los mangos jóvenes deben esperar tres o cuatro años para entrar en producción, que es cuando el árbol tiene el vigor suficiente para aguantar el peso de los frutos. Las flores o frutos que produzca antes se eliminan.

En la zona, la práctica habitual de muchos agricultores es "poner mango"; esto implica plantar una sola variedad que se dé bien, y vender toda la cosecha de una sola vez a un intermediario. Se acuerda un día para recoger la fruta, y se cosecha toda, independientemente del grado de madurez de los frutos. Según cómo se hayan recogido, los mangos se venderán inmediatamente o se almacenarán para ir suministrando al mercado.

¿Sabías que el mango es un fruto climatérico que puede madurar fuera del árbol, por lo que puede recolectarse verde?

Germán, sin embargo, cultiva cinco variedades de mango de las treinta comerciales que existen. Cada una con sus características propias y unos periodos de maduración algo distintos. De esta manera, respetando las fechas de recogida óptimas para cada variedad de mango consigue abarcar toda la temporada, obteniendo más variedad de frutos, en su estado óptimo de madurez, con un punto excelente de textura, color y sobre todo de sabor.

Este es el aspecto de un árbol de mango, con sus frutos, todavía inmaduros, colgando.

Para conseguir esto a Germán no le queda otra que pasearse una y otra vez entre los árboles, buscando los frutos listos para recoger. Esto supone buscarse otra manera de vender su producción, y aquí es donde entran por ejemplo Huerta Tropical o Trops, que apuestan por comercializar una fruta de calidad.



Trampa casera con cebo comercial para la mosca de la fruta. No es una plaga temible, pero si fastidiosa.


Algunas variedades de mango


Bonita foto de algunas variedades de mango. El más amarillento se llama "Ataulfo" y es mexicano. Fuente: www.mango.org.

En la finca vimos árboles y frutos de las siguientes las variedades, cada una con su gracia particular:

El Irwin es la más delicada y cotizada por los amantes del mango, no sólo por su sabor y texturas excelentes, sino porque desde el punto de vista agronómico son los más delicados y los menos productivos, ¿por qué siempre pasa lo mismo con las cosas ricas de comer?. Por ejemplo, un árbol de esta variedad puede dar de cero, si cero, a 20 o 30 kg de fruta, mientras que el Osteen, una variedad "standard" produce unos 100 kg de mango por árbol (aunque también influye el agua que reciba). Es también la más temprana, está lista desde finales de agosto hasta octubre. Sus frutos tienen otra particularidad, son los únicos que maduran por entero en el árbol, no pueden cogerse antes si se quiere aprovechar todas sus cualidades. 

Los Irwin en su hábitat original son mucho más grandes, pero en la finca de Germán son los chiquitines de la familia. Al terminar la visita nos obsequiaron con varios "abortos de mango" de esta variedad que estaban para chuparse los dedos, de hecho, se consideran una "delicatessen".

Justo a la vez madura el Tommy Atkins, el hermano pobre de la familia en cuanto a sabor y textura (es el más fibroso). Sin embargo es la variedad que mejor se adapta al entorno y la más resistente a enfermedades. El fruto es menos vulnerable a los golpes y magulladuras que pueda recibir en su camino al supermercado y es el que aguanta un periodo más largo de conservación; motivos suficientes para ser la variedad más cultivada y por tanto la más común en los mercados.

El mango Osteen, citado anteriormente es otra variedad común, de sabor dulce y algo ácido, que madura entre septiembre y noviembre. Al igual que la variedad Kent, que si embargo posee una carne dulce y desprende un aroma afrutado.

Por último tenemos al mango Keitt, uno de los más tardíos, ya que puede disfrutarse desde finales de octubre hasta mediados de diciembre. y tiene un sabor característicamente ácido y menos dulce que otras variedades, apreciado sobre todo en la gastronomía oriental.
    
Cómo distinguir un mango maduro utilizando los sentidos

Germán nos dio una clase práctica para aprender a reconocer un mango maduro.
 
Vista: Un mango en su punto no es aplanado sino más bien regordete, muestra puntitos en la superficie de la piel y una especie de "hombros" alrededor del pedúnculo donde se une a la planta.

Mangos maduros en el suelo, presumiblemente Tommy Atkins. Los mangos en el árbol presentan de manera natural una capa blanquecina (pruina), que a menudo no se observa en mangos ya procesados para que brillen en el puesto de venta. Ah, y se recogen con pedúnculo para evitar que el látex que desprenden estropee el fruto.

El color, sin embargo, no nos sirve para nada, salvo que seamos expertos o nos llevemos la chuleta al mercado, ya que cada variedad cambia de color en la madurez a su manera.

Tacto: debe ceder ligeramente al presionar con los dedos.

Olfato: desprende un claro aroma afrutado en la zona del pedúnculo.

Bueno, esto es todo de momento. Ya prácticamente ha comenzado la temporada del mango, y después de lo que he aprendido no será raro verme investigar las cajas en la sección de frutas, intentando encontrar la variedad y origen de los mangos. Aunque sea solo por curiosidad, porque me da a mi que lo mejor y lo más práctico será recurrir a los especialistas en estas frutas que las venden por Internet. 

Borja, de Huerta Tropical, nos enseñó las cajas que utiliza para enviar la fruta a sus clientes. Las frutas tropicales suelen ser muy delicadas, y algunas emiten tanto etileno al madurar que no solo se estropea su aspecto, sino ¡¡ hasta el de la caja de cartón !!. Por esta razón tiene más agujeros que las cajas del supermercado normales.



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